(23 de enero, 2015).- Ante la protesta de estudiantes de Ayotzinapa, Guerrero y de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG) más de mil 300 policías federales antimotines arribaron, el pasado martes y miércoles, a la aeropista de Chilpancingo.
Llegaron policías de federales de Monterrey, Ciudad Juárez, Chihuahua, Estado de México, Puebla y la Ciudad de México. Los uniformados traían consigo armas y equipos antimotines y arribaron la mañana del martes y miércoles a la aeropista ubicada al norte de Guerrero.
Se observaron 25 autobuses en la aeropista y unas cuatro patrullas de la Policía Federal y en la calle principal se observaban dos camiones más de la corporación, cada uno de ellos llevaba a 50 policías antimotines federales, por su parte las patrullas transportaban a 10 agentes. Esto suma un total de mil 300 efectivos que están en Chilpancingo, muy posiblemente preparando el desalojo de los normalistas y los miembros de la CETEG.
Aunque los agentes federales alegan que: “no nos informaron qué vamos a hacer aquí, sólo recibimos órdenes que nos teníamos que trasladar a Guerrero”.
En cambio no todos, ya que uno comentó que su misión allí era desalojar a los activistas que se encargaran de apoyar al movimiento de Ayotzinapa, esto en el caso de que bloqueen carreteras o casetas de cobro, para “no afectar a los ciudadanos”.
Hace casi dos meses y medio se habían presentado 2 mil polícias federales antimotines para evitar las movilizaciones por parte de los maestros y estudiantes de Ayotzinapa, pero no fue necesaria su presencia y se retiraron. Hoy vuelven mil 300, al menos, para tratar de controlar los contingentes que claman justicia y la aparición con vida de los normalistas.

