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“Las autoridades y la delincuencia organizada asesinan y desaparecen”, coinciden ciudadanos

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(27 de enero, 2014).- “Ayotzinapa: la semilla que siembra conciencia y enciende la llama de nuestra lucha”, “Todos tenemos sangre de ayotzi . El pueblo en la venas, el Estado en las manos”, “Sin Mujeres no hay Revolución” o “Ejército asesino. 43” (sic), fueron algunas de las pintas que este 26 de enero 2015 se pudieron leer en los muros, pancartas y mantas mediante las cuales la sociedad civil expresó su indignación, por los hechos ocurridos el 26 de septiembre, 2014, en Iguala Guerrero.

Millones de personas han vivido en carne propia la violencia, la impunidad, la represión, el abuso de poder y el autoritarismo institucional. Una parte de la población comprende que la extrema pobreza, la anulación de derechos públicos como la salud, la educación o las pensiones han hundido al país en un clima de injusticia social. Otra más, se pregunta si los 43 jóvenes siguen con vida, simplemente.

La discusión no radica en si las más de 23 mil personas desaparecidas en México (registradas con nombre y apellidos), fueron asesinadas, secuestradas, torturadas, víctimas de trata o prostitución, el meollo del asunto es que en este México las autoridades y la delincuencia organizada asesinan, desaparecen, torturan y cometen crímenes en contra de la población mexicana.

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Estado, ejército, revolución, consciencia, mujeres ¿qué significan estas palabras más allá de su conceptualización o explicación proporcionada por la RAE? En la octava jornada de #AcciónGlobalporAyotzinapa, un taxista mencionaba que la situación es insostenible, a sus 24 años y estudiante de criminalística, expresaba que ahora más que antes su carrera se tornaba “indispensable” ante la “ineptitud” de los peritos y las autoridades dedicadas a la investigación de delitos. Con más preguntas que respuestas, Aldo N,  afirmaba que mucha gente, él incluido, no tenía a su alcance los medios de información para enterarse con anticipación de las marchas o de las acciones para poder participar .

Un tema nada menor considerando que la mayoría de la población mexicana se informa únicamente  través de las dos grandes televisoras del país Televisa y TV Azteca, y tan solo el 26 por ciento de los hogares del país cuenta con conexión a internet, de acuerdo con el INEGI (2012).

Hace unas semanas, el intelectual y activista Gustavo Esteva, señalaba en entrevista para este medio, que habría qué preguntarse si nos encontramos en un periodo revolucionario, toda vez que a cuatro meses de los hechos ocurridos en Iguala, Guerrero, miles de miles de personas han tomado las calles de las principales ciudades del país y del mundo en protesta, no sólo por el crimen de Estado contra los normalistas, sino por las innumerables violaciones a derechos humanos de las que son víctimas las y los mexicanos todos los días.

 

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Durante la marcha, Carolina Avilés, integrante de la organización Jóvenes ante la Emergencia Nacional “con presencia en el Distrito federal  y varios estados de la República”, indicó que es de suma importancia que a través de las marchas y diversas formas de protesta “estemos evidenciando que el Estado es un Estado delincuencial que comete crímenes de lesa humanidad contra los pueblos de nuestro país, es importante que se sepa al interior del país, y se exponga ante los ojos del mundo”.

A lo que ha ayudado “en buena medida el Tribunal Permanente de los Pueblos que estuvo sesionando en México durante de cuatro años tratando de evidenciar la destrucción que se está viviendo en el país a raíz de la firma del TLCAN (Tratado de Libre Comercio para América del Norte) y los diferentes tratados de libre comercio (ASPAN)”, recordó la joven activista, entre la multitud que avanzaba por Paseo de la Reforma a la altura de la Torre del Caballito.

El pueblo es capaz “de asumir el poder, de organizarce y sobre todo de discutir qué país quiere”, porque como organización y como parte de esta generación de jóvenes –la más grande en la historia de México– “pensamos que cualquier momento es propicio para hacer un movimiento revolucionario, no hay algo que tengamos que esperar, nuestra tarea es construir las condiciones para que pueda darse un proceso revolucionario en el país”, manifestó Carolina Avilés, de 22 años de edad, en tanto saludaba a sus compañeros y repartía volantes informativos sobre la presentación pública de La Constituyente Ciudadana, encabezada por el obispo Raúl Vera, el próximo 5 de febrero en el 97 aniversario de nuestra Carta Magna.

 

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El profesor Hugo Campos, de la Sección 18 de la CNTE, viajó junto con sus compañeros, durante la madrugada del 26 de enero desde Michoacán, para “apoyar a las familias de Ayotzinapa a las que les desaparecieron a sus hijos”, porque en este nuevo año, comentó Campos, el gobierno “le está apostando a que se nos olviden los hechos que ocurrieron con los normalistas, en Iguala”.

Campos comentó que así como en Michoacán se vive un clima de inseguridad y violencia, también “en Guerrero, en Oaxaca y en varias entidades del país, el pueblo no aguanta más”, por lo que “ahora sí es necesaria una revolución, ya que cada 100 años sucede una revolución en México, ojalá que la gente se organice y se sepa organizar, así como los líderes que hasta ahorita están haciendo estas movilizaciones en conjunto con las demás organizaciones, porque a las instituciones gubernamentales ya no se les cree”, sostuvo el maestro de 45 años de edad, entrevistado en la plancha del Zócalo capitalino.

Cuestionado sobre las opciones de la sociedad civil para realizar contrapesos al régimen actual, pero que no pertenece a ninguna organización, Hugo Campos señaló que “no hay otra que pertenecer a un grupo, sindicato u asociación porque el pueblo organizado y unido levanta coladeras, pero uno solo pues no hacemos nada. Si es necesario, que se informe, pero no mediante la información comercial que manejan las televisoras a través de los canales 2 o 13, sino por los periódicos o estos volantes que nos regalan las organizaciones”.

Por su parte, Jesús Rodríguez, del Movimiento Popular Revolucionario, con presencia “básicamente en el Distrito federal”, mencionó que “lo que está pasando ahorita es una crisis del Estado que –en nuestro caso que estamos trabajando en esta revolución– es muy importante generar un movimiento de resistencia ante estos crímenes (desapariciones y ejecuciones) para pararlos, porque cuando la gente lucha y resiste se abre la perspectiva  de la gente ante la posibilidad de un cambio, de que las cosas no tienen que ser así”.

En tanto entregaba volates con el titular: “¡Desde Iguala a los Pinos, cárcel a los asesinos! ¡Todo el pinche sistema es culpable!”; Jesús Rodríguez explicó a la que escribe, que el brigadeo informativo “no es cosa de un solo día, es un trabajo diario, de construcción, para conocer lo que pasa en el país”.

Por ejemplo, en el caso Ayotzinapa, “los estudiantes salieron de la normal rural y reportaron el hecho (el primer ataque a los autobuses de los estudiantes alrededor de las 21:30 horas, el 26 de septiembre) al sistema C4 y en tiempo real esa información llegó al mismo gobierno federal y al estatal y desde ese momento sabían”, razón por la cual no es comprensible que las autoridades no asuman su responsabilidad en este crimen, subrayó Jesús Rodríguez.

En otro punto de la plancha del Zócalo, Georgina Gil, madre de tres niños, dijo haber acudido a la convocatoria por Ayotzinapa, porque “en el país se viven muchas injusticias, no es posible que pasen estas cosas”. A sus treinta años y empleada del sector de bienes raíces, indicó que seguirá participando de las movilizaciones, aún cuando no pertenezca a ninguna organización, porque “es mi manera de apoyar, de decir que no más violencia”.

“Sobre todo cuando se es mujer, cuando una tiene que hacerse cargo de una familia, cuando se vive violencia contra nosotras”, enfatizó Georgina Gil, “se requiere de nuestra participación porque no hay respeto por la vida, no hay respeto del gobierno para la población”, concluyó.

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