(30 de enero, 2015).- En el norte de la Ciudad de México existe un bosque con 162.028 hectáreas que lo convierte, después de Chapultepec, en el más extenso de la Ciudad. Dicho bosque es el Bosque de San Juan de Aragón. A diferencia del primero, el de Aragón es un bosque inducido, es decir, se planeó y se sembró. No es la única diferencia ni la más obvia entre estos principales pulmones de la ciudad. Para empezar, la zona donde están ubicados transforma dramáticamente el contexto de ambos. La ubicación de San Juan de Aragón, en el nor-oriente de la ciudad, lo hace menos visitado y por lo tanto algo desconocido por los habitantes del resto de la ciudad. Sin embargo, eso no merma la importancia del sitio. Todos los días, sobre todo por las mañanas, las personas que viven cerca y vecinos de colonias próximas, asisten a caminar, correr o a andar en bici. Los asistentes no van sólo con fines deportivos; en el pasto, las bancas o en los columpios es fácil encontrar algunas parejitas; chavitos que se fueron de pinta de la secu 85 u otras, hasta gente, que por motivos desconocidos, tomó bajo la sombra de un árbol el lugar idóneo para una siesta. El caos y el tráfico de la avenida Oceanía, a las nueve de la mañana, simplemente no existe.
El espacio donde se ubica era parte del Lago de Texcoco. En el siglo XVIII, pertenecía al capital español Blas López de Aragón, se producían algunos cereales y también había ganadería. A principios del siglo XX se localizaba un potrero de la después llamada “Hacienda de Aragón”. La zona era de terrenos baldíos, el tipo de suelo, justamente por pertenecer al lago, era salitrosa, hecho por el cual es difícil un crecimiento abundante de vegetación. El bosque fue inaugurado en 1964 por el entonces presidente Adolfo López Mateos. Este año cumple 51 (junto con el zoológico de Aragón que está frente a éste, pero ya tocará hablar de él en otra ocasión).
Hace pocos años todo era distinto ; dentro del bosque había un balneario, un delfinario, una zona llamada “Convivencia infantil”. Hoy todo eso está cerrado.
El bosque también tiene un lago, el lago tenía lanchas donde se podía ir a remar. Desde hace unos años desaparecieron también. Un trabajador del bosque dice que: “El lago está en pleitos legales, pero ya mero van a volver a poner las lanchitas, no más que quién sabe cuándo”. Quizá ese trabajador no está bien informado, debe haber quien sí sepa. Sin embargo, la situación se vuelve crítica cuando ni siquiera la directora puede/sabe/quiere responder. La licenciada Lorna Angélica López Nicolás, actual directora del bosque, fue acusada en las manifestaciones del año pasado que realizaron varios empleados, ex empleados y vecinos del bosque. La acusación fue por la tala inmoderada de árboles además de despidos injustificados. Existen varios videos en You Tube de ciudadanos denunciando los hechos. La dirección dice que es parte de la rehabilitación porque los árboles están enfermos y deben ser talados, sin embargo, el hermetismo con el que responden, al solicitar respuestas claras, en la dirección (ubicada dentro del bosque) genera sospechas. Cuando se pregunta por qué están cerradas ciertas zonas, la respuesta es que se tiene que enviar una carta a la Dirección General de Bosques Urbanos. ¿Por qué no podrían ser respuestas inmediatas si todo está en orden?
Se tiene que tomar en cuenta que la rehabilitación del bosque se lleva a cabo con fondos federales. Es el “compromiso“ CG-201 de la presidencia y representa una inversión de 18 millones 999 mil pesos.
Se debe reconocer que sí hay mejoras. Sin embargo no es un hecho que se deba agradecer como si de una acción de caridad se tratara. Son casi 19 millones de pesos provenientes de la ciudadanía, de los impuestos. No es un favor. La importancia del Bosque al ser, como ya decíamos, el segundo pulmón más grande de la ciudad no es poca cosa. No sólo concierne a los vecinos, o a las personas que viven en la delegación Gustavo A. Madero, sino a los ciudadanos en general. Si no hay cuestionamientos, observaciones, exigencia de rendición de cuentas ¿En qué condiciones acabará este lugar? ¿A dónde irán a dar los recursos públicos? Además de eso implicaría la aniquilación de áreas verdes y recreativas públicas. Y a nivel ambiental un ecocidio inminente
A pesar de todo, y afortunadamente, el lugar sigue vivo. Aún después de medio siglo sigue fungiendo como un espacio de recreación y reunión familiar los fines de semana. Hay juegos mecánicos, aunque viejitos, aún funcionales.
Se han hecho mejoras en las rejas perimetrales, mantenimiento y renovación en las áreas de juego, se construyó un humedal para mejorar las condiciones del lago, parece haber mayor seguridad, la zona de corredores ha mejorado mucho y existen zonas con exposiciones fotográficas y escultóricas. Toda la comida, las frituras, los helados, juguetes y demás son de un costo muy accesible. También se rentan cuatriciclos por $40 la hora, paseo en caballo y ponys a $25 la vuelta y palapas donde es muy habitual ver familias completas festejando cumpleaños.
Hay personas que conocen el bosque desde su creación. Aquí vivieron su infancia. Son personas que llevaron a sus hijos, y sus hijos a sus nietos. Por otra parte hay otros muchos, muchísimos, que quizá hasta desconocen la existencia de este sitio. Sería una verdadera lástima que este lugar fuera olvidado y dejado en manos de personas que, al no haber quien demande cuentas claras, estén malversando los recursos y terminar por aniquilarlo.






