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“El hambre; herramienta de ricos para que pobres trabajen y causa de 25 mil muertes al día”: Martín Caparrós

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(23 de febrero, 2015).- El escritor Martín Caparrós fue de país en país en la búsqueda de una respuesta a la desnutrición que se vive hoy en día y que podría terminar condenando a la humanidad. Lo que encontró fue terrible.

Alrededor del mundo por la India, Kenia, Sudán, Madagascar, Argentina, Estados Unidos, Sudán del Sur, etc., el escritor encontró “miles de millones de huesos. Miles de millones de moribundos. Miles de millones de cuerpos comiéndose sus propios cuerpos para sobrevivir”.

EL HAMBRE

Desde El Dhammapada (escritura sagrada budista) se podía encontrar un epígrafe donde se advertía que el hambre es la peor de las enfermedades. Esta premisa le sirve a Caparrós para reinterpretar la teoría y, tras haberlo puesto en práctica, concluir que “ninguna plaga es tan letal como el hambre”.

Sin embargo la duda sigue ¿Qué se puede hacer? ¿Por qué no se hace algo realmente efectivo que termine con el padecimiento de naciones? Caparrós no se encarga de brindar respuestas él da historias con las que elabora una biografía de lo que el hambre es en nuestros días. Él lo advierte desde el inicio de su libro “El Hambre”: “Este es un libro incómodo, porque habla desde la verdad y desde el asco.”

DESNUTRICIÓN

El espantoso ejercicio involuntario de comerse desde adentro, comerse a sí mismo, ese estado ecléctico entre la muerte y la desnutrición, ese estado que millones de personas alrededor del mundo viven, desde adultos hasta recién nacidos que, al no haber otra opción, deben de vivir ese doloroso tormento de comerse a su propio cuerpo para sobrevivir.

“El hambre son 25.000 fallecidos al día, en un mundo en el que, en realidad, sobran toneladas, y toneladas, y toneladas de comida”, expresa Caparrós quien viajó con la frase anterior como premisa llevándolo a lugares donde un pedazo de pan es un lujo y el terror y desigualdad un himno.

Tras 600 páginas plagadas de entrevistas con políticos, periodistas, enfermos o simples personas que pasaban por ahí, trata de responder ¿cómo seguir viviendo su vida tras haber visto lo que ha visto, conocido y experimentado lo que ha experimentado?: “¿Qué es lo que hace que esta noche pueda volver del campo de batalla y meterme en la ducha y cambiarme y perfumarme y pedir en el restorán del hotel una cena gozosa y si acaso una botella de buen vino?”, pregunta el escritor.

DESNUTRICIÓN 2

Afortunadamente el escritor tiene un respuesta, para aquél que también comparta su inquietud, y lo hace a través de la idea del activista chino Ai Weiwei “si nos quedáramos mirando, seríamos una parte más de toda esa hipocresía y corrupción que criticamos. Por eso hay que actuar”.

Por lo tanto su libro es un libro para actuar, un arma de realidad que busca, y consigue, desestabilizar al lector a través de voces de las viudas en la India que prefieren morir de hambre en homenaje a sus muertos o de adolescentes de Buenos Aires que su alimento se encuentra en los basureros o incluso las madres africanas que sufren por que sus glándulas mamarias están completamente secas e incluso así buscan cómo alimentar a sus desnutridos, deformados y tristes hijos.

¿Qué es el hambre? El hambre es un monstruo, una enfermedad, es pobreza, es la herramienta de los ricos para que los pobres trabajen, es un elemento disciplinador, es el resultado de las guerras, es el síntoma de una sociedad muerta, es la muerte, es una cuestión que da absolutamente igual, es la hipocresía de la sociedad, es la cara de la doble moral, es el motor para el engranaje del poder… El hambre son 25,000 fallecidos al día en un mundo donde toneladas y toneladas de comida van directamente a la basura o son rechazadas por el niño rico que no gusta de verduras el hambre o la modelo que por capricho y “estándares sociales” tira la comida por estar ad hoc al molde impuesto, el hambre simplemente es “la peor de las enfermedades”.

 

 

 

 

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