Ilustración: Pe Aguilar (24 de febrero, 2015).- Poco a poco se caen las acusaciones en contra de Jacqueline Santana y Bryan Reyes por el presunto robo de 500 pesos que le hicieron a una policía. El caso se viene abajo porque simple y sencillamente las pruebas no existen. Los abogados de Jacqueline y Bryan, Sergio Soto y Jorge Miranda, ofrecieron una conferencia de prensa en el Centro Nacional de Comunicación Social (CENCOS) junto a María del Carmen Rodríguez, Wendy Reyes (madre y hermana de Bryan respectivamente) y María de la Luz López, madre de Jaqueline, en la que enlistaron la serie de irregularidades y contradicciones en las acusaciones de robo de la que son blanco ambos estudiantes. La defensa de los jóvenes, aseguró que el automóvil usado para la detención de los acusados, fue el mismo que se uso para la detención arbitraria de Sandino Bucio en noviembre del año anterior. “No es casual que a Bryan y a Jacqueline le hayan fabricado el robo de 500 pesos, ni tampoco es casual que hayan detenido a Sandio Bucio en el mismo Chevy” declaró el abogado Sergio Soto, quien agregó “Se le está cayendo a la PGR el caso del robo”.
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Soto explicó que según la declaración de los policías que detuvieron a los jóvenes, éstos aparecieron repentinamente de la nada con un par de cuchillos y le arrebataron el billete referido a la agente policial, sin embargo los elementos de seguridad nunca explicaron de dónde vieron llegar a los acusados injustamente. La contradicción radica, dijeron los especialistas, en que tiempo después, lo policías cambiaron su declaración asegurando que vieron a los estudiantes desde una distancia de 8 metros de donde se encontraba su compañera a la que supuestamente hurtaron. “Ellos van caminando y platicando y, sin embargo, son capaces, sin voltear la cabeza, de ver qué es lo que está pasando atrás” ironizaron los abogados. Los defensores también refirieron que solicitaron la prueba pericial en dactiloscopia para determinar las huellas visibles o palpables tanto en los supuestos cuchillos que usaron Bryan y Jacqueline para amedrentar a la mujer policía, como al billete de 500 pesos que evidentemente no robaron. La prueba fue aceptada pero incluso sin tales pruebas determinantes, los dos jóvenes fueron enviados al Reclusorio Sur para seguir con la acusación sin fundamentos. “Hace poco llegó el documento (de la prueba) y no hay huella ni de la mujer policía, ni de Bryan, ni Jacqueline” declaró Soto. Lo peor es que cuando el juez 12 solicitó los cuchillos y el billete fundamentales para declarar la inocencia de los inculpados, la respuesta fue que el dinero ahora se encuentra en una cuenta del Gobierno del Distrito Federal concentrada de 3 mil 700 pesos. “No existe ya legalmente el billete de 500 pesos”. A pesar de las evidencias irrefutables sobre la inocencia de Jacqueline y Bryan, la PGR no ha hecho absolutamente nada para proceder a la liberación de los estudiantes. Sobre el caso de Bryan Reyes, Sergio Soto aseguró que su persecución política se debe no sólo a su participación en las protestas por los 43 estudiantes secuestrados de Ayotzinapa, sino también por su activismo en el apoyo a las madres de Juárez, el caso Tlatlaya, el EZLN, Atenco y su pertenencia a diversos movimientos sociales. Lo de Bryan es alarmante ya que en días pasados fue trasladado al área de población arbitrariamente en donde ya fue golpeado por reos que lo amenazaron por instar a sus compañeros de prisión a exigir sus derechos y un trato digno. Los abogados anunciaron una próxima conferencia de prensa para el jueves 26 de febrero al medio día en el plantón instalado al exterior de la PGR. Además, informaron que un grupo de diputados ya tomó el caso de los jóvenes acusados injustamente, que exigen la liberación inmediata de los estudiantes.



