Ilustración: Pe Aguilar / @elesepe1
(02 de marzo, 2015).- Enrique Peña Nieto llevó a cabo declaraciones que quizá quisieron tildarse de honestas pero, contrario a eso, de nuevo dejan a México parado internacionalmente de manera negativa ya que, si el que se supone es su máximo mandatario, acepta las malas condiciones en las que se encuentra el país ¿Qué podría esperarse de la realidad?, misma que no es reflejada del todo en sus declaraciones.
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En entrevista para Financial Times Peña expresó: “México está plagado de ‘incredulidad y desconfianza’, existe “sospecha y duda”, lo anterior en torno al tema de las casas que adquirieron él, su esposa y miembros de su gabinete con contratistas del gobierno (Grupo Higa), pero aseveró que ese asunto ha sido “satanizado”.
Y en una clara referencia al titular que The Economist, le dedicó hace unas semanas, titulado “El presidente no entiende que no entiende”, expresó: “Les puedo decir que entendemos, hay sin duda, una sensación de incredulidad y desconfianza (…) ha habido una pérdida de confianza y esto se ha demostrado en la sospecha y la duda”, espetó Peña.
Por si no fuera suficiente en torno a los actos de corrupción y abuso de poder que han sido comprobados en torno a su partido político (PRI) expresó que se luchará contra la corrupción de una manera “mucho más eficaz” y que se terminará con el “estigma” que existe en el país de señalar a los políticos como ladrones. Estigma o no es un hecho que los políticos utilizan recursos que no les corresponden para solventar sus propias necesidades, excentricidades y demás dejando de lado a las personas que, en teoría, deberían ser las beneficiaras ya que sin ellas jamás podrían haber conseguido la “privilegiada” posición en la que están.
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Retomó el tema del “innovador” sistema anticorrupción que se diseñó para que funcionarios rindan cuentas. Cabe recordar que dicho sistema es manejado por amigos del mandatario, ese hecho hace que todo parezca un “trabajo entre cuates”, pero para Peña el éxito del sistema y “gran desafío” radica en la correcta implementación del mismo.
Y retomando un poco el encabezado del pasado sábado de The New York Times se menciona, por parte de Financial Times, una cita de Gabriel Zaid: “La corrupción no es una característica desagradable del sistema; es el sistema”.
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Además Peña detalló su estrategia en cinco puntos:
1.- Reforzar al Estado de Derecho.
2.- Mantener la estabilidad macroeconómica.
3.- Implementar las reformas para que sus beneficios lleguen a la gente.
4.- Ajustar el gasto público para centrarlo en la inversión.
5.- El desarrollo de zonas económicas especiales en los estados afectados por conflictos y en los más pobres de México.
Y concluyó expresando que las próximas elecciones “pondrán a prueba la confianza en él y en su gobierno”.
A consideración de lo que ha ocurrido (desaparición de los 43 normalistas, matanzas y corrupción en Michoacán, crimen sin control en el Estado de México, impunidad y abuso de poder de Rafael Moreno Valle en Puebla) y lo expresado por el pueblo mexicano, que finalmente es el que vota, la desconfianza ya es un hecho, no tiene que esperar a ver las elecciones, al contrario si es que un partido como el PRI consiguiera una gran cantidad de votos sería por sus actos de proselitismo, mismos que no son ninguna novedad, o de compra de votos, México ya no cree en Peña y parece que no hay poder humano que pueda contrarrestar lo que se ha hecho negativamente hasta ahora en apenas dos años de gobierno.





