(20 de marzo, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- La acción de restringir el acceso a los documentos de la extinta Dirección Federal de Seguridad (DFS), en donde se da prueba de la persecución y violaciones a los derechos humanos cometidos por el gobierno durante la guerra sucia, ha causado molestia a investigadores que han emprendido la labor de recuperar el pasado y traer a cuenta el actuar del Estado en esta etapa de la vida de México.
El hecho de impedir la consulta directa de estos documentos resguardados en el Archivo General de la Nación (AGN), a pesar que fueron desclasificados y puestos al libre acceso del público desde hace 13 años, hace creer a los historiadores y periodistas que se trata de una maniobra dictada desde el poder, para impedir se dé a conocer qué pasó y cómo actuó el gobierno en su afán de perseguir a la disidencia en las décadas de los 60, 70 y 80.
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Al respecto el periodista e investigador Jacinto Rodríguez Munguía aseguró que esta medida de impedir la consulta de los documentos de manera directa y sólo tener acceso a ellos en versiones públicas, editadas por personal del Cisen, se trata de una intención natural por parte del poder para detener esta situación y cerrar el acceso a la historia.
“Los secretos del Estado deben estar abiertos (…) está en la naturaleza del poder el mantener secretos (…) Hay una intención del poder por revertir algo que un presidente hizo bien: abrir los archivos al público; un presidente que no tenía idea de la importancia de la memoria histórica ni de la magnitud del hecho de abrir los archivos”, apuntó.
Añadió que estamos viviendo un retroceso por parte del poder en donde se pretende emplear viejas tácticas de control. En tal sentido dijo que “nos engañamos a nosotros mismos si pensamos que el poder no iba regresar con la llave para cerrar su pasado”.
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Rodríguez Munguía comentó que hoy en día el gobierno se comporta como un ogro viejo y temeroso de su pasado, que no sabe qué hacer ni cómo atender una sociedad que ha cambiado.
El periodista expuso que a pesar de tener una importancia considerable, debido a que los documentos contienen pruebas de las graves violaciones a los derechos humanos, hay pocos investigadores que están abordando el tema y consultando esta información contenida en los archivos de la DFS.
“A qué le tiene miedo el poder, por qué cerrar el pasado. Lo que está en esos documentos de la DFS son las pruebas de graves violaciones a derechos humanos y crímenes de lesa humanidad. Ahí está el abuso del poder y también lo que como sociedad callamos, lo que hicimos y dejamos de hacer”, comentó.
De igual manera sostuvo que en estos momentos la lucha más importante es la que se está dando para mantener abiertos los archivos. Agregó que a pesar que la memoria duele y resulta más cómodo no saber lo que sucedió, porque genera espanto al conocer los atropellos realizados por el gobierno mexicano, es necesario que se mantengan abiertos para tener presente cómo ha actuado el gobierno.
“La memoria duele y esto lo ha pasado Argentina, Guatemala, Uruguay, Brasil, entre otros. Estos países donde ocurrió lo mismo sólo con la diferencia que allá hubo dictaduras militares, que está en la referencia histórica que eran militares malos y asesinos. En México había un poder civil y ocurrió lo mismo. Estos archivos deben ser parte de un proceso de reflexión colectiva”, aseguró.
Jacinto Rodríguez dijo que en México existen aún muchos pendientes, entre los cuales se encuentra la petición de perdón por parte del Estado mexicano. Manifestó que a pesar de que han creado instancia con el afán de llegar a la justicia, el Estado no ha asumido públicamente su responsabilidad en los actos de violaciones a derechos humanos.
“Así con esta actitud puede ocurrir otros Tlatlayas y otros Ayotzinapas, porque el Estado está protegido por la desmemoria. Si no acepta lo que hizo hay una especie de justificación para volver hacerlo”, subrayó.
De igual manera señaló que a pesar de los años que han transcurrido, la sociedad aún no sabe a plenitud qué fue lo que pasó durante la guerra sucia. Además, dijo, la ciudadanía no tiene información sobre el perfeccionamiento de la tortura y la preparación de los agentes que la infringían, situación que hace parecer inexistente el hecho.
“Hay una red nacional que está dispuesta a dar la batalla contra la idea de revertir la apertura de los archivos. Esto es un asunto que debe interesar a la sociedad, no sólo a un grupo de investigadores, ya que se vuelve un asunto de relevancia porque se trata de la memoria de México. Los archivos nos muestran la verdad, ahí está la historia, invisible en cientos de cajas”, mencionó.
La intención, finalizó, es que la información que está en los documentos se dé a conocer a la sociedad, además que se sepa la intención de los que resguardan este archivo, de bloquear el acceso directo y libre a los datos contenidos.


