(23 de marzo, 2015).- Luego de que el gobierno federal impusiera limitantes a la garantía de protección de los datos personales y el acceso directo, esencialmente para el período de la guerra sucia en México, investigadores piden que ésta sea libre sin tachones ni omisiones a documentos históricos en calidad de confidenciales.
Ángeles Magdaleno, presidenta de la Asociación de Defensa de Usuarios de Archivos y ex directora de Información de la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp), considera que las restricciones impuestas a la consulta de dichos documentos son una aberración.
Esto, porque señala que ningún archivo histórico puede considerarse confidencial pues su acceso debe ser libre.
Tanto como Magdaleno como otros investigadores, lograron obtener información acerca de los funcionarios de 1960 a 1980, período en el cual se implementó un encarnizado plan de contrainsurgencia para eliminar la disidencia.
No obstante, con las modificaciones en el acceso a la información pública, tendrán que pasar 70 años para poder acceder libremente a dichos expedientes.
En este sentido, Magdaleno hace énfasis en que dicha situación también someterá a los comisionados del Ifai a que realicen trámites, a pesar de que no son investigadores.
En entrevista con el diario La Jornada, Magadaleno explica que las fases de un documento, para llegar a un archivo histórico son limitantes para la libre investigación. Es decir, están censurando, restringiendo la libre circulación de ideas y textos.
Por su parte, Froylán Enciso, especialista en el desarrollo del narcotráfico en Sinaloa, considera que el mayor conflicto del asunto es el lamentable estado en el que se encuentran los documentos.
Agregó que instancias como el Archivo General de la Nación (AGN) se caracterizan por la ineficiencia, desorden y opacidad. Por ello, es que buscan acceso a expedientes por otras vías, pero que con la nueva ley, les serán negados.
Dijo que para el caso de Sinaloa sucede que “ante la falta de recursos e inversión los expedientes se pudren, se caen a pedazos”.
¡Por supuesto, ante el caos, es muy difícil encontrar algún documento de alta relevancia; incluso, si me dieran la versión pública del mismo (con los datos personales omitidos) sería para mí oro molido!, comentó a La Jornada.


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