Ilustración: Pe Aguilar / @elesepe1
(24 de marzo, 2015).- En 2014 se registraron 326 ataques a periodistas en México, además de cinco reporteros asesinados lo que da por promedio que en México se agreda a un periodista cada 26.7 horas. En entidades como Chihuahua y Tamaulipas la única manera para defenderse es la autocensura sin embargo en otras partes del país los ataques provienen directamente desde las altas esferas del poder. En resumen lo anterior representa el peor panorama para la información en México de los últimos siete años.
Lo anterior se extrae del informe “Estado de Censura”, mismo que es elaborado por Artículo 19, presentado el día de hoy. Cabe señalar que dicho informe señala prácticamente que los ataques se han duplicado desde el sexenio de Felipe Calderón, que eran cada 48.1 horas, contra el hasta ahora gobierno de Enrique Peña Nieto.
Por ejemplo en la Ciudad de México se llevaron a cabo 85 agresiones, la mayoría de ellas en protestas sociales, lo que le da el primer lugar de ataques en todo el país. El aumento exponencial en el presente sexenio representa el 70 por ciento de incidencia, aun cuando con Calderón había 98 ataques en la capital del país, con un promedio de 16.3 por año pero con Peña, en los dos años, ya van 166.
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Cabe recordar que desde el primer día de gobierno de Peña hubo una manifestación por su toma de protesta, misma que arrojó detenidos, inmuebles dañados y más de cien detenidos. Posteriormente los autodenominados “anarquistas” cometieron actos vandálicos y los periodistas, al tratar de informar y documentar, resultaron heridos por policías y por el grupo delictivo.
Mientras que en resultados totales del sexenio de Calderón reflejaron a Tamaulipas y Chihuahua como los estados más violentos para la prensa con 58 y 92 agresiones respectivamente, de esas 13 fueron asesinatos, 9 en Chihuahua y 4 en Tamaulipas. Lo anterior contrasta con el actual gobierno de Peña que suma 13 y 12 agresiones por estado además de un asesinato cada uno.
Aunque pareciera una buena señal es un reflejo de todo lo contrario ya que pudiera traducirse como el temor de la prensa para informar de temas que pudieran dañar la integridad de sus periodistas, y ese posible hecho se advierte en el estudio; “lo que ha generado una censura, y auto censura, generalizada y, por lo tanto, un efecto inhibidor en la prensa de estas entidades”.
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Un ejemplo de lo inverosímil que pudiera parecer esto es Quintana Roo, segunda entidad con más ataques con 42, donde las portadas del semanario Luces del Siglo fueron alteradas y falsificadas, el semanario tiene una línea crítica hacia el gobierno local, y compartidas en correos electrónicos y redes sociales en 38 ocasiones.
El tercer lugar es para Veracruz donde han ocurrido 41 ataques a comunicadores. Entre ellos se encuentra el sonado asesinato del reportero Gregorio Jiménez, de Moisés Sánchez y, aunque en otra época, el de la corresponsal de la revista Proceso Regina Martínez. Cabe señalar que en ninguno de los tres crímenes se ha dado con algún responsable.
Lo más impresionante de todo podría ser el origen de las agresiones; éstas no provienen de criminales, el diagnóstico da como resultado que 156 ataques provienen de funcionarios públicos, de 86 casos se desconoce al agresor, 56 de ellos fueron perpetrados por particulares, 8 por el crimen organizado y los restantes por medios de comunicación, partidos políticos y organizaciones sociales.
A pesar de que hay leyes, programas y una fiscalía que deberían convertir a México en uno de los países más robustos, en cuanto a protección se refiere, no se refleja en las cifras, y la respuesta es sencilla; “la impunidad de quienes actúan contra la prensa”, afirma Darío Ramírez, director de Artículo 19, oficina para México y Centroamérica.
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El diagnóstico también agrega: “Dos casos emblemáticos de la poca efectividad de la FEADLE son el de la periodista y activista Lydia Cacho, y el de los periodistas agredidos por policías del Distrito Federal en contextos de protesta social”.
Además otro problema preocupante es la demora con la que se atienden los casos, por ejemplo de 2013 a 2014 hubo un aumento de 183 por ciento en torno al rezago en la atención.
Otra cosa que aumentó fue el presupuesto: Pasó de 3 millones en 2012, a 38 millones 84 mil pesos para 2013 y 39 millones 13 mil pesos en 2014. Pero la distribución del recurso privilegió la nómina, al dedicar 24 millones 354 mil pesos a “servicios personales”, mientras que a “servicios generales” correspondieron 13 millones 620 mil pesos.
Además de las entidades mencionadas Sinaloa también ha tenido problemas desde que Mario López Valdez es gobernador (1 de enero de 2011) ya que el periódico Noroeste ha sido blanco del mayor número de agresiones de la comunidad.
La noche del 2 de abril de 2014 su director, Adrián López Ortiz, fue golpeado, asaltado y herido por una bala en una de sus extremidades inferiores. Cabe señalar que venía de un vuelo de la Ciudad de México donde también venía el gobernador sinaloense.
Hasta el día de hoy ha habido 47 incidentes de seguridad: robos, despojos, agresiones físicas, asaltos y amenazas, donde tanto el equipo de trabajo como el personal del medio han sufrido daños.
Cabe indicar que Sinaloa ha sufrido 32 casos de agresiones, desde que López es gobernador, de las cuales 22 son para el semanario. Además se le deben sumar los ataques contra la seguridad de este periódico, donde han sido atacados tanto las instalaciones como los trabajadores no involucrados en la labor periodística.





