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(30 de marzo, 2015).- Las desigualdades sociales que se enfrentan en los países, regiones e incluso de manera global “se han ampliado. Hoy los ricos son más ricos y los pobres más pobres. Tenemos una polarización muy fuerte. Las distancias se han ampliado, no sólo en el acceso a bienes materiales, sino también simbólicos y de poder”, así lo indica Lorenza Villa Lever, especialista del Instituto de Investigaciones Sociales y coordinadora del quinto Coloquio de Verano Movilidad Social y Desigualdades Interdependientes, que fue en el que participó Villa.
Indicó que es necesario saber la nueva reconfiguración que han tenido las naciones pero también a escala regional y global puesto que “no son las mismas que hace un siglo o 50 años: estamos enfrentando nuevos escenarios”.
Mencionó que hoy en día existen instituciones, pertenecientes al Estado, que anteriormente no existían tal como el Seguro Social, la educación pública y otros organismos que fueron creados con el fin de buscar atender a las demandas para abatir la desigualdad. Empero, señaló, se debe hacer el cuestionamiento de si en verdad han funcionado para que las diversas clases de ciudadanos, que también han sido creadas, puedan acceder de manera efectiva a bienes tanto materiales como simbólicos.
Lo anterior lo expresó al culminar el coloquio donde se trataron temas como desigualdad en educación, conocimiento, migración, ciudadanía, género y espacios urbanos, destacó que “hay nuevas fronteras de las desigualdades, como el ejercicio de la democracia o la libertad de expresión, que debemos considerar para reconocer cómo se han ido modificando”.
Cabe indicar que Villa es experta en el estudio de la educación por lo que destacó acerca de los libros de texto gratuitos donde se menciona que “se habla de la desigualdad en las cuatro generaciones de textos que se han elaborado hasta el momento. Es decir, si analizamos su contenido, podemos detectar que tanto en los libros producidos en los años 50, 70, 90 y los que actualmente están en las aulas, se habla de que México es un país desigual, que se está trabajando en ello, pero no se ha logrado vencer”.
Y reiteró que es necesario “ver cómo ha cambiado la desigualdad en México y cuáles son los nuevos contextos en que podemos identificarla”, y dio el ejemplo de la educación superior, donde, en palabras de ella, se deben crear nuevas categorías de análisis que ayuden a problematizar este fenómeno y no sólo limitarse a considerar las diferencias que existen entre las instituciones públicas y privadas, pues en ellas “vemos que existen otros muchos elementos como la pertenencia a un determinado estrato socioeconómico, de género y de diversidad, que también pueden reflejar la desigualdad”, recomendó.
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