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Han pasado 6 meses de la barbarie, ¿Ayotzinapa morirá?

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(31 de marzo, 2015).- Desde el crimen perpetuado por el gobierno, la noche del pasado 26 de septiembre, en Iguala, Guerrero, contra los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa han pasado seis meses, meses de angustia, impunidad, molestia y de una constante búsqueda de justicia, ya no sólo por parte de los familiares, sino de todo México y gran parte del mundo que se ha solidarizado para combatir este acto calificado de barbarie hacia la humanidad.

Muchas han sido las instituciones de Derechos Humanos que, tras esta masacre, han volteado hacia México para apoyar y buscar que haya un castigo real contra los responsables, además de que han buscado la creación de leyes que realmente regulen esta clase de actos buscando que hechos de este tipo jamás vuelvan a repetirse.

Pero todo lo que sube, baja, el furor en las marchar y la convocatoria ha disminuido, no alarmantemente pero comparando con las primeras manifestaciones pareciese que la efervescencia está decreciendo.

Sin embargo esto no es así para Ana Paula de la Torre quien, para Pijamasurf, escribe un interesante artículo que, desde su perspectiva, explica los motivos por los cuales Ayotzinapa no morirá, sino todo lo contrario.

Los motivos por los que Ayotzinapa perdurará; la anti barbarie como bandera

 Un día, antes del caso Ayotzinapa, hablaba con un grupo de austriacos asombrados de la aparente serenidad en la que vivían los mexicanos pese a la espeluznante violencia en el país. Para ellos, parecía como si los locales no estuviesen siquiera enterados de lo que ocurría aquí. Sin embargo, la desaparición de los estudiantes destapó una indignación acumulada.

Quizá, jamás en la historia del país la impunidad había llegado a niveles tales: en un país como Siria, abiertamente en guerra durante 5 años, han muerto alrededor de 250 mil personas, cifra no muy lejana en un país como México (más de 100 mil muertos y al menos 26 mil desaparecidos, con cifras oficiales confusas). Si a esto añadimos las desapariciones forzadas (aquellas en las que está involucrado el Estado), como en el caso de Ayotzinapa, entonces el escenario es aún más doloroso.

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Mapa: Morlan, cada punto rojo es una persona desaparecida

Así, Ayotzinapa destapó una indignación que ya muchos sentían al pensar en la gran cantidad de desaparecidos: personas generalmente de escasos recursos, con pocas oportunidades y que por ello poco cuentan para el sistema .

No existe una vuelta atrás después de Ayotzinapa, porque los padres no dejarán morir este movimiento; también porque representa un momento en el que muchos mexicanos han decidido cambiar su actitud: mantenerse un poco más enterados de lo que sucede, hacer ciberactivismo, salir esporádicamente a las calles…

La burbuja, afortunadamente, dejó de ser cool. Vivir ignorando una realidad que conlleva los horrores de cualquier guerra es imposible para cualquier mente sensible.

Probablemente, el movimiento irá mutando y se convertirá en uno cuya demanda primordial será el freno a la impunidad general. Lo cierto es que Ayotzinapa es la bandera de un antes y un después, incluso en la forma en que la sociedad se mira a sí misma…

 

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