(08 de mayo, 2015).- México vive una crisis de seguridad importante, la cual el gobierno no ha sabido enfrentar. Esta poca pericia de la administración de Enrique Peña Nieto ha provocado críticas por la falta de una estrategia seria para afrontar la violencia.
Esta ocasión, la revista británica, The Economist, habló sobre los hechos ocurrido en Jalisco la semana pasada, y aseguró que la ola de violencia desatada en aquella entidad hace dudar la eficacia de la estrategia del gobierno federal para combatir la inseguridad.
En la reciente edición del semanario, se enfatiza que la táctica del gobierno para detener a los capos más importantes del narcotráfico sólo ha funcionado para algunas regiones del país. Además se señala que el perseguir y detener a las figuras más importante del crimen organizado sólo provoca que los cárteles se fragmenten, creando células pequeñas con la misma peligrosidad.
En su editorial, The Economist menciona que estas organizaciones criminales pequeñas, si bien no tienen la misma capacidad para el tráfico de drogas, si se caracterizan por actuar con una ferocidad mayor, con la cual controlan comunidades.
El semanario señala que estas células operan gracias a la complicidad que establecen con policías y empresas. En tal caso recordó el ejemplo de los Guerreros Unidos, asociación derivada del cártel de los Beltrán Leyva, señalada como actor principal en la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa.
The Economist afirmó categóricamente que para combatir al crimen organizado no sólo es suficiente detener a los grandes capos, ya que existen otras personas dentro de las organizaciones que los sustituyen y pueden actuar de igual manera.

