(20 de mayo, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- David Stofenmacher, colaborador del Instituto de Tecnología Educativa de la Universidad Tecnológica Latinoamericana en Línea (UTEL), declaró que en esta era tecnológica, donde es cada vez más común el uso de Internet para desarrollar actividades laborales –sobre todo en las ciudades mayormente urbanizadas-, se presenta la necesidad de “cambiar para poder ganarnos la vida en un mundo que cada vez nos necesita menos para producir”.
Sin embargo, señaló que existe una tendencia contradictoria, pues actualmente hay un exceso de contenidos, lo que provoca que la gente analice más y actúe menos, por ello, considera que debe haber un cambio en el sistema educativo mexicano para promover que se actúe y se genere más de lo que se consume: “nuestro cerebro tiene que cambiar para ser capaz de hacer más cosas con las manos y al mismo tiempo colaborar (a distancia) con personas que no conozco”.
Sobre la aplicación de la tecnología en el sector educativo y la necesidad de adaptación a los requerimientos del mercado laboral, el académico recalcó que el principal desafío es el relacionado con saber qué es lo que se le tiene que enseñar a las nuevas generaciones, pues los conocimientos que actualmente se imparten no garantizan que se puedan insertar en el ámbito productivo, además de que aún es significativo el porcentaje de población mexicana -49 %, que equivale a más de 55 millones de personas- que no tiene acceso a la red y por ende, su uso de las tecnologías de la información es profundamente limitado.
“Un desafío inicial de la educación es cómo aprovechar o enfrentar los cambios que se están presentando en los estudiantes por el uso de la tecnología en la enseñanza-aprendizaje. Creo que el conocimiento salió de las universidades. Hace 20 años se fue a los laboratorios privados…hay que redefinir el tema de las instituciones educativas, el significado de ser maestro y el rol del Estado acerca de la provisión de la educación”, puntualizó Stofenmacher.
En tanto, Jack Fermon Schwaycer, gerente del Programa Técnico de Google, declaró que el sistema educativo mexicano debe modificar sus modelos de enseñanza para fomentar habilidades digitales entre los estudiantes de educación básica, además de competencias como la colaboración de pensamiento crítico, análisis de información y trabajo en equipo de manera remota, ante las necesidades de comunicación que día a día van evolucionando en el contexto actual y el uso de Internet.
“Si a los alumnos de hoy les enseñamos a colaborar en pensamiento crítico, es más probable que tengan éxito en sus carreras futuras, aunque no sepamos exactamente lo que van a estudiar…lo que tenemos que hacer es cambiar nuestro comportamiento, como alumnos y como profesores; debemos colaborar para resolver problemas, ya tenemos las herramientas, no tenemos que aprendernos las cosas de memoria, no hay que trabajar totalmente solos, podemos generar más ideas con mejores resultados si trabajamos todos juntos”, sostuvo.
Fermon Schwaycer reconoció que la brecha digital que persiste en México es un impedimento para acelerar la transformación educativa a través del uso masivo de la tecnología y subrayó que “lo que tiene que cambiar es la conectividad; todo es muy bonito siempre y cuando tengamos Internet, pero estamos muy rezagados en su acceso”.
Blanca Bernabé, colaboradora de Telefónica afirmó: “tenemos que estar preparados para enfrentar este mundo cambiante, y tenemos que preparar nuestra escuela para ello, todo el sistema de enseñanza; desde nuestro punto de vista, el punto de partida es el trabajo con los maestros. Quien está en la escuela es el maestro, va usando la tecnología, que no es nada sin una metodología, sin una apuesta pedagógica sustentada por quienes las imparten…es muy importante el aprendizaje adaptativo y las inteligencias múltiples”.
En 2010, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la secretaria de educación del Distrito Federal reportaron que 4 mil 779 estudiantes se habían inscrito en el programa de educación media superior a distancia, iniciado tres años antes. De la primera generación, únicamente habían egresado 56 alumnos, lo que ejemplifica el rezago que persiste en nuestro país en la educación online.


