Por: Angie López
@anjunkie3_0
A dos meses de su toma de posesión, Enrique Peña Nieto tiene ya 3 gasolinazos en su haber. El día de hoy empezó con un incremento de 11 centavos por litro en el precio de la gasolina Magna, Premium y Diesel, de acuerdo con información de la Asociación Mexicana de Empresarios Gasolineros (AMEGAS).

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) avanza en su política de “suavizar los incrementos en los precios internacionales del petróleo y sus derivados”, lo cual, se refiere a ajustar los precios en México para unificarlos con los internacionales, mediante su incremento.
Los “deslices mensuales” del precio en combustibles responden a la continuidad de la política calderonista para reducir el subsidio a la gasolina, el cual, en 2012 ascendió a 222 mil 757.3 millones de pesos. Según la SHCP, los subsidios “benefician a los más adinerados”, además de que encarecer el producto, colaboraría para contrarrestar los efectos ambientales negativos, así como la congestión vial. Algo similar comentó el entonces secretario de economía, Bruno Ferrari, cuando ante el incremento de precio en el huevo, exhortó a la población a no consumirlo, cuando aseveró “ahorita el huevo está prohibido, porque su precio está prohibido”.
La SHCP parece no ver que los gasolinazos también han influido en la elevación de precios de los productos de la canasta básica, ya que tanto productores como proveedores aumentan sus precios debido al incremento en su gasto por concepto de combustibles.
Cuando el PRI era aún oposición, criticó los 90 gasolinazos de Calderón, como fue el caso de la entonces diputada priista Cristina Díaz Salazar, quien aseguró que “Felipe Calderón no quiere ver la realidad de un pueblo que cada vez está más empobrecido”, manifestándose en contra de la afirmación de Calderón: “el gasolinazo irrita, pero no daña a la economía familiar”. La diputada tachó a Felipe Calderón de “insensible” e “irresponsable”.
Para el PRI de hace unos años, era “obvio que al darse el aumento de gasolina, suben gradualmente los productos de la despensa en general, y los salarios no tienen ese deslizamiento de aumento salarial (…), [lo cual era] insensible porque tendríamos que comprender que 25 millones de personas viven en la economía informal”. Eran claros entonces los 54 millones de pobres a quienes el incremento en los combustibles afectarían y sorprendía la falta de sensibilidad y preocupación del entonces Ejecutivo federal.
Entre los priistas que estaban en desacuerdo con la decisión de Calderón de disminuir poco a poco el subsidio a la gasolina, se encontraban Manlio Fabio Beltrones –entonces coordinador de Senadores y ahora coordinador del grupo parlamentario del PRI en la Cámara de Diputados– y Braulio Guerra –entonces dirigente estatal del PRI y actual diputado local– quienes acusaron a Calderón de “insensible” y de “darle la espalda a los mexicanos”.
Este tema se relaciona también con las reformas hacendarias y energéticas que el PRI pretende llevar a cabo. Manlio Fabio Beltrones aseguró en 2010 que: “para detener el alza escalonada en los combustibles se necesita modificar el esquema financiero de Petróleos Mexicanos, ello dentro de una reforma fiscal en el país”. Beltrones comunicó que la excesiva carga fiscal impuesta a Pemex le impide invertir en otros aspectos importantes para reducir la importación de combustibles y abastecer el mercado interno.


