(16 de junio, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- José Luis Cortés es padre de José Luis Cortés Gómez, un joven desaparecido desde el pasado 6 de abril luego de que un grupo de hombres uniformados y encapuchados, que dijeron ser policías de Veracruz, se lo llevaran junto con otras dos personas; sin embargo, ninguna dependencia de seguridad reportó su ingreso y desde esa fecha, no se sabe nada de su paradero.
Algunas versiones que amigos del joven han dado a su familia, afirman que Cortés Gómez habría sido llevado a Puebla, pero que ya no vale la pena buscarlo porque ha sido asesinado. Su padre, José Luis Cortés, sostiene que lo que actualmente se vive en territorio mexicano es un verdadero genocidio, alentado y tolerado porque como sociedad no hemos sido capaces de responsabilizarnos de cada uno de nuestros actos.
“Él se encontraba en su casa, en una pensión en la ciudad de Orizaba, Veracruz, acompañado de un amigo de nombre Pepe y otro muchacho. A ese lugar ingresó un grupo de aproximadamente cinco personas enmascaradas y con chalecos sin ningún logotipo o identificación, dijeron a los dueños de la pensión que iban a detener a un delincuente”, narró el padre en entrevista con Revolución TRESPUNTOCERO.
El hombre afirma que tras la desaparición de su hijo no recibió ninguna llamada para pedir rescate, lo que podría haber dado elementos para suponer que se trataba de un secuestro.
Días después, acudió al Ministerio Público del estado para levantar un acta por los hechos, luego de que el Ministerio Público Federal se negara a conocer del caso, argumentando que en la sustracción no se habían utilizado armas de fuego.
Tras varios días de investigación, a cargo de la propia familia Cortés Gómez, varias versiones coincidieron en que quienes habrían plagiado a José Luis y a los otros dos jóvenes, habrían sido “un grupo de contras” de Los Zetas, grupo de la delincuencia organizada con presencia en el estado de Veracruz y “que se los llevaron a Puebla con la ayuda, inclusive, de policías municipales de Orizaba y hasta la fecha no se ha vuelto a saber más”.
José Luis Cortés cuenta que hace bastante tiempo que no tenía contacto físico con su hijo; se comunicaban vía Twitter o Facebook, pero tenía mucho tiempo que no estaban juntos, por lo que ni siquiera sabía que el joven se había realizado varios tatuajes, “hasta donde se sabe, estuvo involucrado, en algún tiempo, en esto (la delincuencia), pero también me dicen que estaba tratando se salirse, de regenerarse y dejar todo atrás”, reconoce.
Pero testimonios del dueño del inmueble en que habitaba el joven, aseguraban que al departamento entraban de manera reiterada “muchachos de mala reputación”, sin que hasta ahora las autoridades, o la familia que ha sido la que verdaderamente ha realizado la investigación, hayan podido corroborar los dichos.
“He hablado vía Facebook con varios amigos de mi hijo, tengo los archivos de las pláticas, y ellos me dicen que él tenía amistades que andaban en malos pasos, pero no me dicen que él realmente estuviera involucrado…yo sospecho que sí estuvo, pero nos queda la duda porque él quería vivir una vida pacífica por una bebita que tiene”, dice el señor Cortés.
Las otras desapariciones
Autoridades del estado gobernado por el priista Javier Duarte de Ochoa, se limitan a informar, cuando son cuestionados por los familiares de los desaparecidos, que ya se realizan las investigaciones pertinentes, pero que no pueden dar mayores datos para no entorpecer las diligencias, además de que les han negado el acceso a las carpetas donde se documentan los casos.
Sin embargo, la desaparición de José Luis Cortés Gómez es muy similar a por lo menos otras cuatro registradas en la misma ciudad y en su zona conurbada; además, por las mismas fechas, se registró la desaparición de dos jóvenes en Córdoba y varios más en Poza Rica. Entre las similitudes, destaca la sustracción de los jóvenes por parejas. Las autoridades estatales tampoco reportan avances en la investigación de los otros casos, o que haya algún responsable detenido por las desapariciones.
“La gente tiene mucho miedo ante las amenazas veladas, después de que hablé con varios amigos de mi hijo vía Facebook, se aparecieron varias personas, supuestos amigos de él, para decirle a su mamá que desde el segundo día de que se lo habían llevado habían dispuesto de él, que ya no estaba, que lo dejara de buscar y el tono no era muy amigable…a mí me han llamado de números privados”, recuerda el padre de familia a quien por momentos se le quiebra la voz.
Cortés informó que funcionarios de la Procuraduría General de la República (PGR), con quien ha presentado su caso, le han advertido que de continuar la familia investigando, “podría haber consecuencias de esa gente contra usted”, lo que ratifica en la familia, que son muchos los intereses que prevalecen en la entidad, mismos que generan estancamiento en el caso de los jóvenes desaparecidos además del miedo prevaleciente, incluso en dependencias federales.
“Yo no puedo imaginarme que mi hijo sea desechable, estoy consciente de que es muy probable que mi hijo ya no esté con nosotros, pero no puedo conformarme con la idea de pensar que pasó lo que tenía que pasar y ni modo, no puedo conformarme con que me digan que debo tener miedo porque me puede pasar algo”, agrega el padre.
Un genocidio y sus culpables
“Acuso a la sociedad de ser culpable de lo que ha creado, de todo esto que está sucediendo en el país, porque son nuestros hijos los que han conformado los carteles de asesinos, ¿cómo es posible, si yo sé que mi hijo no trabaja, que no diga nada porque anda gastando 10, 20 mil pesos y no hago nada?, ¿cómo es posible que si yo sé que mi hijo anda en malos pasos no haga nada?, como padre soy culpable y víctima a la vez”, sostiene casi furioso José Luis Cortés.
Y añade que la mexicana es una sociedad timorata que se ha convertido en víctima, cómplice y juez de la realidad que vive, pero que no cejará en su intento por encontrar a su vástago, hasta que sea la misma sociedad la que diga que no más, y tome su responsabilidad sobre lo que ha dejado de hacer pero que tanto juzga: “la sociedad tiene el gobierno que merece porque ha dejado a esos gobiernos hacer lo que se les da la gana”, añade.
“Sacar a mi familia de Veracruz no me va a devolver a mi hijo y no va a traer el cambio que necesita esta sociedad, este pobre país, para dejar de sufrir este genocidio, porque eso es lo que es, sólo que nadie lo llama por su nombre; están matando a nuestros jóvenes, se los están llevando, los están desapareciendo. Es abominable”, sentenció José Luis Cortés, el padre.



