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Militares sí fusilaron a 11 personas en Tlatlaya; Peritajes desmienten a la Sedena

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Banner: Pe Aguilar

(23 de junio, 2015) .- A casi un año de los acontecimientos en Tlatlaya, Estado de México,  las investigaciones de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) y de la Procuraduría General de la República (PGR) apuntan a que al menos 11 personas fueron ejecutadas a manos del Ejército  Mexicano.

De un total de 22 mujeres y hombres que murieron a manos de militares el 30 de junio del año pasado en el municipio citado,  cinco (sumado a los 11 ejecutados) fallecieron con acciones de defensa y del resto no hay indicios de que hayan disparado contra uniformados del ejército.

Las indagatorias presentadas por La Jornada, gracias a la obtención de una copia de los peritajes de la PGJEM y la PGR -logrados vía solicitud de información pública- se  confirma  que no hubo enfrentamiento entre los “presuntos delincuentes” y elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), como defendió inicialmente esa institución.

Incluso el peritaje indica que las armas de tres de las víctimas que supuestamente habían abierto fuego contra los militares en realidad estaban descargadas.

En contraste, se da cuenta de que los tres soldados acusados de homicidio por los 22 fallecidos, hicieron  al menos 160 disparos mientras que los asesinados sólo 12, esto de acuerdo a los estudios forenses realizados por la PGJEM y  la PGR. De los tiros realizados, 60 fueron concentrados en el tórax de los abatidos.

Por la corta distancia en la que quedaron los cartuchos (70 centímetros) se deduce que algunos militares realizaron los disparos cerca de varias víctimas.

Contraria a la versión oficial que pretendió defenderse por la Sedena, argumentando que los presuntos delincuentes habían abierto fuego y que habían muerto a causa del enfrentamiento con, los militares.

Los documentos desmienten que los hechos hayan ocurrido de ese modo y soportan el testimonio de una de las sobrevivientes, quien relató que solo una persona había caído en el fuego cruzado, que el grupo se entregó a los militares y que luego de ser interrogados fueron ejecutados.

El comunicado de prensa que Sedena emitió tras lo ocurrido detalla una serie de hechos que se contraponen hoy con los peritajes y con los testigos de quienes sobrevivieron y que actualmente se encuentran protegidas.

Sedena indicó a los medios que tras un reconocimiento terrestre en las inmediaciones del poblado Cuadrilla Nueva en el municipio de Tlatlaya, México, ubicaron una bodega custodiada por personas armadas que abrieron fuego y que el personal del Batallón de Infantería adscrito a la 22/a Zona Militar repelió el ataque, y que las 22 víctimas habían fallecido a causa del suceso.

Que se habían asegurada 25 armas largas, como Akñ47 y escoptetas de calibres 12 y 0.22, entre otras; así como 13 armas cortas. Incluso se refiere una granada de fragmentación.

En su momento el  procurador del Estado de México, Alejandro Jaime Gómez Sánchez, a poco menos de 20 días de los hechos, anunció que no había indicios de una ejecución.

Pero los documentos desmienten la historia de la Sedena, de acuerdo con la información citada por La Jornada de los documentos oficiales, los peritajes determinaron  que las lesiones que causaron la muerte a cinco cuerpos fueron hechas “al momento de realizar maniobras instintivas de defensa”; apoyado también con fotografías logradas por el medio desde el año pasado, once personas fueron prácticamente fusiladas.

Los documentos no indican que las víctimas fueran  puestas contra la pared, sin embargo, sí lo menciona de manera indirecta.

Como conclusión de los estudios de peritaje, la PGR determina que las víctimas fueron abatidas por los militares, falleciendo a causa de los disparos y que de  las 22 personas con 11 no hubo enfrentamiento alguno.

Tampoco es cierta la versión del procurador Alejandro Jaime, respecto a que el enfrentamiento fue proporcional ya que mientras que a las afueras de la bodega se hallaron 41 cartuchos que por el calibre se determinó que eran de los militares, y al interior de la bodega se encontraron otros 16 también de los uniformados y solo 12 de las armas de las víctimas. Esto tampoco concuerda con el excesivo armamento que supuestamente había asegurado la Sedena y que informó en el comunicado de prensa que emitió.

Más aún, la camioneta de los soldados tenía 20 impactos y en los autos afuera de la bodega, que se supone eran de los presuntos delincuentes, había 55 tirios y 48 en las paredes del almacén.

Los peritajes no dejan mucho espacio a inferir, los hechos, los cuerpos, los tiros registrados, los cartuchos, el comunicado de la propia Sedena no contribuyen en absoluto a creer su versión desmedida de un hecho que muestra el abuso de poder del ejército en Tlatlaya.

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