Por: Estela Garrido
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Tras el asesinato de Chokri Belaid, la crisis política se ha acentuado. La muerte del abogado de 49 años que dirigía el Movimiento de Patriotas Demócratas en Túnez provocó una serie de protestas violentas.
“Tras el fracaso de las negociaciones entre partidos sobre la remodelación del Ejecutivo he decidido formar un pequeño Gobierno tecnocrático”, declaró el primer ministro Hamadi Jebali tras el trágico suceso el miércoles 6 de febrero.
Sin embargo, el primer ministro se adelantó a la formación de un gobierno tecnocrático y las protestas el viernes durante el sepelio de Belaid marcaron un alto.
Obligados a cerrar filas dentro del partidos laicos, que cuentan con el respaldo de la Unión General de Trabajadores Tunecinos (UGTT), el sindicato más poderoso de todo el norte de África, con medio millón de afiliados, convocó a una huelga general de 24 horas.
Con pancartas que exigían la caída del régimen, es decir, la dimisión del gobierno y el llamado a las elecciones, esta huelga es la primera en 35 años en el país. Las confrontaciones entre islamistas y laicos no han cedido. Por el contrario las juventudes de Ennahda, del partido islamista, darán replica a los laicos y protagonizaron una marcha el domingo 10 de febrero, en defensa de la legitimidad del poder.


