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Violencia escolar en Tailandia, una cuestión de “respeto”

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Foto: Bangkok Metropolitan Police Bureau

En Tailandia existe un arraigado problema de violencia juvenil debido a rivalidades entre escuelas que se transmiten de generación en generación. Sin embargo, en los últimos años el problema se ha agravado sensiblemente. Sólo en Bangkok y su área conurbada se reportaron 1,222 casos de violencia estudiantil, es decir, unos 100 al mes, en 2012.

La mayoría de los enfrentamientos tiene lugar entre estudiantes de “escuelas vocacionales” –institutos que dan a sus alumnos capacitación técnica para desempeñarse en oficios como operarios o electricistas–, quienes arrastran una persistente tradición de pelear contra adversarios de escuelas rivales para preservar el orgullo de su institución. Pero aunque para muchos estudiantes pelear es una cuestión de orgullo y reafirmación personal, no son pocos quienes deben adaptarse a este clima a su pesar. Así, las investigaciones han encontrado que la mayoría de los estudiantes que portan armas lo hacen por defensa personal, pues no saben en qué momento pueden quedar atrapados en el fuego cruzado o verse obligados a participar en una pelea por la presión de sus compañeros.

Cuando se les pregunta por la causa de los enfrentamientos, la mayoría de los estudiantes apunta a la enemistad histórica entre escuelas vocacionales. “Es algo que nos es transmitido, que se nos dice que hagamos para mostrar nuestra lealtad”, declaró un estudiante. “Es básicamente una forma de novatada para los alumnos de nuevo ingreso, creando una cultura de respeto hacia los estudiantes mayores en una especie de fraternidad de la violencia. Los estudiantes sienten que deben pelear para ganar el respeto de sus compañeros o el de las otras escuelas, y rápidamente deviene en un círculo de venganza. Ellos tomarán venganza de cualquier estudiante de la escuela que los haya agraviado. Es casi como una guerra”, dice Manit Wongsomboon, comisionado adjunto de la policía de Bangkok

Sin embargo, hay quien piensa que el orgullo institucional es una mera excusa para justificar la ansiedad juvenil y las fallas del tejido social tailandés. Éste es el punto de vista de Montri Sintawichi, fundador de la “Child Protection Foundation”. Pero cualquiera que sea la causa de este fenómeno, tanto la policía como el ejército coinciden en señalar que no ha hecho sino agravarse y que de momento nadie parece tener una solución viable. El empeoramiento de la situación ha llevado a que mucha gente deba adaptar sus vidas al clima de violencia, evitando tomar ciertos caminos o salir de sus casas a ciertas horas. Un panorama que resultará familiar en muchas zonas de México.

Fuente: Al Jazeera

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