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Cárceles de mujeres: humillación, denigración, violencia y prostitución

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(09 de julio, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- Ella asegura que desde que ingresó a ese CEFERESO, ha sido víctima de acoso sexual por parte de personal de seguridad y custodia del mismo y, en un inicio también por parte del personal de seguridad y custodia del Reclusorio Preventivo Varonil Oriente.

“Me intentaban tocar y me decían que si yo no accedía a mantener relaciones sexuales con estas personas me mandarían golpear, a diario me pedían que me separara de mi grupo y así alguna de estas personas comenzaba a decirme obscenidades  y sí alguien me tocó los senos, me quiso abrazar, fue ahí cuando decidí denunciar”.

Así se llevó a cabo el reporte en el Juzgado Penal del TSJDF. El Juez envió el reporte al Reclusorio Oriente; su coacusado le informó que por ello se reubicó a los custodios y, a partir de esa situación no los volvió a ver. Sin embargo, los actos de acoso sexual por parte del personal de seguridad y custodia del CEFERESO continúan, principalmente con las nuevas internas y las que deciden callarse por miedo que manden a golpearlas, como sucede frecuentemente, en forma de presión.

“Corrupción, abuso del poder, arbitrariedades, enfermedades, violencia física y psicológica e impunidad, son las principales características de las cárceles de mujeres en México. Un lugar que inhumanamente ha sido convertido por la autoridades, como el templo de la humillación y denigración de una persona, a la que en automático al entrar a una celda, le quitan el valor y la dignidad como individuo y se reduce a un ser deplorable”, asegura para Revolución TRESPUNTOCERO, la socióloga y colaboradora de HRW, Sofía Kiara.

Diversas organizaciones civiles han denunciado en distintos momentos los tratos inhumanos a los que ha sido sometida la población penitenciaria de nuestro país, sin embargo la mayor parte de estudios e informes se han centrado en la calidad de vida que mantienen los reos (hombres), siendo, si no pocos, sí menos los documentos que hablan de la situación de las mujeres en las cárceles a comparación de los primeros.

El más reciente informe de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), realizado en este año, confirma que la corrupción, condiciones indignas y maltratos físicos y psicológicos, son los que rigen dentro de las cárceles para mujeres en el país, donde la principal problemática es la prostitución a la que son sometidas constantemente.

De acuerdo con el documento, 60 internas alojadas en 33 establecimientos en los estados de Baja California, Baja California Sur, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Colima, Distrito Federal, Estado de México, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Veracruz y Yucatán, refirieron haber sido víctimas de golpes por parte del personal del centro, así 147 internas de 50 centros, señalaron que fueron objeto de amenazas de parte del personal adscrito al establecimiento.

Las cifras señalan que 256 internas en 61 establecimientos, refirieron haber sufrido algún tipo de humillación de parte del personal adscrito al centro penitenciario y 213 internas en 55 centros, afirmaron la existencia de tratos discriminatorios de parte del personal.

“Las problemáticas inician desde las instalaciones; viven con una precaria infraestructura, el mobiliario es viejo y antiguo, además de ninguna manera garantiza la seguridad de las mujeres en prisión, mucho menos existe un procedimiento en caso de un sismo u otro tipo de fenomeno que pueda poner en peligro sus vidas, como también podría hacerlo un incendio. Se les da un trato inhumano cuando no existen suficientes planchas para domir y mucho menos cobertores, entonces las internas padecen de enfriamiento de los pulmones, que a veces derivan en otras enfermedades de mayor gravedad, principalmente en estados donde las temperaturas en muchas ocasiones sobrepasa los -0º C; las colchonetas son un lujo y nada más las usan las privilegiadas; los sanitarios simplemente son focos de infecciones, producto de su antigüedad, sin dejar de mencionar que las instalaciones hidráulicas, eléctricas y de drenaje son precarias debido a su pésimo estado”, asegura Kiara.

A la lista de deficiencias se suman los fallos constantes en la ventilación e iluminación natural y/o artificial de las estancias, así como de higiene y presencia de fauna nociva (cucarachas, chinches, ratas o moscas). Siendo los estados que mayor daños presentan en sus intalaciones: Baja California, Baja California Sur, Campeche, Coahuila, Colima, Chiapas, Chihuahua, Distrito Federal, Durango, Estado de México, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, Sinaloa, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz.

La información proporcionada por las autoridades penitenciarias, demuestra que 17 centros de reclusión en las entidades de Baja California, Baja California Sur, Coahuila, Estado de México, Jalisco, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Puebla, Quintana Roo, Tabasco y Tamaulipas, presentan sobrepoblación, lo que provoca que en la mayoría de ellos existan condiciones de hacinamiento y que un considerable número de internas duerman en el piso, debido a que no cuentan con una cama. Cabe destacar el caso del establecimiento de Venustiano Carranza, en Nayarit, donde la sobrepoblación es de 246%, así como los de Chalco y Ecatepec, en el Estado de México, y Cárdenas, en Tabasco, en los que es igual o mayor al 100%.

Ella llegó hace algunos meses y se convirtió en interna del Centro Femenil de Readaptación Social Santa Martha Acatitla, días después personal de seguridad y custodia la trasladó al Reclusorio Preventivo Varonil Norte, ya que ahí se encuentra el Juzgado Penal donde está radicado su proceso.

De camino de las diligencias, un reo se acercó a uno de los elementos de seguridad y custodia y le dio dinero para permitir que su esposa se prostituyera, a lo que se negó y por ello lo intentaron con otra interna que también se resistió.

Como represalia, a ella y a la otra interna se les levantó un reporte. Cuando aquella interna fue nuevamente trasladada a juzgado, se percató que los elementos de seguridad y custodia del CEFERESO obligaron a otras internas a que se prostituyeran con los internos; esa práctica es reiterada cada que se realizan los traslados, donde se benefician los encargados de cuidarlas.

Hace meses ingresé al reclusorio, y al viajar al reclusorio varonil para poder seguir mi proceso, un elemento de seguridad me detuvo y me dijo que me daría una lana si me acostaba con un reo, me negué, entonces me dio una cachetada, me dijo que yo no valía nada y era menos que el vómito de cualquier reo, que debía hacer lo que quería o me mandaría golpear.

Sí lo hice, un par de veces, no cuidarte, jamás. Si tienes suerte te dan una pastilla que te cobran y entonces lo que te dan de comisión se va en eso, así que para la ‘siguiente’, debes ir preparada, para que la cantidad miserable que te toca sea tuya y al mismo tiempo no corras riesgos de embarazo o alguna enfermedad venérea

En cuanto a la problemática de prostitución, la presencia de ésta se concentra en 20 establecimientos penitenciarios de los estados de Coahuila, Chihuahua, Distrito Federal, Guerrero, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas y Veracruz.

La abogada y activista social Sofía Vergara asegura, “a la mujer se le denigra constantemente en cualquier círculo, de trabajo, autoridades, sociedad y por su puesto por la familia, lo cual se ve reflejado particulamente si hablamos de una presidiaria; a conparación de los penales masculinos, en los que los días de visita son inconfundibles, debido a la fila interminable de familiares, con gran cantidad de cosas para que puedan subsistir, las cárceles femeninas, no son visitadas con frecuencia y en la fila, son pocos los que se forman, generalmente con las manos vacías”.

“Sucede que la mujer es devorada por el sistema penal, estigmatizada y finalmente olvidada. Muy frecuentemente porque la mujer está, culturalmente, vinculada a valores de sumisión, principalmente en un país como el nuestro. Así que cuando rompe la ley, existe un castigo social mucho más grande que contra el hombre, ya que las ‘reglas’ misóginas exigen que de no obedecer los cánones es mejor eliminarla, y por ello es que es tratada como un objeto, mil veces peor que cuando es libre y se le daña”, puntualiza Vergara.

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