(31 de julio, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- Largas hileras de casas de cartón, falta de servicios, condiciones de pobreza y marginación han empeorado en los últimos años la vida de los Rarámuris; actualmente se estima que en Chihuahua viven un promedio de 1000 familias Tarahumaras (5000 personas aproximadamente) en mas de 100 asentamientos irregulares, insalubres y con alto grado de exclusión y rezago.
Ahí los hombres trabajan en el oficio de la construcción, como albañiles o en las ladrilleras, mientras las mujeres se ocupan del hogar y el trabajo doméstico, además de esto, debido a su precaria economía fabrican vestidos y alguna artesanía para venderlas en las carreteras.
Además de la insalubridad, el alcoholismo y drogadicción son las principales problemáticas que se presentan en los asentamientos tarahumaras, generándose este tipo de situaciones en total desapego de las costumbres y tradiciones propias de la etnia, aseguran especialistas en el tema.
La Dirección de Atención Ciudadana y Desarrollo Social, explica a Revolución TRESPUNTOCERO que en Chihuahua (la capital) hay registrados ocho mil indígenas rarámuris, de los cuales la mitad de los miembros de esta etnia tarahumara tienen problemas de alcoholismo, y el 50% de ese universo beben diariamente, además también la drogadicción es un problema “bastante arraigado”. También informaron que se han detectado ambas problemáticas en una importante cantidad de menores, incluso en niños de apenas 7 años que incurren en adicciones de este tipo.
Sobre el tema la psicóloga Sofía Bárcenas Almazán, especialista en adicciones, quien ha colaborado en la investigación de los casos de niños rarámuris, asegura a Revolución TRESPUNTOCERO que los menores tarahumaras experimentan desde los seis años de edad las drogas y la sexualidad, y se ha detectado que el 100 % de ellos conoce al menos 10 tipos de estupefacientes, desde la cocaína y cocteles, hasta las metanfetaminas; “y es común que desde los siete años las niñas sean libres para un primer contacto sexual”.
Lo anterior explica, es resultado de la situación violenta en la que coexisten cotidianamente, manifestándose en múltiples facetas; “niños y niñas tienen planeado su futuro, que no tiene nada que ver con la escuela o un oficio de los calificados ‘de héroes’, se les sugirió algunos, pero no, ellos no quieren ser bomberos, tampoco astronautas, ni maestros, ellos dicen que quieren tener dinero y para ello afirman que serán narcotraficantes”.
“Cuando tenga edad para irme de mi casa, que ya faltan pocos años (afirma niña de 8 años), me haré novia de un narco, me comprara lo que yo quiera y viviré donde yo quiera, tendré dinero y nunca tendré hambre”, le respondió una menor Bárcenas Almazán, quien comenta que es una meta contundente, porque para ellos no es un delito, para ellos es una forma de obtener dinero y tener una vida mil veces mejor que la que les ha tocado, no se justifica, pero ellos han tenido mayor conocimiento de las drogas y armas, que de escuelas, libros y alimentación.
Al mismo tiempo comenta que de no trabajar con ellos desde temprana edad para que su panorama y opciones sean distintas, con el tiempo el narcotráfico será imparable, porque al menos en esas áreas, ya hay más de un centenar de niños que se unirán a las filas del narcotráfico.
“Ésta es la prueba fehaciente que antes de abrir cuarteles y enviar a soldados a disparar y detener a uno que otro delincuente, la escuela, la alimentación y vivienda digna son los mecanismos de suma importancia que debe de poner en práctica el gobierno, a fin de prevenir y no lamentar o no intentar detener, cuando desde tiempo atrás se pudo erradicar de una forma absolutamente pacífica y humana”, comenta Bárcenas.
Según investigaciones respaldadas por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y la Escuela Libre de Psicología (Elpac), se pidió a los niños dibujar una escena sobre el uso de drogas y escribir cuáles conocían, en tanto que maestros y padres de familia debieron responder si estaban conscientes de una adicción en sus hijos.
“Las imágenes y evaluaciones plasmaron altos índices de reconocimiento de drogas sintéticas de uso restringido, como cocaína, tiner, amapola, mariguana, pintura, alcohol, cigarro, resistol, gasolina y crack; todos admitieron que en alguna ocasión han probado por lo menos alguna de ellas”, describió el informe final.
Un 60% de las niñas de entre siete y 12 años dijeron haber tenido relaciones sexuales o tocamientos en algún momento, esto también es producto que la cultura del pueblo impone que en las fiestas los menores se deben quedar toda la noche para tomar y fumar junto a los adultos.
“Muchos factores se interconectan para dar paso a las graves problemáticas de alcoholismo y drogadicción que llevan consigo el inicio de una vida sexual a una corta edad. En un primer momento influye el ambiente donde se crece y lo que existe a su alrededor, ya que por más que los padres cambiaran el tipo de educación, el niño es influenciado por lo que hay afuera, pero en este caso los progenitores también afectan al menor, ya que no existe comunicación alguna, incluso los mismos menores se quejan del hecho y aseguran que no pueden confiar en ‘alguien con ese tipo de costumbres’, sin embargo ellos también las practican”, asegura la psicóloga.
Agrega que en aquellos asentamientos, el abandono del gobierno ha desatado diversas consecuencias que se reúnen en el alto índice de violencia, tanto estructural, como simbólica, donde las nuevas generaciones captan todo lo visto y sobre todo vivido a su alrededor y lo más importante aprenden lo que ven de sus progenitores, “que no es más que un descontrol y libertinaje, el cual por medio de programas intensivos de concientización podrían resultar en el inicio de un panorama favorable”
Por su parte el antropólogo social Fernando Bear, colaborador del Fondo de Población de las Naciones Unidas, (UNFPA), asegura, “cierto que lo valores y la primer educación viene del lazo familiar, pero cuando estas familias han venido desde varias generaciones atrás con las mismas enseñanzas (en ciertos casos incorrectas), que en mucho tienen que ver con el abandono gubernamental que ha provocado pobreza y marginación, entonces los daños que se provocan en las generaciones venideras están bajo la responsabilidad de ese Estado indolente que padecemos todos en mayor o menor medida…
En una primera acción los niños rarámuris necesitan un amplio abanico de servicios de salud sexual y reproductiva, la cual se imparta por especialistas, en las escuelas a las que asistan, otro tema básico para abrirles otros filtros, desde donde la realidad sí puede cambiar para bien”.
Bear plantea que con inicios como los anteriores se podría influenciar cambios de conducta positivos, a los cuales los menores podrían adaptarse con mayor facilidad ya que se encuentran en una etapa donde captar y replicar en su circunstancia más recurrente, sin embargo de seguir el estancamiento en el que ahora nos ha sumergido éste y el anterior gobierno, con la ausencia de educación y oportunidades laborales, esperemos sentados entonces las nuevas generaciones de narcotraficantes, porque esa es la cruda realidad que se les ofrece a los menores cuando se les desprotege a ellos y sus familias. El gobierno no puede hablar de combatir el narco cuando él participa de forma directa en esta fatal escala de violencia”.
La situación de los niños rarámuris es solamente un ejemplo de las circunstancias en las que se encuentran las comunidades rurales y urbanas del país, en donde la pobreza y la discriminación son el principal detonante, a decir por los especialistas; estudios e informes sobre este tipo de problemáticas son difíciles de desarrollar porque no reciben apoyos gubernamentales y cuando se presentan, la dependencias no fijan ningún mecanismo de acción.


