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En defensa del petróleo nacional

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Hoy escribiré sobre la situación de la industria energética, específicamente el tema petrolero que es de actual relevancia y que pareciera que no han tomado nota los ”opositores” a excepción de Morena, que el domingo tuvo una jornada de difusión en las principales plazas públicas del país respecto al tema.

Casi el 40% de nuestra economía está vinculada al sector energético, es decir, de cada $100 de presupuesto, de gasto del Estado, casi $40 son de las ganancias del petróleo. Con todo y que gran parte se va por el caño de la corrupción, aún así alcanza para lo poco bueno que hace el gobierno, ya que como dicen: no hay nada tan malo que no tenga algo bueno, pero lo interesante es que casi ningún mexicano sabe siquiera a qué refiere exactamente el término “petróleo”, o las implicaciones que tiene el hecho de que sea una empresa nacional que genera ganancias siendo del gobierno aunque no se le dé el impulso necesario para que crezca. Prueba de ello es que la derecha ni siquiera asignó presupuesto para mantener al complejo que alberga las oficinas nacionales de administración de PEMEX, que por cierto, caso que esconde muchas sospechas, aunque coincido con la explicación que da Pablo Moctezuma, uno de los hijos del arquitecto que diseñó el complejo. 

 Volviendo al tema en que estábamos, el profesional promedio cursa 19 años de educación formal, si es que tiene la suerte de tener esos años de formación formal, sin estudiar una sola materia vinculada a nuestra mayor fuente de riqueza ¿Por qué? ¿A quién conviene la ignorancia? La gran beneficiaria es la elite política, que se hace luego elite económica.

Esa elite es normalmente ignorantísima en lo que respecta al petróleo. Casi no hay legisladores, ministros y secretarios expertos en petróleo (pero sí expertos en sumar y restar). A ese pequeño grupo le interesa que todos seamos ignorantisimos en lo que respecta al tema petrolero, para poder terminar de privatizar lo poco que le queda al país y así terminar de poner en marcha el programa económico neoliberal que sólo les beneficia a ellos.

Recordemos que el IPN se creó, entre otras cosas, para formar técnicos que sirvan a PEMEX y a la patria, para sacar a PEMEX adelante después de la expropiación petrolera, tan simple y tan sencillo como hacerle caso a los y las investigadoras del tema petrolero del IPN, para saber qué camino debemos tomar con PEMEX, y eso no incluye, casi siempre, el permitir que la iniciativa privada se meta más en la empresa paraestatal, más de lo que ya está, y es así como pocas universidades y centros de estudios superiores de nuestro país, y casi todas ligadas al régimen que quiere privatizar PEMEX, ofrecen postgrados en energía, por no hablar de petróleo específicamente, la investigación es casi inexistente y la publicación casi imposible. El cambio climático, ligado en cierta forma a la cuestión petrolera, y sus implicaciones económicas sobre la industria se percibe como asunto de “hippies”, es decir, de los que la derecha llama estorbadores ambientalistas.

Es, sin duda, mentira que PEMEX ya no tenga solución, que no sirva para nada, que estorbe, que no le sirve a los mexicanos y desde luego mentira que sólo los del sector privado saben qué hacer con PEMEX, como lo explica Antonio Gershenson en esta publicación.

No dudo que es necesaria una reforma energética. El problema es que esta reforma política va a beneficiar a unos pocos y joder más a unos muchos.

 

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