spot_img

“Buscadores de migrantes”, extorsión que deja en bancarrota a familias; una de las peores vilezas perpetradas en México

- Anuncio -

(14 de agosto, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- No pasaba de los quince años, cuando decidió que tenía que irse de su casa. La madre de Jorge era alcohólica y su padre los había abandonado, su abuela vivía con ellos y era quien trabajaba para mantenerlos, lavaba ropa ajena y vendía coronas con flores de plástico, en los cementerios de la zona tres de Guatemala.

“Me dijo que estaba seguro que podría pasar, porque estaba chamaco, ágil y seguro se les iba a escapar a los de la migra, así que se fue una madrugada hace más de un año, me llamo, me dijo que iba logrando pasar, que iba a seguir diciéndome donde estaba y si lo llegaban a atrapar también me diría, no quería que yo sufriera”, relata María, abuela de Jorge.

El primer mes le llamó, le dijo que se había detenido a trabajar en Oaxaca, después nada se supo de él, ella se preocupó, pensó que podrían haberlo matado, porque deportado hubiera llegado a su casa desde hacía mucho tiempo atrás. Ella sabia que no podría hacer un viaje en su búsqueda, principalmente por el dinero, pero pensó que si cruzaba la primer frontera de México (Ciudad Hidalgo), le podrían informar qué hacer en esos casos.

Después de contarle la historia el Instituto Nacional de Migración (INM), le aseguraron que los deportados tardan entre uno y cuatro meses en volver a sus países de origen, porque debe haber un cierto número de personas de la misma nacionalidad para que se realice un solo viaje, pero que si ya había pasado poco más de medio año, pudo haber logrado pasar o haber sido reclutado por algún grupo de delincuentes para trabajar con ellos o “de plano lo mataron, y no sería la primera vez”.

Ahí a unos cuantos pasos de la estación migratoria del municipio de Ciudad Hidalgo, María fue interceptada por una mujer de no más de 35 años, “estaba muy bien arreglada, y me preguntó cuál era mi problema, aunque parece que lo sabía, porque no le había dicho todavía que mi nieto había dejado de llamar cuando me dijo ‘yo trabajo buscando migrantes, ¿quieres que te ayude?’”, así fue como dio inicio una serie de circunstancias que tienen hoy a María a punto de perder su hogar.

Recientemente el tema de “los buscadores de migrantes”, se dio a conocer en la prensa internacional, aunque parece nuevo, los casos se han dado durante años y desde 1995, sin embargo el desconocer este tipo de extorsión es posible que se deba a que no es un número ‘desproporcionado’ de familiares que deciden encontrar a quienes intentan emigrar al país del norte.

El modus operandi es el convencimiento en la frontera sur y la norte, aunque la primera en donde generalmente se realiza el convencimiento. Quienes llegan al IMM a pedir informes de los deportados son interceptados, por distintas personas que aseguran tener contacto con ‘personal’ que maneja bases de datos de todos los centroamericanos que llegan al país y no logran cruzar a Estados Unidos.

Aunque para las autoridades y una parte de la sociedad civil resulta complejo creer que se pueda caer en este tipo de extorsión, quienes la padecen, “somos gente humilde, de escasos recursos, que creemos y tenemos fe, posiblemente por nuestra ignorancia en que sí nos van ayudar, así que por eso les damos el dinero necesario, porque aunque sea prestado buscamos la manera de traer de vuelta a nuestra gente”, dice María.

Después de hablar con la persona, pedirle fotografías y fijar una tarifa (entre 5 mil y 7 mil pesos para iniciar) les prometen que en un lapso de no más de 15 días les tendrán los primeros resultados, eso le dijeron a María. La primera vez siempre regresan, las respuestas pueden ser: “está enfermo y se necesita pagar el hospital”, “lo tienen los narcos y quieren una cuota para dejarlo ir”; “lo encontramos, está bien, pero es peligroso que se arriesgue a caminar todo México, necesitamos comprarle documentos”; “está trabajando pero no le alcanza para regresar y no se puede comunicar” o “lo encontramos está en Estados Unidos (o en algún estado de México) pero para poder ir a verlo necesitamos dinero para llegar a él”.

Así el familiar en su desesperación paga la segunda cuota, a María le pidieron 8 mil pesos, pero puede variar, todo depende como encuentren las posibilidades del familiar, en la segunda ocasión piden hasta 15 mil pesos, pueden llegar a pedirles en tres ocasiones más con cualquier otro pretexto, si ven que la persona que busca sigue consiguiendo efectivo.

“Si los extorsionadores logran obtener fotografías de las víctimas, realizan un trabajo magistral con programas de edición de imagen de manera que puedan presentar al migrante como a ellos mejor les convenga, enfermo en un hospital, en un albergue o trabajando, si pueden fingir que le amputaron algún miembro lo hacen, de esa manera pueden presionar al familiar que se encuentra desesperado y destrozado”, asegura a Revolución TRESPUNTOCERO Margarita Romero activista, colaboradora de organizaciones civiles que prestan ayuda a familiares de migrantes en Guatemala.

“Poco más de 50 mil migrantes pasan por la ruta de la muerte: México, si ellos logran sobrevivir a ésta, cualquier otro obstáculo es fácil, no lo digo yo, ellos lo mencionan, deportados o no, si mantienen su vida es un triunfo, porque no solamente son extorsionados por los delincuentes o asesinados, ambas cosas también pueden padecerla a manos de las distintas autoridades mexicanas…

Este problema se da desde los noventas, no era tan frecuente, pero en los últimos tres años se ha desarrollado y presentado con frecuencia, lo lamentable es que es una red que trabaja con los mismos vecinos, en colonias marginales, de donde provienen los migrantes, cuando se llegan a enterar que una persona dejó de comunicarse con su familia, preguntan todo tipo de información, para pasarla a quienes se encargan de la extorsión…

Realizan un rastreo primero en redes sociales, si tienen suerte y encuentran que tenía una cuenta y fotos disponibles han encontrado una mina de oro porque con ello podrán extender por mucho más tiempo su mentira”, asegura Romero.

A María la búsqueda de un nieto al que jamás volvió a encontrar le costó una deuda, equivalente a los 23 mil pesos, aunque algunos más alcanzan los 50 mil pesos o más, para ella fue una pérdida grave, porque finalmente en su último pago de poco más de 6 mil pesos tuvo que empeñar las escrituras de su pequeña casa, cuando se suponía volvería a ver a Jorge, e incluso lo llegó a esperar a la línea divisoria México-Guatemala, se mantuvo de pie durante más de cuatro horas, pero esto no pasó.

Lleva más de dos meses yendo dos o una vez a la frontera con México “teniendo esperanzas de encontrar a aquella mujer, ya le dije a los de migración que me avisen, pero ellos son puro desplante con la gente humilde, y como soy guatemalteca me discriminan, uno de los del ejército me dijo que yo tuve la culpa, que ‘esa gente solamente engaña a los pendejos’”, afirma María.

“El negocio de los supuestos buscadores de migrantes es muy redituable, porque se valen de la desesperación y la angustia de las familias, no se tocan el corazón para hacer mal y lamentablemente muchos llegan a perder su patrimonio por este tipo de situaciones, México no solamente es ruta de migrantes, también de sus familiares…

En el norte también son enganchados porque hay personas que se aventuran a viajar hasta el punto donde dejaron de tener comunicación, muchas veces son deportados, otras logran llegar y dada la extensa red delincuencial, siempre hay alguien que pasa el dato para convencer a la persona. Bajo la mentira “somos detectives y hemos encontrado a muchos”, logran que las personas busquen hasta debajo de las piedras el dinero para pagarles…

Los familiares se regresan y desde ahí envían depósitos o si le han contado su historia a un vecino éste da la información, sin que esto se sepa y llegan hasta sus casas, porque bajo la necesidad y la añoranza de volver a ver a tu ser querido das y pierdes todo. Este tipo de extorsión ha sido informada para que no se caiga en el engaño, pero nos dicen, ‘es difícil no creer, porque siempre se piensa, y sí es verdad y yo no hice nada’, y también es comprensible, lo que es despiadado es el lucro con el dolor, los dejan en la absoluta bancarrota, esa es una de las peores vilezas perpetradas en México”, sentencia Romero.

- Anuncio -spot_img

MÁS RECIENTE

NO DEJES DE LEER