(23 de septiembre, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- A diario el narcotráfico encuentra nuevas y distintas técnicas para la evasión de los controles de seguridad aduanera a la hora de transportar las drogas. Hoy la más innovadora es la cocaína negra, una sustancia extremadamente soluble, la cual se puede combinar fácilmente con otros materiales.
Mediante un proceso químico, la cocaína blanca cambia su color y consistencia a un material gomoso y negro, lo cual la hace que se confunda con una lámina de caucho. El material que resulta de la transformación permite que la cocaína viaje sin ser descubierta funcionando como fondos de bolsos, maletas y valijas, explica a Revolución TRESPUNTOCERO la investigadora Química Elisa Aspin, especialista en estudios de adicciones tóxicas y no tóxicas perteneciente al National Documentation Center on Drug Use (NDC).
“La imaginación del narcotraficante no tiene límites, la finalidad es transportar la cocaína con las mayores facilidades posibles de un punto a otro del globo terráqueo, para ellos todo es válido. Pero no solamente existe la cocaína negra, también la hay roja, a manera de líquido, gomosa, plastificada o como parte de las telas de camisas, pantalones, chamarras, incluso ahora se pueden adherir sillones, muñecas, alfombras, finalmente no se disminuye su potencia y su calidad al mezclarla con otras sustancias, solamente es irreconocible”, asegura Apin.
Colombia es considerado uno de los primeros países donde se logró identificar e incautar la cocaína negra, en un cargamento de poco más de de 150 toallas, 15 mantas y más de 60 prendas de bebés, todas impregnadas en cocaína de distintos colores, que las hacían ver como parte de las telas.
Sin embargo luego de un proceso de lavado y filtrado ordenado por el juez federal se obtuvieron más de 71 kilos de droga. También se incautaron tres kilos de cocaína, los cuales se encontraban una parte en bolsas de tela que servían de envoltorio a camisas nuevas, y otra diluida en líquido y envasada en frascos de champú.
En México, a inicios de septiembre se incautó cocaína en esta presentación, aunque antes no la hayan identificado no significa que no haya estado transportándose durante estos últimos años. Fue una tonelada la descubierta en el Aeropuerto Internacional de Ciudad de México, procedente de Bogotá. La tonelada de droga fue oculta en 40 costales de 25 kilos, cada uno tenían una etiqueta que indicaba que su supuesto contenido era óxido de zinc.
“La droga en países como México y Colombia se está mezclando con plástico, incluso fabrican objetos sólidos como ceniceros, que vuelven a la consistencia tradicional de la cocaína al entrar en contacto con solventes. La idea siempre ha sido disfrazar a la droga, vestirla como objetos comunes, desde vajillas, maletas, hasta armazones de lentes, todo esto se logra gracias a su extrema solubilidad, aunque existen métodos de detección, en estos países, principalmente en el primero no avanzan en los mecanismos para identificarla, siguen manteniendo la idea ingenua que erradicar al narcotráfico y las drogas es matando”, afirma Aspin.
Aunque la incautación de la droga negra parezca ser un hallazgo, no es la primera vez que se descubre, sino agosto de 2005, cuando un cargamento de esta droga en dicha presentación procedente del puerto de el Callao, en Perú, fue descubierto por la armada de México y la Procuraduría General de la República en el puerto de Manzanillo, Colima.
La razón por la que se les dificultó a los agentes del ministerio público y a los peritos de la PGR aquella ocasión determinar el peso de la droga incautada fue que estaba mezclada en los contenedores metálicos con un cargamento de abono.
“En este país a diario miles de mexicanos padecen las vejaciones y malos tratos por parte de las autoridades encargadas de ‘resguardar’ aeropuertos, terminarles de autobuses y carreteras, hacen que el viajero, por citar un ejemplo, abra su maleta y una a una exhiba sus cosas, que al mismo tiempo el mismo sea objeto de escrutinio, adultos, niños y hasta bebés, todos ellos incluso enfermos, están siendo sometidos a demostrar que no son culpables de portar drogas, sin embargo en nada convence que por haber sido descubierta hasta ahora la cocaína negra, sea la única ocasión que haya pasado por el país, el lamentable error es que los agentes ven como posible portador o transportista de droga siempre al inocente, al vulnerable; en cuestión de detección de este tipo de presentación de cocaína el Estado mexicano sigue siendo un novato”, comenta el académico Bernardo Salas.
Asegura que la guerra contra el tráfico de drogas es un hecho fallido, pero la par de la inseguridad que vive la sociedad por lo altos índices de violencia, también padece la precaria investigación y detección de la ruta de la cocaína proveniente de Colombia con destino a Estados Unidos. “las bases que sostienen la seguridad, inteligencia y justicia se encuentran sobrepasadas y corrompidas, el gobierno desde 2006 jamás ha sido capaz de enfrentar el problema, así que el ridículo combate a un monstruo que ni las potencias más honestas han podido erradicar, lo quiere hacer por medio de los disparos, con millones de inversión en compra de armamento, pero no de investigación científica por citar un ejemplo”.
Puntualiza que “México desde hace años dominó el comercio de la cocaína, las plantaciones de opio se pueden ver desde el espacio, el ejército, la Marina y sus equipos de fumigación hace como si no lo saben, no hay voluntad de erradicar nada referente al narcotráfico, saben dónde están las producciones, los narcolaboratorios, las cuentas bancarias, pero el combate del Estado nunca o casi nunca va encaminado a esos puntos clave.
Cuando en este país se decomisa droga es porque no se pagó la seguridad del transporte o pertenece a un cártel que no ha hecho negocios con el gobierno, esto sucede cuando las autoridades son ineptas, corruptas y coludidas con el crimen. En 2005 se descubrió cocaína en esta modalidad y no es hasta 2015 que se vuelve a incautar en dicha presentación, la lectura que nos da es que ni este, ni el anterior gobierno que declaró la guerra al narco conocían dicha modalidad y no ejercieron inteligencia sobre ella, o alguien no pagó la cuota; en este país las horas más negras de la vida nacional las pagan los ciudadanos, no los delincuentes, ellos tienen vía libre con botellas de licor, ropa almidonada, tinta para cartuchos de impresoras, velas, perfumes y otros artículos de belleza, y cualquier otra cosa que pueda disimular las drogas”, sentencia el académico.
“La cocaína negra y los distintos disfraces no es un problema que haya comenzado hace poco, siempre los grupos delictivos han sabido como encubrirla, México es el único que no se ‘había dado cuenta’; medio kilo se logra diluir en un litro de agua, después se puede filtrar y recuperar no el 100 % pero sí el 90 % después de un decantación y filtrado.
Dicha droga en telas se adhiere cuando se mezcla con agua y luego se sumerge la prenda, se deja secar y se dobla, aunque pueden ser detectables; la cocaína en plástico: por medio de figuras, estatuas, piezas de colección. La sustancia se mezcla con plástico derretido, que seca rápido gracias a productos que aceleran el proceso”, explica Aspin.
Por medio de moldes se puede hacer cualquier tipo de pieza de diversos colores, para rescatar la droga la pieza se muele y al resultado se le agrega cloroformo para separarla e hidróxido de amonio para decantarla. La especialista asegura que los traficantes, también mezclan la sustancia con bebidas alcohólicas y los transportan como productos de exportación. “Todo tiene que ver con la química, ellos realizan mayor investigación que quienes los persiguen, los países latinoamericanos es donde más fácilmente se traslada, en continentes como Europa se ha profundizado en los análisis de dichos procesos y la supervisión de ciertos productos en mayor medida”.


