(24 de Septiembre, 2015).- Peritos de la Fiscalía General del Estado de Guerrero determinaron que el ex gobernador Ángel Aguirre tuvo conocimiento del secuestro de un camión con estudiantes y no inició la búsqueda al realizar una deficientes investigación, asimismo tampoco ordenó la detención de los narco-policías responsables de los ataques en Iguala.
“El que tomó el control de la investigación fue el entonces titular de la Procuraduría General de Justicia, Iñaky Blanco Cabrera, quien, junto con un grupo de investigadores, subieron al lugar llamado Cerro del Coyote, arriba de la colonia de Pueblo Viejo, a dirigir la excavación de fosas” explicó uno de los funcionarios de la Fiscalía.
“Las autoridades ya sabían de eso y no hicieron nada para iniciar la búsqueda de las personas secuestradas y detener a los delincuentes, incluidos a los policías, de quienes ya se sabía de sus nexos con la delincuencia” detalló el integrante de la investigación sobre los acontecimiento de Ayotzinapa, quienes consideraron que hubo mala fe por parte de las autoridades estatales.
“Acuartelar a los policías durante muchas horas el sábado 27, pese a que ya se sabía que tenían mucho que contar, y después detenerlos y trasladarlos a Acapulco fue un error” declaró el representante de la Fiscalía guerrerense.
El asesor jurídico del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Vidulfo Rosales Sierra, consideró que el gobierno de Ángel Aguirre tuvo una responsabilidad al no haber ordenado a la Policía Estatal que se evitaran los hechos del 26 y 27 en Iguala.
“Eso de esperar a que el Congreso desaforara al Alcalde (José Luis Abarca, hoy preso) sólo le dio tiempo a éste para que se diera a la fuga. Y eso podría configurarse en una presunta complicidad” indicó.
De acuerdo con el reporte del Grupo Interdisciplinario de Expertos Internacionales (GIEI), la PGR no tenía en el expediente esta información.
El documento de la Fiscalía detalla que a las 05:00 horas del 27 de septiembre, personal de la dependencia se trasladó a las inmediaciones del Tribunal Superior de Justicia para verificar un reporte por robo de un autobús Estrella de Oro abandonado con cristales rotos y las llantas ponchadas.
“En el autobús se apreciaron en el interior y en los escalones rocas de distintos tamaños; y en el exterior, a una distancia de cinco metros de la unidad, se encontraban amontonadas diversas prendas de vestir (ocho playeras, un suéter y un pañuelo), una de ellas (un pañuelo) con manchas de líquido hemático” en el cual se especifica la participación del Ejército en la toma de los hechos.


