Madres de los 43, de los niños de la guardería ABC y madres garífunas de Honduras buscan hacer eco a través del Papa

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(26 de septiembre, 2015).- Macro reunión de madres que exigen justicia pretenden encarar al Papa Francisco que se encentra en la llamada tierra de la libertad, para tratar de ser escuchadas en muchas otras partes del mundo, además de hacer presión a través de la Iglesia católica como institución.

Las madres de los 43 normalistas desaparecidos hace exactamente un año en Ayotzinapa; las madres de infantes quemados en la guardería ABC, madres garífunas; así como las madres de inmigrantes se aglutinaron en un contingente político.

Pedimos a nuestros gobernantes que nos regresen a nuestros hijos. Nuestro motivo para viajar aquí es encontrarnos con el Papa, para que sea nuestro guía, que nos escuche, que sepa del dolor que estamos sufriendo”, expresó Hilda Hernández Rivera, madre del normalista César Manuel González.

Ella está aquí con otras cuatro madres de los 43 normalistas desaparecidos, siguiendo la gira del papa Francisco en Washington, el viernes en Nueva York y el fin de semana en Filadelfia. No están solas. Un contingente de mamás de los niños que fallecieron en la guardería ABC en Hermosillo y madres garífunas que han sido expulsadas de Honduras se ha encontrado con cientos de madres inmigrantes residentes en este país, que también participan en los actos del Papa argentino.

Entre ira y llanto ofrecieron sus testimonios y la solidaridad que está brotando entre todas en estas luchas, en un encuentro de unos 250 en la Iglesia de San Pedro en Nueva York (entre ellos el padre Alejandro Solalinde). Hernández Rivera denunció lo que llama el engaño del gobierno con su supuesta “verdad histórica” de los hechos. “Nos sentimos fatal”, aseguró, pero “la solidaridad nos permite seguir alzando la voz hasta encontrar a nuestros hijos”.

Una representante del contingente de madres de la guardería ABC contó sobre la “lucha interminable” de unos seis años, y señaló que lo que sufren los de Ayotzinapa “nosotras lo vivimos por sólo unas horas”. Afirmó que siguen exigiendo que se aclare el caso, pero “el gobierno de México no quiere voltear a vernos”.

José Luis Ávila, esposo de Nestora Salgado, quien llegó aquí desde Seattle, donde han vivido desde 1991, refirió que su esposa lleva más de dos años encarcelada en México y ahora está en ayuno en solidaridad con los 43 normalistas, recordando que entre los primeros en salir en apoyo de ella en Guerrero cuando fue detenida fueron estos estudiantes. “El gobierno le apuesta al olvido de todas las injusticias”, advirtió, y aseguró que espera que “este clamor por la justicia llegue al Papa”.

Carla García, inmigrante garífuna, expresó que “tantas madres de América Latina” sufren las historias compartidas en este encuentro. Narró que su pueblo es expulsado de sus tierras ancestrales en Honduras y vienen al “sueño” estadunidense sólo “para que nos traten como criminales y nos pongan grilletes en los tobillos”. Agrega: “Tenemos llanto, sufrimiento, pero poseemos una forma de sacar ese dolor: cantar, cantar a Dios, a los ancestros, a la naturaleza”. Una decena de sus compañeras pasaron al frente para mostrarlo. Entre ira y lágrimas, el líder comunitario Juan Carlos Ruiz afirma: “Nuestro relato no es de víctimas, es de gente que está de pie, luchando”.

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