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La producción de automóviles VW podrían cesar y dejar a Puebla sin un pilar económico

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(27 de septiembre, 2015).- Presa del escándalo de los motores trucados, el grupo Volkswagen continua este domingo en la cuerda floja con la prohibición de la venta de sus modelos diésel en varios países, entre los que se encuentran México y su planta en el estado de Puebla.

Designado el viernes para suceder a Martin Winterkorn, Matthias Mueller, de 62 años, estaba desde 2010 al frente del fabricante de vehículos de lujo Porsche.

Mueller prometió esclarecer este caso que hizo perder decenas de miles de millones de euros en la bolsa al grupo, una amenaza para la reputación de la industria alemana que podría tener consecuencias en la economía del país, muy enfocada a la exportación.

La empresa admitió la semana pasada que empleó un software especial para falsear las pruebas de emisiones de sus vehículos diésel en Estados Unidos.

El semanario alemán Bild am Sonntag reportó el domingo que una investigación interna de Volkswagen halló una carta de 2007 del proveedor de componentes Bosch alertando de que la empresa no debería emplear el software de forma regular.

Otro semanario, el Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung, publicó que un técnico de Volkswagen planteó sus dudas sobre prácticas ilegales en relación con los niveles de emisiones en 2011. La publicación cita también a investigadores internos.

“Volkswagen está trabajando con toda su energía para conducir una investigación exhaustiva e inmisericorde sobre el asunto”, dijo Andreas Lampersbach en un mensaje electrónico.

Unos 11 millones de coches diésel de VW fabricados desde 2008 están afectados por el escándalo. La empresa se comprometió a proporcionar una solución gratuita.

El escándalo por el que atraviesa la armadora alemana Volkswagen en Estados Unidos, por colocar un software que altera el control de emisiones de los motores a diésel de cinco de sus modelos, podría afectar a la planta de Puebla, donde se producen tres de los cinco modelos implicados.

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) dio a conocer el 18 de septiembre que las marcas Volkswagen y Audi manufacturaron e instalaron un software para manipular las emisiones emitidas por los motores de hasta 882,000 vehículos Jetta, Beetle, Audi 3, Golf y Passat, equipados con motores a diésel de dos litros y comercializados entre 2009 y 2015.

Parte de los modelos Beetle, Golf y Jetta implicados fueron suministrados desde la planta de Puebla en México.

Tan sólo en 2014 la planta de Puebla ensambló 475,121 unidades, de las cuales 206,100 se enviaron al mercado estadounidense. De estos modelos alrededor de 41,200 fueron Golf, Jetta y Beettle con motorización a diésel, según datos de la compañía y de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).

El gobernador del Estado de Puebla, Rafael Moreno Valle, dijo este martes que se reunirá con directivos de la empresa alemana para conocer las repercusiones que este problema ocasionará en la planta de Puebla.

“Podríamos esperar una baja en la producción y quizá algunos despidos para el próximo año”, previó el Director de la Carrera de Negocios Internacionales del Tecnológico de Monterrey, Manuel Valencia. “Todo dependerá del impacto que este escándalo tenga en las ventas de la armadora en Estados Unidos”, añadió.

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