(06 de octubre, 2015).-La violencia sigue imperando en Iguala, Guerrero. Sólo este pasado domingo, en la colonia PPG, tres jóvenes fueron atacados por hombres que venían en motocicletas. Uno de ellos murió y los otros dos siguen hospitalizados.
Seis personas sido asesinadas en esta ciudad, en apenas 8 días. Recordemos que el 30 de septiembre inició el mandato del priísta Albarrán Mendoza.
Dos jóvenes de entre 25 y 30 años; Irving Ochoa Román y Luis Manuel Ochoa Bahena, (presuntamente hijo y sobrino del sobreviviente de la Unidad Popular (UP), Rafael Ochoa Ochoa) de fueron balaceados, el primero perdió la vida.
Por otro lado, los sicarios siguen violentando a los pobladores de Apaxtla sin que intervengan militares ni policías.
El grupo delictivo” La Familia Michoacana”, ha ocupado la comunidad desde el 19 de septiembre, han secuestrado maestros, cobrando rescates. El miedo y la intimidación de ser “secuestrados, extorsionados, levantados o golpeados por sicarios” ha provocado que desde hace dos semanas, no haya clases en Liberaltepec y en San Felipe.
También se encontró a un hombre ejecutado en Río Santiago, Atoyac, a un lado le colocaron una cartulina acusándolo de secuestrador. El asesinato de un taxista y un hombre ejecutado que fue encontrado en la entrada de la colonia SUSPEG al lado un “narcomensaje” también son hechos ocurridos en la última semana.
Es alarmante que la problemática que vive la población guerrerense sea reconocida incluso por su gobernador. En pasadas declaraciones Salvador Ortega expresó que la violencia reciente se debía a la disputa de territorios del crimen. Agregó que en esto coincidía con el alcalde de Chilpancingo.
Ortega declaró: “cuando leo esas noticias digo ‘otro más’ de lo que hemos estado sufriendo durante varios años en el estado de Guerrero, y es el conflicto que nos ocasionan, en términos de violencia, las bandas del narcotráfico que se disputan los territorios, no solamente en el medio rural sino en la ciudad”.
“Éstos choques son entre las bandas delincuenciales, siempre estamos en el límite en el riesgo de que afecta a la ciudad, más lamentable si se tratara de choques entre un barrio y otro, una colonia y otra, no lo es. Son choques, conflictos, entre quienes se disputan el territorio y el mercado de la droga”, finalizó.

