Por: Zazil Carreras
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Hoy se cumplen siete años del terror, la muerte y la impunidad que Grupo México cometió en contra de los 65 trabajadores mineros caídos en la mina 8 de Pasta de Conchos, municipio de San Juan de Sabinas, Coahuila.
Esta tragedia demostró la complicidad evidente de políticos y burócratas en beneficio de un grupo empresarial dirigido por Germán Feliciano Larrea Mota Velasco, quienes a la fecha siguen actuando con absoluta irresponsabilidad e indiferencia para los mineros tanto caídos, como los que desde hace 7 años han sido víctimas de accidentes, lesiones permanentes e incluso muertes desde aquel 19 de febrero de 2006.
El mundo recuerda el éxito que los mineros de Chile tuvieron, en octubre de 2010, al rescatar con vida a 33 trabajadores atrapados a 750 metros de profundidad en San José de Copiapó, después de 69 días de que ocurrió el derrumbe de la mina. En México no se olvida el coraje y la tristeza ante la explosión de la mina de carbón de Pasta de Conchos, donde Grupo México, Vicente Fox y Larrea abandonaron a los 65 trabajadores atrapados a sólo 120 metros de profundidad, al quinto día de una simulada escenografía de rescate. Fox, Francisco Javier Salazar, entonces secretario del Trabajo, y principalmente Germán Larrea, decidieron cerrar la mina, sin saber si los mineros estaban con vida. Todo con la intención de ocultar las causas que motivaron la tragedia, es decir, la negligencia criminal y la arrogancia e irresponsabilidad con que Grupo México, directivos, socios y cómplices han actuado y se han mantenido en la penumbra.
El homicidio industrial que se cometió allí sigue sin investigación y sin castigo para los responsables. Una vergüenza histórica revela un sistema de protección ilegal y absurdo que denigra al sistema de justicia mexicano.


