(15 de octubre, 2015).- En Juchitán, Oaxaca, así como en todo el Istmo de Tehuantepec se han pretendido medidas de “modernización” poco eficientes para el bienestar de flora, fauna ni para un sano tejido social, principalmente conformado por indígenas, que normalmente se ve afectado con despojos o contaminación de sus entornos, por lo que la suspensión de un parque eólico en dicha entidad significa un triunfo contundente de la comunidad zapoteca en contra del capital extranjero.
El juez séptimo de distrito con sede en Salina Cruz, Isaías Corona Coronado, otorgó una orden de suspensión de las autorizaciones, permisos, aprobaciones, licencias y cambios de uso de suelo otorgados por autoridades federales y estatales a la empresa Eólica del Sur (antes Mareña Renovables), que pretende construir un parque eólico en 5 mil hectáreas de Juchitán y El Espinal en la parte más estrecha de la república mexicana para cruzar del Océano Pacífico al Atántico.
En la ciudad de Oaxaca, al término de la inauguración de la Expo Pyme, el gobernador Gabino Cué Monteagudo sólo permitió dos preguntas sobre el tema. Interrogado acerca de la posible pérdida de una inversión de más de mil millones de pesos, respondió molesto: “¿Qué? No sé a qué proyecto te refieres”. Rechazó más preguntas y señaló que es un tema jurídico y será por la vía legal como la empresa lo resuelva, pues su gobierno sólo es “facilitador”, dijo.
La empresa Eólica del Sur tiene un pasado despojador, pero las comunidades indígenas de la zona del Istmo han sabido luchar y defender sus tierras, su mar y su aire ya que con el nombre de Mareña Renovables pretendió realizar en la barra de Santa Teresa, en San Dionisio del Mar con un resultado similar al de ahora, que ha costado una constante lucha y cabildeos en los juzgados.
En noviembre pasado se realizó la primera consulta indígena. Después de nueve meses de auscultación, el 30 de julio de 2015, en un plebiscito a mano alzada, unos mil pobladores aprobaron el parque eólico número 13 en tierras juchitecas y El Espinal y el 22 en el istmo de Tehuantepec,consulta de la que la mayoría de los indígenas no se enteró.
El 15 de septiembre de 2015 mil 166 zapotecos interpusieron un amparo ante el juzgado séptimo de distrito, por considerar que las autoridades federales, estatales y municipales violaron sus derechos al aprobar la construcción y operación del megaproyecto de energía eólica, pues durante la consulta los opositores fueron amenazados por trabajadores de la empresa y del gobierno del estado; asimismo, dijeron, se sobornó a organizaciones sociales, por lo cual la consulta fue “una simulación”.
En conferencia de prensa, Bettina Cruz Velázquez, Raymundo Regalado Jiménez y Alejandro Regalado, representantes de la comunidad zapoteca, además del abogado Ricardo Lagunes Gasca, consideraron la resolución del juez, emitida el 30 de septiembre, “una victoria contundente en la lucha por el respeto al territorio y a los derechos de los pueblos indígenas”.
Demandaron que todas las autoridades y las empresas involucradas en el proyecto cumplan la suspensión. “Queremos denunciar que como consecuencia de esta resolución se ha incrementado el hostigamiento a quienes interpusimos el amparo”, señalaron.
En Unión Hidalgo, Miguel Jiménez fue embestido con un mototaxi, hiriéndolo gravemente, y Brígido Numenthey recibió un machetazo”, señalaron.


