(22 de octubre, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- Policía municipal, estatal y judicial en Quintana Roo, son conocidas por la población como los principales fabricantes de culpables en los juzgados penales.
“Se trata de conseguir culpables que les permita subir las cifras de detenciones y con ello ‘enaltecer’ falsamente a sus instituciones podridas en corrupción e impunidad, a los elementos les dan vía libre para que salgan a las calles y escojan a su antojo quién será el próximo ladrón, secuestrador, traficante de armas o drogas y/o extorsionador.
Todo ello bajo un escenario de violencia extrema y tortura física y psicológica, en el momento en que el detenido exige respeto a sus derechos humanos, obtienen su pretexto para culparnos de ultrajes a la autoridad, lo cual será el principio de una serie de imputaciones que pueden derivar en años de sufrimiento para víctimas y familiares”, afirma el abogado Rodrigo Nieto, quien ha participado en la defensa de varios casos en Quintana Roo, donde se ha demostrado la inocencia de los acusados y las falsas imputaciones.
Los detenidos quedan consignados en el Cereso a disposición del juzgado penal, pero como todos son culpables hasta que se demuestre lo contrario, para comprobar su inocencia tienen que contratar los servicios de un abogado, ya que el de oficio siempre está de lado de la autoridad, a decir por Nieto, si un segundo defensor no realiza actos de corrupción, no le permitirán ejercer las acciones necesarias, interponiendo una serie de obstáculos, para que fracase en su ejercicio.
Asegura que en los penales de Quintana Roo (como en todo el país), existe un gran número de inocentes, a quienes les fabricaron delitos antes y después de su detención así como tortura física y psicológica. Es así como se quedan pagando penas relacionadas con asesinato, narcomenudeo y otros delitos, “de los cuales se pueden recuperar miles de casos e historias de injusticia”.
Él narra la tragedia de Tania: ella llegó a Cancún en junio de 2013 porque iba a pasar parte de sus vacaciones en aquella ciudad, ahí se encontró con un amigo, quien la acompañó a algunos sitios que ella visitó, el día que iba a comprar su boleto para regresar a su casa, perdió su tarjeta bancaria, por lo que le pidió a su amigo que la acompañara a solicitar una reposición al banco.
Cuando Tania salió del banco y se dirigió al vehículo de su amigo, se presentaron elementos de la Policía Municipal, quienes los cuestionaron y aseguraron, sin dejar responder a los jóvenes, que estaban esperando cuentahabientes para asaltarlos, cosa que Tania y su amigo negaron, pero los elementos les pidieron bajar del auto para revisarlos, cosa a la que no se opusieron, pero por el trato grosero de los policías en la revisión, ya que les regaron por el suelo sus pertenencias personales y bolsas, les reclamaron su actitud.
Lo que provocó que los policías, sin orden de aprensión, sin encontrarlos en fragancia de un delito, ni comprobar si estaban esperando a derechohabientes, sin encontrarles armas, drogas o dinero, los llevaron detenidos y esposados, acusándolos en un primer momento de ultrajes a la autoridad.
Ejercieron sobre ellos tortura física y psicológica, mientras los grababan, les dieron cachetadas, golpes en la cabeza y azotes en el piso, tratando que declararan que querían asaltar a los derechohabientes, los daños físicos continuaron durante varios días y su estancia en prisión fue de poco más de 15 meses.
“En Quintana Roo las policías han instalado el imperio del crimen y su método es la fabricación de culpables, las principales y favoritas víctimas de las policías para resarcir su incapacidad y al mismo tiempo su corrupción ante la constante y alta violencia en el estado, son ciudadanos de escasos recursos que no podrán defenderse, inmigrantes que por el simple hecho de estar en el país ilegalmente ya son atacados y los turistas que desconocen lo que acontece en la entidad”, asegura Nieto.
Según datos de organismos civiles, el 1 % de los turistas que llegan a Quintana Roo, (5 millones al año), son extorsionados de alguna manera, por la policía municipal, estatal o judicial. En algunos casos cuando a los extranjeros le encuentran una mínima cantidad de mota o mariguana, les piden poco más de 50 mil pesos e incluso 100 mil para no detenerlos e imputarles otros cargos, según los testimonios que han ofrecido a organizaciones defensoras de Derechos Humanos.
La defensora de Derechos Humanos y colaboradora de Human Right Watch, Karina Sanz, explica a Revolución TRESPUNTOCERO que en Quintana Roo “se está padeciendo una persecución policiaca, en donde se crean desde simples ladrones de carteras, hasta capos pertenecientes al grupo de los Zetas. Héctor Manuel Cacique es uno de los grandes casos emblemáticos de la grave situación a la que están expuestos todos los que vivan o pisan estas tierras.
A él lo sometieron policías que argumentaron era una revisión de rutina, pero horas más tarde Héctor fue convertido en un narcotraficante perteneciente al cartel de los Zetas, cualquiera puede ser víctima, y con mayor frecuencia quienes cuestionan a las policías. Los reporteros son blanco fácil, aquellos que destinan un espacio de sus publicaciones a denunciar estos hechos, también padecen fabricación de delitos, que sirven como hostigamiento, represalias y mensajes directos a quien se atreva a cuestionar las acciones de estas dependencias”.
Según informes del secretario Ejecutivo de Seguridad Pública, en la más reciente evaluación de policías en Quintana Roo (en junio), mil 45 policías reprobaron el examen de control de confianza, con dicha cifra, la entidad se coloca en uno de los primeros lugares de corrupción.
“Quintana Roo vive hoy mayor peligro con las policías, que con cualquier otra fuerza de seguridad, o grupos delincuenciales, éstas no son ni serán castigadas, aunque la población sigue exigiendo justicia, ya pocos son los que alzan la voz por miedo a las represalias. En la entidad cada día se agudiza más la desconfianza nacional e internacional, estamos frente a una epidemia de fabricación de culpables imparable, en donde el gobierno estatal se hace el ciego y el federal ni siquiera está enterado, hoy las cárceles están llenas de inocentes, quienes son inculpados por los verdaderos delincuentes, asegura la activista.


