(25 de octubre, 2015).- El tema de la tortura vivida en México reverbera a nivel internacional por organismos enfocados a defender los derechos fundamentales como lo es Amnistía Internacional quien de manera contundente expresó que el México hay “una epidemia de tortura” La impunidad en los delitos de tortura prevalece en México, acusó Amnistía Internacional (AI).
En su informe “Impunidad Diaria, la Epidemia de Tortura de México Continúa”, difundido esta semana, la organización dio cuenta de 2 mil 403 casos de tortura denunciados ante la PGR en 2014.
“Las autoridades no nos pudieron dar una cifra dura sobre si hubo cargos a nivel federal por tortura en 2014. En 2013 constatamos que cada año se dan menos de cinco consignaciones a nivel federal, pero en 2014 ni siquiera dan información de una”, reprochó en entrevista Madeleine Penman, investigadora para México de AI.
“Es muy preocupante porque, si bien se abren investigaciones, se limitan a abrir expedientes, pero no terminan llevando a los responsables ante la justicia”.
Con base en casos analizados por AI, las autoridades incurren en simulaciones de ahogo con agua y franelas, asfixia con bolsas de plástico, descargas eléctricas y tortura sexual tanto en hombres como en mujeres.
Ante las denuncias de tortura por parte de las víctimas, señala, los peritos y médicos legistas se encargan de encubrir o subestimar las lesiones observadas.
“Nunca hemos visto que un médico legista anote las lesiones; tienen la práctica recurrente de subestimar las huellas y hacerse de la vista gorda cuando denuncian tortura”, describió Penman.
La PGR tiene un rezago de mil 600 solicitudes de aplicación del Protocolo de Estambul, examen validado internacionalmente para comprobar la tortura física y psicológica.
“Una robusta ley general contra la tortura, que signifique más que palabras y asegure justicia para las víctimas, sería un buen primer paso para que México se recupere de la profunda crisis de derechos humanos en la que está inmerso”, indicó Erika Guevara-Rosas, directora para las Américas de AI.
“Las autoridades no han mostrado ningún dato que corrobore eso; no han presentado ejemplos, estadísticas ni quiénes son las víctimas de tortura. Es irresponsable usar anécdotas y opiniones pocas empíricas”, condenó.


