(29 de octubre, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- En los próximos días, el cuerpo de Julio César Mondragón –normalista asesinado y desollado en el municipio de Iguala, Guerrero, entre la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre del año pasado- será exhumado para que se le realicen una serie de análisis periciales encaminados a esclarecer las causas y circunstancias de su asesinato.
Las dirigencias se realizarán a petición de la familia del joven estudiante, padre de una menor que tenía dos meses de edad cuando ocurrieron las agresiones a los estudiantes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, a manos de policías municipales de Cocula e Iguala, en contubernio con integrantes del crimen organizado, en particular del grupo denominado “Guerreros Unidos”.
Esta información se hizo pública en la reunión de la Comisión Especial de seguimiento al caso Ayotzinapa, realizada este miércoles en la Cámara de Diputados, cuando la legisladora Cristina Gaytán Hernández, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), informó que el pasado 14 de octubre, la abogada de la familia de Julio César presentó ante dicho órgano legislativo, un documento a través del que solicita la participación de los parlamentarios, para que funjan como observadores de las diligencias de exhumación.
En el texto, según lo leído por Gaytán frente al resto de los integrantes de la comisión especial, se argumenta que la familia solicitó la realización de nuevos análisis periciales, pues en los que efectuaron las autoridades locales luego de encontrar el cuerpo del estudiante, “no se describen con exactitud y la suficiente seriedad, todas aquellas lesiones que tenía el cuerpo de Julio César al ser encontrado, por lo que no se puede establecer con claridad cuál fue la causa y las circunstancias en que perdió la vida”.
En el documento se recuerda que durante los trabajos desarrollados por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), designado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), se realizó un metaperitaje sobre el asesinato, tarea que estuvo a cargo del perito Francisco Echeverría.
Como resultado de la investigación, el grupo recomendó al Estado mexicano -en el Informe Ayotzinapa- realizar una nueva necropsia y los estudios necesarios para esclarecer las causas de muerte y las circunstancias en que fue privado de la vida Mondragón, a quien cariñosamente apodaban sus compañeros, El Chilango.
La petición…
El pasado 27 de agosto, la familia de Mondragón solicitó formalmente a un juez, decretar la exhumación de los restos del joven para realizar los análisis correspondientes, diligencias en las que se tiene contemplado que participe el equipo argentino de antropología forense y peritos de la Procuraduría General de la República (PGR).
A comisión especial solicitan, específicamente, que participe como observadora y garante de que el proceso de exhumación se realice conforme a los protocolos internacionales en la materia y con pleno respeto a los derechos humanos de las víctimas directas e indirectas.
También se le solicita que realice las gestiones necesarias para que las autoridades trasladen el cuerpo de Julio César a la Ciudad de México en condiciones que permitan la preservación adecuada de los restos, e impidan que sufra daño alguno.
La abogada de la familia pide la intervención de los diputados federales en la gestión de que los restos sean custodiados por la PGR y que esta garantice el trabajo de los forenses sudamericanos para que realicen sin obstáculos y con los medios y equipo técnico idóneo, la delicada labor.
Considerando los reiterados señalamientos e inconformidades presentadas por las filtraciones a los medios que involucran a dependencias federales, la familia del normalista pide a los diputados su intervención para que “se prevenga a las autoridades de la obligación que tienen de ofrecer y explicar a la familia de Julio César los resultados de los dictámenes obtenidos antes de darlos a conocer a la opinión pública”.
La familia también pide a los diputados federales que garanticen y protejan su derecho a realizar una misa de cuerpo presente con los restos de Julio, así como que den seguimiento a las acciones que, derivadas de los hallazgos, deberán implementarse para garantizar el acceso a la verdad y a la justicia, así como que la comisión especial participe como observadora y dé seguimiento a las labores de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas para que se garantice -con efectividad, certeza y permanencia- el derecho a la alimentación, vivienda, educación y otros más, de la pequeña hija de El Chilango.
“Estamos convencidos de que la restitución de los derechos de las víctimas de la violencia en México y el acceso a la justicia, la verdad, la memoria, la reparación del daño y la no repetición, son condiciones indispensables si queremos alcanzar la reconciliación y la paz de nuestro pueblo. Deseamos que estas convicciones sean compartidas por los integrantes de la comisión en el cumplimiento de su labor y del mandato que les fue conferido”, dice el documento.
“Yo, desde mi estrella, las puedo ver, las puedo mirar. Denme sonrisas para descansar” concluye el texto signado por la viuda de Julio César y la abogada y defensora de derechos humanos que lleva el caso.


