Vas en el auto. El semáforo se pone en verde y avanzas. A lo lejos se ve una camioneta, una pick-up de unos, mínimo, 10 años de antiguedad. En su caja va un grupo de tres personas. Por su ropa deduces que son pintores o trabajadores de la construcción, quienes descansan plácidamente mientras miran al cielo como un enorme lienzo al que pocas veces le prestan atención. Avanzan por cualquier avenida hasta que pasan por debajo de un puente peatonal donde, con su cámara, espera pacientemente Alejandro Cartagena.
Las siguientes imágenes reflejan escenas cotidianas que tienen como escenario Monterrey, México, lugar donde el fotógrafo de origen dominicano ha decidido crear Car poolers. “No es raro ver estas camionetas, pero nunca las había visto desde esta perspectiva”, dice Cartagena.
En efecto no son imágenes en las que la belleza ni la armonía sean evidentes, sin embargo, el contexto, los actores y la calidad del trabajo hacen de ellas un motivo para reflexionar sobre la situación laboral de estos trabajadores.
Aún es desconocida la génesis de esta obra, pero, sin duda, como ejercicio fotográfico-estético resulta revelador para todo aquél que jamás había mirado al interior de la caja de una ‘troca’, como dirían en Monterrey.



