(10 de noviembre, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- Un grupo de vecinos del municipio de Atlixco, en Puebla, se manifestó a las puertas de la Cámara de Diputados para exigir que los legisladores federales intervengan para frenar los cobros excesivos de sus recibos de agua que en los últimos meses han alcanzado tarifas de hasta 22 mil pesos entre familias de dos o tres miembros.
Los vecinos, aglutinados en la Coalición de colonias de Atlixco, dejaron atrás su comunidad y viajaron por horas a la capital del país ante la nula respuesta de las autoridades locales y estatales a sus demandas y por el miedo de que les sean arrebatadas sus propiedades por no poder pagar los excesivos recibos de agua –argumento con el que la misma autoridad local ya los ha amenazado- pues la mayoría es gente mayor, enferma y en el mejor de los casos, pensionada, que tiene que decidir entre abonar a su deuda o comprar alimentos para subsistir.
De acuerdo a los inconformes –que pidieron mantener su identidad bajo el anonimato por temor a algún tipo de represalia- la problemática se agudizó el año pasado, cuando tomó control de la administración local el ahora presidente municipal José Luis Galeazzi. Por las mismas fechas, Luis Enrique Coca Vázquez, fue designado como director general del Sistema Operador de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Atlixco (SOAPAMA).
Durante su campaña, y para ganar la simpatía del electorado, Galeazzi se comprometió a no dejar que aumentara el cobro del servicio del agua; es más, prometió a la población que los pagos serían de 800 pesos anuales para cualquier vecino y de 400 para los hogares encabezados por adultos mayores, que no son pocos en la comunidad con alto índice de migración.
Pero poco tiempo duró en pie la promesa del edil. Los recibos comenzaron a llegar con cifras prácticamente impagables y cuando se organizaron para solicitar la intervención del presidente municipal, este y los demás integrantes de sus cabildos les dieron largas. Prometieron una reunión, la aplazaron; prometieron otra, la cancelaron, y así fueron pasando los meses y acumulándose las deudas.
“A algunos nos está llegando el recibo de 700 u 800 pesos al mes, cuando al año pagábamos hasta 3 mil pesos. No es justo, además, ¿de qué nos vamos a mantener?, o pagamos el agua o comemos, porque no hay trabajo, los sueldos son muy bajos. Ellos (Galeazzi y Coca) porque están detrás de un escritorio y tienen lo suficiente, pero un campesino gana a la semana mil pesos, con eso no se puede comprar alimento y hacer los pagos”, dice una de las afectadas.
Las peticiones no quedaron ahí. Una comitiva se trasladó a la capital del estado para exigir hablar con el gobernador, Rafael Moreno Valle; sin embargo, él tampoco dio solución a sus demandas.
Con el argumento de que había mandado a citar al presidente municipal y este nunca se presentó, pretendió dar carpetazo al asunto.
Por una tarifa justa
Los inconformes sostuvieron, en entrevista con Revolución TRESPUNTOCERO, que su manifestación no busca que les condonen el pago de sus deudas; no se niegan a realizar las erogaciones, pero sí se niegan a cubrir lo que a su consideración, son tarifas injustas por el bajo índice de consumo que mantienen.
“Hay personas que hasta se están muriendo porque les cortan el agua. Queremos que baje el agua, que nos cobren lo justo, además, nos pusieron medidores a fuerza, nos los vendieron. Son una porquería porque funcionan a su favor, están alterados. Nos han llegado hasta a decir que reciclemos los orines para que nos los tomemos. Enrique Coca nos ha dicho eso, ahí en las oficinas de SOAPAMA”, denunciaron los integrantes de la coalición.
Para los vecinos de la zona, lo más indignante es que su municipio, Atlixco –y pueblos vecinos como Axocopan y Tochimilco, además de colonias como Valle Sur y la Trinidad- es rico en abastecimiento de agua, pues en la zona se concentra todo el líquido que escurre de los volcanes por lo que, reiteran, es injusto que se les pretenda vender a altísimos precios el agua a la que tienen derecho o peor aún, se que pretenda drenarla para comercializarla en otras poblaciones.
Hasta la fecha, ha sido a través de comentarios entre la comunidad que se ha tenido conocimiento de varios proyectos hidráulicos impulsados por la presidencia municipal, sin que hayan logrado acceder a información oficial por parte de las autoridades sobre el detalle y características de este.
Por falta de recursos, la mayoría de la población se ha visto en la necesidad de dejar de pagar sus recibos de agua, exponiéndose así a que les corten el servicio.
“Hay gente muy humilde y el presidente municipal prometió hacer un descuento. Este ha llegado, pero únicamente es de 24 pesos. Hay personas que están diabéticas, para las que el agua es indispensable. La Coalición los apoya, pero, ¿qué tanto podemos hacer?”, se cuestionó uno de los manifestantes.
La “bendición” del ser servicio público
De acuerdo a los mismos inconformes, la suerte le cambió a Coca cuando fue designado director general de SOAPAMA, pues dicho encargo público le ha permitido hacerse de bienes muebles e inmuebles a la vista de los vecinos “muy ostentosos”, que no podría pagar con el sueldo que percibe.
Aunque la población ha solicitado se lleve a cabo una auditoría a su gestión –por la presunción de desvío de recursos públicos- ni el gobierno local ni el estatal han dado respuesta alguna a la petición. Por lo pronto, Coca puede darse lujos como su última puntada: regalarle a su hija quinceañera, un auto último modelo.
Los vecinos de Atlixco señalan a Coca como responsable de una agresión directa, a balazos –en contubernio con elementos de la policía municipal- en contra de una familia de la comunidad. El ataque dejó como saldo varios heridos; además, la familia fue amenazada para que no denunciara este hecho.
“No queremos que eso se vuelva a repetir. Por eso nosotros venimos en son de paz, pero para acabar pronto, queremos que Coca se largue. Ni es de Atlixco, es de por Pachuca y no está bien que nos vaya a gobernar alguien de afuera”, reclamaron los pobladores de Atlixco.


