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Reacción de autoridades ante violaciones de D.H., entre inacción y negligencia; defensores enfrentan a gobierno omiso: ONU

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(19 de noviembre, 2015.Revolución TRESPUNTOCERO).- En palabras de Jesús Peña, representante de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) en México, las y los defensores de derechos humanos en el país deben enfrentarse a una serie de dificultades que hoy en día ponen a esta actividad como una de alto riesgo. Añadió que además de enfrentar graves violaciones a los derechos humanos, también deben enfrentar a instituciones omisas, que por falta de capacidad o voluntad, no hacen su trabajo.

Al participar en la presentación del libro “La Lucha: la historia de Lucha Castro y los derechos humanos en México”-una novela gráfica que recoge la historia de  defensores de derechos humanos en Chihuahua- Jesús Peña señaló que en México las familias han venido a suplir el trabajo de las autoridades, pues se han convertido en investigadores para tratar de descubrir el responsable de la desaparición u muerte de algún ser querido.

“Son héroes de la vida diaria frente a un sistema de seguridad, de justicia, muy golpeado por la corrupción y las violaciones. Nos complace presentar esta obra por el mérito que tiene haber elaborado una historia gráfica para relatar la difícil tarea que hacen los defensores y las defensoras de DD.HH.”, dijo.

El representante de la OACNUDH en México manifestó que la realidad que han vivido los defensores de derechos humanos en Chihuahua permite visibilizar el contexto que se vive en el país.  Dijo que la reacción de las autoridades ante las graves violaciones a los derechos humanos ha sido de inacción y negligencia.

“El horror que causa las desapariciones, la violencia sexual, las ejecuciones, está más allá de la capacidad de comprensión de cualquier persona. Quien se asoma a la realidad de Chihuahua, de Cd. Juárez, de otras ciudades del estado sale con muchas preguntas: qué sucede, por qué sucede toda esa violencia. Son preguntas que uno se repite. Y la reacción de las instituciones en muchos casos pasó y estuvo entre la inacción y la negligencia, en ocasiones la aquiescencia con la violencia, en otras ocasiones negación y por supuesto la estigmatización de las víctimas”, dijo.

Destacó que el libro “La Lucha” permite visibilizar el panorama de agravios que han vivido los defensores, no sólo en el estado de Chihuahua, sino en todo el país. Reiteró el destacado papel que han jugado las familias de las víctimas, que han tenido que convertirse defensores en su camino por encontrar justicia.

“A lo largo de estas cien páginas uno puede ir viendo, dibujo a dibujo, todas las dificultades con las que se enfrentan las y los defensores de DD.HH. y las victimas en Chihuahua, pero también en otros lugares del país: familias haciendo sus propias investigaciones, la insistencia sin mayores resultados ante las autoridades para el avance de los procesos, la indolencia cuando se portan pruebas, en fin la absoluta impunidad.

Nos lo decía el Alto Comisionado recientemente, y los dicen las estadísticas: el 98% de los crímenes permanecen sin esclarecerse y eso también está en el libro. En este contexto las víctimas, las madres de las jóvenes abusadas, desaparecidas, asesinadas, comenzaron a recorrer un camino muy largo (para) exigir justicia, verdad y reparación. Un camino que por desgracia se ha convertido en una ruta que miles de familias han tenido que enfrentar en los últimos años debido a los altos niveles de violencia e impunidad, en este camino. En Chihuahua y en México, ha sido y continua siendo un camino de dolor, pero también de fortaleza y coraje”, señaló.

Añadió que la historia de Lucha Castro, y una serie de defensores de derechos humanos de Chihuahua-como Maricela Escobedo-, retrata el camino que han tenido que atravesar las familias, y añadió: “han sido las familias las que han evitado que las victimas cayeran en el olvido. Han sido las familias las que han llevado las investigaciones. En el libro vemos los esfuerzos por encontrar a la persona que había sido responsable por la desaparición y muerte. Han sido las familias, y particularmente las mujeres, las que han buscado y siguen buscando incansablemente. Han sido las familias las que han movido los mecanismos internacionales de defensa y promoción de los DD.HH. para mirar hacia las violaciones y sus causas estructurales. La sentencia de Campo Algodonero fue posible gracias a las familias y su lucha porque hubiera justicia”, apuntó.

Destacó que los casos presentados en el libro son un ejemplo de las familias que han alzado la voz para exigir justicia. Enfatizó que en este camino, los defensores no sólo han reclamado la verdad para los casos que directamente les afectan sino para todos los del país.

“Han sido las familias que al abordar el problema de los feminicidios y las desapariciones, las que han analizado las causas estructurales. Son estas familias las que han permitido que se vayan dando pasos para combatir la impunidad.  El trabajo Gabino, Alma, Maricela, Josefina, y otras muchas mujeres y hombre es muestra de algo más que una lucha individual, es muestra de cómo mujeres de todo el país se enfrentan no solo a las graves violaciones de DD.HH., sino también a unas instituciones y servidores públicos sin la voluntad o capacidad de cumplir con sus obligaciones.

La sociedad mexicana y sus instituciones tienen una deuda con todas aquellas personas que desde el dolor de la ausencia o la pedida de un ser querido, y desde la injusticia, han logrado construir una fuerza para cambiar la situación del país. Son ellas las que principalmente que están empujando para que México sea capaz de enfrentar sus problemas”, manifestó.

Jesús Peña subrayó que defender los derechos humanos también es un derecho que implica “hacer cosas que molestan a funcionarios y miembros de la delincuencia organizada”. Reiteró que la labor de los defensores se ha convertido en una que implica alto riesgo.

“Defender los DD.HH. es también un derecho y es un derecho que implica recabar información, difundir públicamente, reunirse, organizarse, manifestarse, movilizar  a otras perdonas, actuar en los juicios; acciones que en ocasiones son molestas para los funcionarios públicos, para los integrantes de los grupos criminales, entre otros. Esto ha llevado a que en México la defensa de los DD.HH. se haya convertido en una actividad que pueda implicar también riesgos.

Las defensoras de DD.HH. también deben hacer frente a un contexto social y estructura de discriminación lo que implica que deben enfrentarse a formas específicas de violencia y amenazas que no son siempre reconocidas como tales”, apuntó.

El representante de la OACNUDH en México agradeció el trabajo de los defensores, pues dijo, “son la fuerza de la transformación social que ayuda a hacer realidad la igualdad y la justicia”.

 

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