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En frontera sur, red de explotación laboral mantiene atrapados a migrantes, incluyendo niños

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(05 de diciembre, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- A diario llegan a Tapachula, Chiapas, cientos de mujeres, hombres y niños, quienes cruzan el río Suchiate para trabajar. Uno de los principales empleos ha sido el servicio de limpia del Ayuntamiento.

Desde hace una década éste se ‘privatizó’, ya que dejaron de pasar camiones recolectores de basura y permitieron que todo aquel que tuviera una manera de recoger la basura (casa por casa) lo hiciera. Aunque muchos ciudadanos se han resistido y explican que ha sido porque las personas que se dedican a dicha actividad (en su mayoría de origen guatemalteco), ponen cuotas altas y mientras tanto ellos siguen pagando impuestos.

Por su parte, las personas extranjeras que trabajan en el basurero municipal en Tapachula, han manifestado que son explotados laboralmente, puntualmente en la reciente administración cuyo presidente municipal –priista- , Neftalí del Toro, quien llegó al puesto en forma dudosa, es quien promueve los malos tratos hacia ellos.

Sofía, una trabajadora del basurero asegura a Revolución TRESPUNTOCERO que “el presidente municipal viola nuestros derechos humanos y nos ha esclavizado, como somos migrantes nos humilla y denigra y esto no solamente lo padecemos los adultos, también se vive la explotación infantil, a los niños los contratan y les pagan algunos pesos, amenazándolos que pueden deportarlos o que no van a conseguir trabajo en otro lugar”.

Ella asegura que abusan de ella porque no tienen documentos y todo el tiempo piensan en que existe la posibilidad de ser deportados, pero también los pueden inculpar de algún delito. “Las condiciones son deplorables, lo obvio hay insalubridad y cero ayuda en cuestiones de salud. Uno de los principales problemas es la compra-venta del PET, cartón y aluminio, nos obligan a trabajar en su recolección durante varias horas, con pagos miserables y bajo amenazas constantes y violencia”, explica Sofía.

Según explica la trabajadora, tienen una cuota que entregar de la venta de los productos antes mencionados, “incluso las patrullas nos vigilan por sectores porque piensan que no vamos a venderlos o nos quedaremos con dinero, todo el tiempo están tras de nosotros, nos atosigan a diario y nos humillan, pero somos invisibles, mientras menos nos miren mejor se siente la gente de México, somos migrantes pero eso no es un delito”.

Por su parte el conductor de uno de los carros recolectores de basura, quien prefirió omitir su nombre, asegura a Revolución TRESPUNTOCERO que “desde hace dos años hemos venido bajándole a los viajes para recolección de basura por colonia, cada presidente municipal nos indica cuando debemos pasar, en este año si pasamos por la colonia más grande de la ciudad 5 veces fue mucho, porque tal vez solamente fueron tres o cuatro.

Esto nos afecta a nosotros porque si no pasamos no nos pagan, pero nos han dicho que debe ser así, nos retienen los tres carros que hay para toda la ciudad y dejan que sean los que tienen triciclos quienes recojan la basura y pongan su precio. En diciembre del año pasado Samuel Chacón –hoy diputado federal priista y a quien se le acusa de dejar una megadeuda en la ciudad, cuando fue presidente municipal- prometió que comprarían tres camiones más para la recolección de deshechos.

Que tendrían GPS y que el gobierno estatal ya había dado 20 millones y el ayuntamiento pondría otra parte, esto jamás pasó, lo dijo él y otros dos funcionarios, se acabó su gestión, dejó a la capital económica de Chiapas en la ruina y ahora es diputado. Por su parte el nuevo presidente municipal es priista, las ordenes son las mismas, no podemos pasar a las colonias, más que una o dos veces cada tres meses, la ciudadanía se la toma contra nosotros, cuando son los ediles los que nos afectan a todos parejo, porque si no trabajamos, nosotros no comemos y es un trabajo que se debe hacer, porque ya está pagado con impuestos, pero ésta también es una forma de hacer negocios chuecos, por donde se vea los priistas siempre roban”.

En cuanto a la problemática de la explotación infantil, Benedicto tiene diez años y explica a Revolución TRESPUNTOCERO que en distintas ocasiones ha sido usado para recolección de ‘cascajo’, “recolecto costales de pedazos de cemento, piedras y todo lo que sobra en las construcciones, a veces cargo hasta 15 costales, me pagan treinta pesos si me va bien, no se les puede pedir más a los trabajadores del ayuntamiento porque te castigan y no te vuelven a contratar y si están de malas hasta te pueden deportar, pasarían días antes de llegar a mi casa y quien sabe si llegue vivo, porque pueden golpearme.

También nos usan como chalanes, para algunos arreglos de calles, nos pagan algunos pesos y así se ahorran lo que pagarían a una persona mayor, ellos se quedan con lo que les sobra que seguro es mucho. Nosotros aguantamos porque juntamos dinero y se los enviamos a mi familia, en nuestro país nos meterían a la cárcel si hacemos este tipo de trabajo, así que aquí aguantamos, vivimos en el basurero, comemos y dormimos ahí, lo que también nos sale un poco caro porque sí tenemos que pagar al Ayuntamiento, aquí todo es dinero, si me pagan dos pesos, ellos me piden cinco”.

Según información dada a conocer por el albergue Todo por Ellos, se asegura que desde 2005 las denuncias y quejas por parte de migrantes, con respecto a esta problemática han sido constantes. Y con cada nuevo equipo entrante al Ayuntamiento municipal su situación laboral se complica aún más.

Se explica que más de 400 migrantes que trabajan en el basurero son explotados, pero también los mexicanos que laboran en ese lugar, ya que las condiciones son de miseria e insalubridad, panorama que las autoridades han mantenido y acrecentado.

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