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Le rociaron spray en el cuerpo para después encenderle fuego; querían que se autoinculpara por delito que no cometió

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(05 de diciembre, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- A Fernando Saldierna, le rociaron una especie de aromatizante en spray, principalmente en el cuello, las orejas, los brazos, para después encenderle fuego. Acto seguido se tiró al suelo y comenzó a revolcarse por el ardor y el dolor, aunque se prometía que no afirmaría que estaba siendo torturado para declararse culpable, siempre terminó haciéndolo.

Fernando, Ricardo Moreno González y Emmanuel Medina Carrillo fueron acusados de extorsionar a un dentista. El 4 de enero del 2013, Fernando no solamente padeció las acciones anteriores, sino que los agentes investigadores allanaron su domicilio, entraron por él, sin ningún tipo de orden de aprehensión y entre la detención violenta y la confusión, le quebraron la nariz con la culeta de un arma larga; le fracturaron las costillas; le pusieron la chicharra en los genitales y en la boca; lo patearon; le lastimaron las encías.

A esto se le sumó, lo cual considera el peor daño padecido, una violación con una varilla. Los tres hombres terminaron convirtiéndose en rostros irreconocibles por lo hinchado. Por dichos hechos de tortura física y sexual, Saldierna reconoce a los agentes ministeriales Rafael Alejandro Chaparro Padrón, Daniel Díaz Rivera, Jesús Alejandro Villanueva Rentería, José Salvador Marrufo y David Cristóbal Rodríguez Castellanos, de quienes asevera no podría olvidar sus facciones y a quienes hace responsables de cualquier cosa que le puedan suceder a él y a su familia.

Él ha declarado que “Jesús Alejandro Villanueva Rentería me golpeó, me amenazó con ‘levantarme’ a mí o a alguien de mi familia si yo los denuncio”, afirmó Angélica Carrillo, esposa de uno de los afectados. En cuanto a la familia, ha padecido una serie de amenazas, a fin de no denunciar la tortura, sin embargo eso no los detuvo, así es como su insistencia logró que la Comisión Estatal de Derechos Humanos emitiera una recomendación en la que se dio por acreditado que agentes ministeriales torturaron a estas personas.

Aunque la denuncia penal contra estos policías fue presentada en la Fiscalía estatal desde el año 2009, pero no ha podido prosperar. Dentro de las principales exigencias de los familiares, ha sido que se detenga a los policías, porque aseguran no son las únicas personas que padecido tortura en el país, con tal de autoinculparse.

“Así como a Fernando, las policías, Ejército y Marina han arruinado la vida de miles de mexicanos, quienes han tenido la mala suerte de ser seleccionados por las Fuerzas Armadas para hacerlos pasar por culpables, esa es la historia de todos los días, la que lacera a hombres y mujeres inocentes, porque esa es la principal característica, se necesita alguien que no se pueda defender y tenga que aceptar culpas vía tortura física y sexual”, asevera a Revolución TRESPUNTOCERO la defensora internacionalista de derechos humanos Sarah Brown.

A las víctimas, a quienes buscaron inculparlas por extorsión, les arrebataron tres años de sus vidas y uno de los hijos menores de uno de ellos intentó suicidarse. “Esto último son una de las tantas consecuencias de darles libertad absoluta a las Fuerzas Armadas, tanto el gobierno de Calderón, como el de Peña Nieto, tienen como finalidad controlar a la población de forma violenta, unos sirven de ejemplo de otros y algunos más sí son asesinados por creer que en el país sí se puede suscitar un cambio, con los políticos adecuados”, comenta Brown.

Este caso pertenece a los documentados por la Comisión de Derechos Humanos Paso del Norte, cuya información se encuentra en poder de Revolución TRESPUNTOCERO, sin embargo como este hecho, la organización ha documentado poco más de 125 casos de tortura tan sólo en los últimos tres años, donde los principales ejecutores de ésta han sido los agentes ministeriales y elementos de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM).

“Aquí en México con cierta cantidad de dinero la misma policía te puede convertir en poco tiempo en un asesino serial, asesinarte o desaparecerte. En el caso de Fernando, su tío (el dentista) pagó poco más de 20 mil pesos para que lo detuviera la policía. Es decir siguen los pasos de todo aquel que tenga potencial de culpable. Así fue como después de varias hora de tortura, en el caso de Fernando lo consignaron ante un juez como extorsionador, esto pese a que los hicieron firmar un documento en blanco y no siendo suficiente, los obligaron en forma violenta a que reconocieran en el video que habían cometido la extorsión, la única explicación es la podredumbre que impera en los funcionarios públicos y principalmente en los Ministerios Públicos y otras dependencias”, puntualiza la especialista.

En cuanto a Carrillo Salas, otro de los detenidos e hijastro de Fernando, habló con el entonces visitador de la CEDH, Gustavo de la Rosa Hickerson, quien fingió hablar por teléfono con el fiscal, pidiendo “dejaran los ministeriales de torturar a los detenidos”, además, pese a que dijo que los ayudaría, De la Rosa Hickerson nunca solicitó el Protocolo de Estambul para determinar si Emanuel Medina y Fernando Saldierna fueron o no torturados.

Tampoco se encontró la solicitud de revisión médico-pericial sobre las lesiones de tortura, prueba que Carrillo Salas tuvo que pagar, porque si él quería dicho documento, tendría que correr por su cuenta.

También los familiares fueron amenazados por ministeriales para que cesaran en las investigaciones en torno a la queja en la CEDH. Los elementos acudieron a su casa a hacer cateos sin orden expresa. Ante la queja de este hecho, de la Rosa puntualizó “eso era normal porque querían saber en qué gastaba su dinero la esposa de un extorsionador”.

“Dicha afirmación era de un derechohumanista, supuestamente, lo menos que podía hacer era ejercer presión en favor de las familias, sin embargo las dependencias de Derechos Humanos y las autoridades se han colidido para general más culpables, más dinero y mayores “resultados” de una guerra que se busca esconder por ser ridículamente fallida”, analiza Brown.

La especialista también asegura que la tortura se propicia a diario en miles de inocentes, “pero no todos tienen la suerte de Fernando, que aun cuando pasó tres años de su vida en prisión, la ha dejado. Muchos a diario son condenados a cadenas perpetuas y niños en situación de calle vulnerados cada vez que es conveniente. No podemos negar lo evidente, Peña Nieto era un inepto, monigote de un sistema miles de veces más poderoso que él.

Por lo que las Fuerzas Armadas escogen a quien convertir en culpable hoy y mañana por igual.  Mientras que los organismos se encuentran coludidos con gobierno y los que no, siguen padeciendo los obstáculos de un Estado que prefiere invisibilizar a las víctimas, cuando la mayor parte de la culpa lo tiene éste”, afirma Brown.

“Fernando y los demás detenidos han salido, pero nadie podrá resarcir el daño psicológico que han padecido durante tres años, porque el Estado jamás aceptará que comete tortura, en miles de sitios de las dependencias o casas de seguridad, como vulgares delincuentes”, puntualiza Brown.

 

 

 

 

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