(21 de diciembre, 2015).- El gobierno de Enrique Peña Nieto ha hecho alarde de las tabletas electrónicas entregadas a niñas y niños de diversas escuelas públicas para involucrarlos de una manera más directa al contexto mundial de la tecnología aplicada al conocimiento y al aprendizaje, sin embargo estas no han reflejado ninguna mejor en el desempeño de los infantes.
Profesores y especialistas declararon lo anterior con base en su experiencia frente a la niñez que cuenta con estos dispositivos; también avalan estas declaraciones especialistas quienes dijeron que el acceso a herramientas tecnológicas que permiten obtener de forma casi instantánea diversos contenidos de la red “puede convertirse en uno de los grandes motores de la creatividad y nuevas formas de aprendizaje en el aula, pero ello implicaría un cambio radical y cultural del uso que actualmente damos a los dispositivos electrónicos”,
Al respecto, la Comisión de Banda Ancha para el Desarrollo Digital de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) informó que el estado de la banda ancha, presentado ante la ONU el pasado 21 de septiembre, se destacó que 43.4 por ciento de la población mundial (3 mil 200 millones de personas) están en línea.
Eso como la base tecnológica en la que se cimenta el contexto mexicano donde el sector docente en servicio destacó que “resulta alarmante ver que un instrumento que puede ser fabuloso para generar nuevos saberes se convierte en riesgo de enajenación y aislamiento de niños y adolescentes”.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) reconoce en su informe Enfoques estratégicos sobre TICS en educación en América Latina y el Caribeque la incorporación de estas nuevas tecnologías a los sistemas educativos regionales “en los últimos 20 años ha mostrado poco efecto en la calidad de la educación”.
Explica que en parte ello se debe a que se han incorporado con una lógica de “importación” con la que se han introducido en las escuelas dispositivos y programas computacionales, “sin claridad previa acerca de cuáles son los objetivos pedagógicos que se persiguen, qué estrategias son apropiadas para alcanzarlos y, sólo entonces, con qué tecnologías podremos apoyar su logro”.
Pedro Ramírez Vázquez, profesor de nivel secundaria en el estado de México y dirigente magisterial, destacó que “como instrumento educativo pueden mejorar los aprendizajes, pero por si solos no pueden tener función educativa. Es una labor conjunta entre docentes y sociedad”.
Lo anterior se dificulta debido a que las familias de los beneficiados no cuentan con el tiempo necesario para desarrollar de manera conjunta dichos estímulos o simplemente no saben utilizar los dispositivos.


