(29 de diciembre, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- Solamente una familia ha logrado que su caso obtuviera justicia, esto después que el padre, como conductor, se arriesgara a realizar una maniobra y sin la ayuda de las autoridades, capturar a un grupo de delincuentes que lo atacó a él y a su familia en las carreteras de Tamaulipas.
La familia fue interceptada por el delincuente Carlos Osvaldo Juárez Hernández, de 30 años, originario de Ciudad Victoria, mientras ellos se dirigían al sur del estado. El sujeto y otros dos hicieron que el automóvil se detuviera, sin embargo el conductor, aunque aterrorizado, atropelló al criminal al acelerar, mientras el arma quedó incrustada en el parabrisas.
Al llegar a una de las curvas de la carretera Victoria-Llera, el chofer se percató que, en sentido contrario, una camioneta le había cerrado el paso y de ella descendieron tres sujetos, uno de los cuales portaba un arma larga, con la cual le apuntó y se paró delante para que detuviera el vehículo.
Los otros sujetos escaparon y Juárez fue detenido, único caso que ha sido consignado a las autoridades, pese a que las quejas de las familias es constante, y aseguran que corren peligro incluso de muerte, en las carreteras de dicha entidad.
“Diciembre es el mes del diablo, el mes de la muerte. Transitar por las carreteras de Tamaulipas, el estado con mayor número de desapariciones forzadas, es solamente por necesidad, nadie con miedo a morir lo haría, en esta época se perpetran los más salvajes homicidios y otros crímenes en contra de la sociedad civil.
Los grupos delictivos que formar parte de carteles de la droga rodean las carreteras en mayor número y peligrosidad, aunque también las Fuerzas Armadas hacen lo suyo, porque si bien es cierto la ausencia forzada y las ejecuciones extrajudiciales son por parte de la delincuencia, como de las Fuerzas Armadas, y en ambos casos la extorsión también es otro de los principales problemas”, asegura a Revolución TRESPUNTOCERO el abogado y activista Carlos Maza.
“Él tenía 19 años, era su primer viaje en carretera, había aprendido a manejar bien desde hacía meses y le ilusionaba hacerlo en carretera, además fue a comprar unas cosas más baratas para la nochebuena.
No fue una buena noche, tampoco lo podrá ser porque está desaparecido, no se supo más de él, ya antes había transitado la misma ruta, pero ni el manejaba, ni iba solo, esta vez lo hizo sin acompañante porque iba por regalos, quería sorprendernos y lo consiguió, hace dos años este diciembre, que desapareció en una carretera de Tamaulipas”, narra una madre de joven ausente de manera forzada.
Según el activista pocos son los agentes de la Policía Federal quienes dan acompañamiento a los automovilistas que se arriesgan para transitar las carreteras, además asevera que en muchas ocasiones estos últimos quedan desprotegidos, porque los elementos van a exceso de velocidad, es imposible alcanzarlos y prefieren no sufrir accidentes, así que “prácticamente estamos igual de desprotegidos y a merced de la violencia, muerte y terror de poder ser víctima de un delito”.
Es diciembre cuando en Tamaulipas se acrecienta el número de asaltos, secuestros, desapariciones y asesinatos, por lo que muchos prefieren evitar pasar las fiestas decembrinas con sus familiares, por el temor a padecer una tragedia.
Los embates, se asegura, provienen de las células de los cárteles del Golfo y de Los Zetas. Cuando los operativos se llegan a organizar de manera funcional, siempre existen retrasos, a las afueras de la comandancia de la PF se reúnen varias decenas de automóviles, en la salida de Matamoros, generalmente con impaciencia, debido a la impuntualidad, los conductores esperan la caravana de las 8 de la mañana, que muchas veces sale después de esa hora.
Lo último que se supo de Dalia, de 26 años, fue que estuvo en la estación de autobuses de San Fernando (170 km al norte de la capital del estado), que 72 migrantes centroamericanos fueron brutalmente asesinados por ‘Los Zetas’ en ese poblado.
“No sé mucho de la desaparición de ella. Dicen que un fulano de esos (un narcotraficante) la tenía a la fuerza, incomunicada. Pienso que se las llevan para tenerlas trabajando, como pareja”. Madre de Dalia.
Durante todo diciembre y parte de enero, sale de Matamoros un contingente de entre 20 y 30 vehículos, algunos con placas mexicanas, otros con matrículas de Texas, Tennesse o Lousiana, entre otros estados norteamericanos, que a decir por algunos conductores, al final se hacen compañía entre ellos, porque en algunas ocasiones “pierden de vista” a los elementos de la Policía.
Como lo dio a conocer Revolución TRESPUNTOCERO, Tamaulipas vive una tragedia humanitaria y según cifras del Registro Nacional de Datos de Personas Desaparecidas, 5 mil 518 personas se encuentran desaparecidas, aunque los familiares de las víctimas han contabilizado hasta 11 mil.
La mayoría de estos casos suceden principalmente en los tramos carreteros, los cuales conectan a Monterrey con Nuevo Laredo y Reynosa, aunque en lo que va del año, este delito se ha expandido a las distintas carreteras del estado.
Siendo así las carreteras un campo de cultivo para estos grupos, que viven del secuestro y el robo, y teniendo un lugar donde proliferar las desapariciones van al alza, ya que nunca se investigan, por lo tanto mucho menos se consignan.
La operación Escalón, que se inició en 2013, se implementó con mayor frecuencia debido a los riesgos en las carreteras de la entidad, especialmente en puntos como San Fernando, Carbonera y Padilla, donde asaltantes interceptan a los automovilistas.
Según informes, los criminales se esconden y desplazan por caminos descuidados y oscuros, así es como las brechas son su senda, las cuales recorren en camionetas robadas, muchas veces de las víctimas capturadas o asesinadas. “Muchos hemos llegado a padecer estrés intenso tan sólo por el pánico que provoca atravesar San Fernando, una región que desde la masacre de los migrantes entre 2010 y 2011, se convirtió en un pueblo sin vida, todos huyeron, así que los Zetas han fincado sus fuertes ahí, por eso existen muchas posibilidades de llegar y morir en esos lindes”, asevera Maza.
Además afirma que los grupos delictivos no solamente buscan obtener ganancias monetarias por medio del secuestro o la extorsión, “sino que también se busca gente, siendo mayor el flujo, pueden tener opción a capturarlos para que formen parte de sus filas de manera forzada y por eso no piden ningún tipo de intercambio monetario, es así como se hace evidente el recrudecimiento de la violencia en contra de la sociedad civil en este mes”.
Según datos de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica, la tercera parte de las personas que en 2009 vivían en Tamaulipas, el 27.1 % emigró a otra entidad federativa, bajo el argumento de la inseguridad pública o violencia. Es así como se ha presentado el alza de la migración interna, y mientras 6.4 % de los migrantes recientes abandonó la entidad en la que vivían en 2009 por motivos ligados a la inseguridad, en el caso de Tamaulipas, de acuerdo al Instituto, llama la atención el éxodo por la violencia ya padecida y no por prevenir.
“Siendo temporada vacacional se vende la mercancía con mayor facilidad, todos están buscando regalos para su gente, por eso se fue corriendo a surtir más productos, sabíamos que el pasado iba a ser nuestro año… y lo fue.
Salió en una camioneta, no volvimos a conocer su paradero, nadie pidió rescate y nunca nadie nos molesto, es posible que nos quitaran a nuestro ser querido para que les sirviera en otras formas, tal vez fue víctima de trata, solamente como familiares estamos seguros que se la robaron”, cuenta la tía de la víctima.
Es así como poco más de 150 mil personas que en 2009 vivían en dicha entidad, salieron de ese territorio para irse a vivir a otro. Tan sólo hacia Veracruz se fueron 70 mil personas.
Además, la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE), ubicó a la inseguridad como el problema que más preocupa a la población de 18 años y más. En Tamaulipas este porcentaje llega al 70.2%, y el promedio nacional se ubica en 58.1%.


