(29 de diciembre, 2015.Revolución TRESPUNTOCERO).- “Jajajajaja. Ando ocupado. Traigo un bisne”, fue el último mensaje que recibió una de las madres de tres de los cuatro jóvenes desaparecidos en Culiacán, Sinaloa, en días pasados.
Dicha frase fue lo que despertó la sospecha de la madre, ya que su hijo “jamás se expresaría, ni escribiría así”.
Ellos son Jorge Luis Cabellos López, Jesús Antonio Ceballos López, Francisco Antonio Ceballos Jiménez y Pedro Pérez Rodríguez. Quienes arribaron a la ciudad de los Mochis, con motivo de las fiestas decembrinas y una visita a la novia de uno de ellos, viajaban a bordo de un automóvil color rojo con placas de circulación del Estado de Chihuahua, modelo 2009.
Aunque se sabía a dónde llegarían, con el paso del tiempo la familia se preocupó porque no habían entablado comunicación, fue así como la madre de Jorge Luis Ceballos le envió un mensaje de texto al celular para conocer su ubicación, obteniendo como respuesta dicho mensaje.
La madre del joven supo de inmediato que esas no eran sus palabras, porque su hijo no las utiliza para expresarse, por lo que decidió viajar a la ciudad para iniciar su búsqueda.
Al llegar acudió a la Policía Municipal, donde se le confirmó que sí fueron detenidos debido a un ‘escándalo’, pero fueron puestos en libertad de forma inmediata. Pero pese a ello los jóvenes no se volvieron a comunicarse con sus familiares, no se conoce su paradero y se cree que pudieron ser víctimas de desaparición forzada, lo anterior según información obtenida por Revolución TRESPUNTOCERO.
A su vez las autoridades no han iniciado una investigación a profundidad y tampoco se ha demostrado que los elementos no tuvieron que ver con la desaparición de los cuatro jóvenes, tampoco existen indicios que se busque deslindar responsabilidad con pruebas fehacientes.
Poniendo así nuevamente bajo sospecha a la policía municipal de Ahome, donde fueron detenidos los jóvenes, ya que dichos elementos, en los últimos seis años, se han caracterizados por ser señalados por familiares, en distintos casos de desapariciones forzadas.
La problemática también está relacionada con grupos paramilitares denominados “escuadrones de la muerte”, según distintas ONG’s internacionales, que en contubernio con las policías llevan a cabo las desapariciones forzadas, son ya muchos los casos que han demostrado que la gravedad del problema aumenta con el desinterés por parte de la Secretaria de Seguridad Pública del gobierno del Estado.
“Entre 2014 y 2015 la desapariciones forzadas aumentaron, hoy tenemos poco más de 50 personas desaparecidas, pero solamente son parte de las estadísticas oficiales, pero conocemos más casos, muchos más que no han denunciado o se han abandonado por miedo o por hartazgo, va en aumento y sin embargo todo el mundo guarda silencio, pero es porque las mismas autoridades forman parte de una red de delincuencia que opera en total libertad”, asegura a este medio Leonardo de León, abogado criminalista y defensor de derechos humanos.
Explica que existe una política de terror, de amedrentamiento, la cual se aplica a todo aquel que la policía quiere afectar por cualquier motivo, incluso si los viste feo o no les pagaste una extorsión, en las entidades del norte del país todo se arregla desapareciendo o asesinando a las personas, asegura el especialista, quien explica que testigos de los levantones han sido quienes han asegurado que la participación de los agentes de la policía municipal y ministerial a bordo de sus patrullas es constante.
Ellos van acompañados de grupos de hombres vestidos de civiles que usan camionetas y armas largas, pero también realizan los levantones y después las desapariciones forzadas grupos de elementos municipales, quienes en ocasiones afirman haber detenido y puesto en libertad a las víctimas.
Según informes del Comité de Familiares Desaparecidos “Hasta Encontrarlos”, existen grupos paramilitares que mantienen protección del Estado, y por ello difícilmente se puede evidenciar que han sido los perpetradores de un gran número de casos de desaparición forzada.
Es por ello que “en México están desapareciendo y masacrando a gente y nadie está haciendo nada”, explica el Comité y enfatizan que ya ningún familiar de víctimas de este delito puede no asegurar que se trata de un terrorismo de Estado, donde la ausencia forzada se sigue usando porque le funciona al gobierno federal y reafirma su participación.
Es el jefe de la policía del Municipio de Ahome, Gerardo Amarillas Gastélum, quien también se ha desempeñado como Comandante del Grupo especial de la Policía Ministerial en la zona norte, quien mantiene señalamientos por parte de los familiares de las víctimas, quienes lo culpan de distintas desapariciones forzadas e incluso lo han hecho abiertamente, por medio de redes sociales, prensa escrita y radio.
“Lamentablemente son los familiares quienes se han convertido en los investigadores en busca de sus seres queridos, excavan tumbas, pero también con peligro de morir, y no tiene mucho que ver con el narco, pero quienes se arriesgar a caminar y cavar saben que están condenados a recibir amenazas por parte de las policías para que se detengan, incluso se compromete su vida, aquí en el norte se lucha contra la autoridad, no con los abiertamente delincuentes”, asegura de León.
Ejemplo de lo anterior lo dio a conocer Revolución TRESPUNTOCERO, cuando la integrante y fundadora del grupo “Las rastreadoras de El Fuerte”, Mirna Medina Quiñones, aseguró a este medio estar siendo amenazada por un ex policía, quien le advirtió dejara de buscar a su hijo y presentar a las otras víctimas, así como permitir la llegada de autoridades federales a la región.


