(01 de enero, 2016).- En la conmemoración de un aniversario más de la existencia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el encargado de leer el discurso fue el Subcomandante Moisés, quien enfatizó que reiteran la declaración de guerra al gobierno mexicano cuyos principal motivo es la exigencia de la tierra, trabajo, alimentación, salud, educación, vivienda digna, independencia, democracia, libertad, justicia y paz para el pueblo indígena.
Lo anterior fue parte de una ceremonia presidida por integrantes del Comité Clandestino Revolucionario Indígena, máximo órgano de dirección del EZLN, su mensaje fue dirigido principalmente a los jóvenes que hoy integran el grupo insurgente.
El Subcomandante afirmó hoy, que 22 años después sus demandas siguen vigentes, y mantienen una “guerra contra el olvido” y agregó “tenemos a un lado nuestras armas, no las dejaremos, estarán con nosotros hasta el final”.
Llamó a las nuevas generaciones a unirse más y mejorar la organización “son el futuro de nuestros pueblos, de nuestra lucha y de nuestra historia, pero deben de entender que tienen una tarea y obligación: seguir el ejemplo de nuestros primeros compañeros, de nuestros compañeros mayores de edad, de nuestros padres y abuelos y todos los que iniciaron esta lucha”, puntualizó.
Agregó que las armas con las que actualmente cuenta son para proteger y defender a los pueblos y las bases de apoyo que sostienen la lucha rebelde. Explicó que de 1994 a la fecha, en las comunidades de Chiapas, que están adheridas a partidos políticos, “reina el desamparo y la miseria, manda la holgazanería y el crimen”.
“En medio de las grandes amenazas militares y paramilitares y las constantes provocaciones del mal Gobierno empezamos formar nuestro propio sistema de Gobierno, nuestra autonomía, con nuestra propia educación, nuestra propia salud, nuestra propia comunicación, nuestra forma de cuidar y trabajar a nuestra madre tierra, nuestra propia política como pueblo y nuestra propia ideología de cómo queremos vivir como pueblos con otra cultura”, explicó. “Donde antes había hambre y pobreza, hoy las sigue habiendo, pero además hay desesperanza”.
“Esto no aparecerá en ningún informe de gobierno municipal, estatal o federal, pero es la verdad que se puede ver en las comunidades partidistas: campesinos que no saben ya trabajar la tierra, casas de material vacías porque ni el cemento ni las láminas se pueden comer, familias destruidas, comunidades que sólo se reúnen para recibir las limosnas gubernamentales”, enfatizó.
Moisés declaró que a partir de 1994 “cambió nuestra forma de lucha y fuimos y somos oído atento y palabra abierta, porque desde un principio sabíamos que una lucha justa del pueblo es por la vida y no por la muerte. Somos aunque con silencios y calumnias nos olviden”.
“Porque lo que hemos aprendido como zapatistas que somos y sin que nadie nos lo haya enseñado, como no sea nuestro propio paso, es que nadie, absolutamente nadie va a venir a salvarnos, a ayudarnos, a solucionar nuestros problemas, a aliviar nuestros dolores, a regalarnos la justicia que necesitamos y merecemos”, agregó.


