(21 de enero, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- Es oficial, el Distrito Federal ha desaparecido para dejar su espacio a la –de ahora en adelante- llamada “Ciudad de México”, entidad número 32 en el pacto federalista; sin embargo, de los discursos festivos y el intercambio de elogios y lisonjas, la clase política pasará en los siguientes días a una pugna por ver quién coloca el mayor número piezas en la Asamblea Constituyente, órgano legislativo que será el encargado de dar forma a la Constitución del nuevo estado.
Minutos antes de que la Comisión Permanente del Congreso de la Unión hiciera la declaratoria formal de la aprobación de las reformas constitucionales que permitieron “la hazaña” –en un salón como pocas veces lleno, con decenas de flashes disparando al unísono, entre empujones de reporteros, camarógrafos, asesores, asistentes y quién sabe qué otro tipo de acompañantes de los legisladores y funcionarios públicos que acudieron al acto que más bien parecía una venta nocturna con rebajas sobre rebajas- hizo su aparición el jefe de gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, acompañado de decenas de invitados.
Instantes antes, los perredistas Miguel Barbosa, coordinador de su bancada en el Senado y Agustín Basave, dirigente nacional –todavía en pugna por sus posiciones encontradas respecto a las alianzas con el PAN que habrán de aprobar para las elecciones de junio- habían entrado al salón para tomar su lugar como copartícipes de tan importante evento que fue coronado con aplausos y sonrisas para todos.
Previo al inicio de la sesión, el senador Mario Delgado Carrillo no pareció tan triunfante y entusiasmado por la modificación del status de la Ciudad de México.
En conferencia de prensa -flanqueado por la coordinadora del grupo parlamentario de Morena en San Lázaro, Rocío Nahle García y la diputada Norma Xóchitl Hernández- Delgado declaró que en materia de derechos políticos, con la reforma se cubre la agenda pendiente, pero sobre la inquietud de la ciudadanía respecto a qué se gana “hay muy poco que contestar, todavía está en el aire y va a depender del tipo de Constitución que se tenga”.
El legislador criticó que de manera “tramposa” se pretenda restarle representación a Morena en la conformación del constituyente y advirtió que cabe la posibilidad de que el Partido Revolucionario Institucional (PRI), sea el beneficiado de este “acuerdo político para tener y pretender controlar el constituyente”.
“No vamos a permitir que la Constitución de la ciudad se redacte en Los Pinos y sea un acuerdo de cúpulas entre el gobierno de la ciudad, el PRI y otros partidos. Morena va a proponer a los mejores hombres y mujeres de la ciudad para que formen parte del constituyente y tengamos una Constitución a la altura de la ciudad; que sea la mejor que haya tenido este país…la agenda para los ciudadanos todavía está pendiente. ¿Qué van a ganar? La moneda está en el aire”, dijo Delgado.
En su intervención, Hernández lamentó que “después de tantas luchas y de tanta sangre”, la ciudad esté “tristemente pisoteada” y que los derechos ciudadanos queden a consideración de unos cuantos y sin que se le permita a la ciudadanía, una participación real.
“Los ciudadanos del Distrito Federal tenemos cosas que aportar, porque es lo que hemos hecho; se violenta el derecho a la ciudad, no se nos toma en cuenta y grupos definen que su rumbo será totalmente alineado al federal. Eso no lo podemos permitir y por eso, desde Morena sostenemos que esta es una reforma triste, que no permite un avance en término de derechos”, subrayó la diputada.
Sin representatividad…
Ya durante la sesión, luego que el recinto fuera llenado con la vanagloria de los políticos, la senadora del Partido del Trabajo (OT), Martha Palafox Gutiérrez, criticó que se pretenda enarbolar la idea de “pluralismo”, cuando el artículo séptimo transitorio del dictamen por el que se crea la Ciudad de México, ordena que la Asamblea constituyente se compondrá de cien diputados, pero únicamente 60 serán elegidos por el principio de representación proporcional.
El texto también señala que cada una de las Cámaras del Congreso de la Unión elegirá como integrantes del constituyente, a 14 legisladores designados por el voto de las dos terceras partes, a propuesta de su Junta de Coordinación Política; además, el Ejecutivo federal y el jefe de gobierno podrán asignar cada uno, a seis integrantes de la Asamblea Constituyente.
“Lo ideal y realmente democrático para constituir una Asamblea Constituyente sería que los ciudadanos pudieran elegir mediante el sufragio universal a todos y cada uno de quienes crearán, discutirán y aprobarán la Constitución de la Ciudad de México…la participación de la ciudadanía está limitada a elegir a unos cuantos diputados mientras que otros serán designados por la partidocracia”, explicó la senadora.
Palafox advirtió que la partidocracia, únicamente tendrá que ganar 11 de los 60 asambleístas para obtener una mayoría simple, por lo que se podría pensar que los partidos políticos que son minoría en la Ciudad de México, buscan ser mayoría ilegítimamente para reducir a la “naciente fuerza partidaria” (Morena) a una minoría satelital.
Martha Tagle, senadora independiente declaró que “en voz de la ciudadanía, esta reforma le quedó a deber ya que traiciona la vocación democrática de todo proceso constituyente que se legitima con la participación ciudadana, niega el derecho a la ciudadanía de participar en las decisiones que nos afectan”.
Nahle adelantó que Morena promoverá acciones legislativas con la finalidad de lograr la democracia plena, que incluye una democracia participativa y directa, en la que los ciudadanos decidan directamente los asuntos más importantes de la nación.
“Esto nace torcido, esto nace mal y nosotros los de izquierda, sabemos que cuando esto nace así los resultados no van a ser satisfactorios, ojalá que nos equivoquemos…la declaratoria que aquí se hace nace torcida, se pierde esta gran oportunidad, va a carecer de legitimidad”, sentenció la coordinadora parlamentaria.


