(22 de enero, 2016).- Enrique Peña Nieto hace unos días se proclamó como un gobierno responsable en cuestiones de cambio climático provocadas por la actividad del hombre, sin embargo, recientemente el Malecón de Tajamar fue testigo de uno de los ecocidio más infame en la historia de México, por lo que el Gobierno federal es incongruente con su política de cambio climático al autorizar ese tipo de obras, proclamaron expertos.
Para el analista Alberto Rojas sorprende que la autoridad ambiental no actúe en estos casos con la misma intensidad con la que enfatiza el discurso hacia el exterior.
“México tuvo una destacada participación en la COP21 y ha liderado discusiones en temas de biodiversidad, y una de las necesidades de adaptación al cambio climático tiene que ver con la conservación de los humedales y los ecosistemas costeros”, refirió.
José Alberto Lara, profesor del Departamento de Estudios Empresariales de la Universidad Iberoamericana, especializado en política ambiental, dijo que
“Por un lado nos comprometemos a reducir emisiones y proteger ecosistemas y, al mismo tiempo, estamos deforestando. Si no hay una prioridad en la política ambiental a nivel federal, pues tenemos a la Semarnat de adorno. Parece que invertir en hoteles es muy rentable”, criticó.
Cabe recordar que dicho proyecto fue aprobado por la dependencia que se supone debe salvaguardar el patrimonio natural del país como lo es la Semarnat, pero la realidad demuestra lo contrario.
Juan Ricardo Juárez, presidente del Consejo Técnico Asesor de la Academia Mexicana de Impacto Ambiental, sostuvo que al otorgar la autorización de impacto ambiental, la Semarnat tuvo que establecer y vigilar medidas que garantizaran el trasplante de mangle y de fauna.


