(23 de enero, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- Al participar en el diálogo “Promoción y protección de los derechos laborales y humanos”, Ana Güezmes, representante de ONU Mujeres, advirtió que aunque prácticamente la mitad de la población migrante en el mundo es de sexo femenino, por este simple hecho tiene que soportar violencia, acoso sexual, ser víctima de trata, entre otros tipos de discriminación multidimensional por razones de etnia y edad.
A pesar de que el motor de la migración femenina es básicamente la necesidad de buscar mejores oportunidades, los Estados no han logrado implementar políticas públicas que se adapten a esta realidad, pues las mujeres migrantes son relegadas a los sectores menos productivos de la economía o directamente a la informalidad, donde sus ingresos continúan siendo paupérrimos.
“Hay un conjunto de barreras continuas entre discriminación y violencia…desde ONU Mujeres queremos visibilizar el aporte de las mujeres a la migración, acompañar de la mano -con los tres poderes del Estado- el trabajo para remover las barreras, los obstáculos y colaborar para desarrollar políticas con enfoque de igualdad a lo largo de todo el proceso migratorio”, dijo Güezmes.
En pocos meses, el Estado mexicano deberá presentar ante el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) -por sus siglas en inglés- y el Comité sobre los Derechos de los Trabajadores Migrantes y sus Familiares, sus respectivos informes sobre el tema.
Gladys Acosta Vargas, del CEDAW, recordó que este organismo elaboró una Recomendación General sobre los derechos de las mujeres migrantes para poner en el centro del debate dos ángulos de esta problemática: por un lado, la necesidad de que, a través de legislación internacional, se proteja el derecho de las mujeres migrantes de acceder a un empleo digno y por el otro, a dejar atrás la vida de opresión que muchas de ellas padecían en sus comunidades.
En la Recomendación Número 26 de la CEDAW, se reconoce que la migración crea nuevas oportunidades para las mujeres que buscan un “empoderamiento económico”, pero advierte de las severas limitaciones respecto al tema de derechos humanos.
“Las mujeres no quieren seguir viviendo en una vida de la opresión; salir de sus lugares de origen es también salir de esa vida y eso no lo he visto solamente en el caso de mujeres que han migrado, lo he visto también en el caso de mujeres que, por ejemplo, han salido como refugiadas, de Centroamérica”, expuso Acosta Vargas.
La funcionaria solicitó a los integrantes del Senado de la República que “de verdad se tomen en serio las recomendaciones de los comités” e impulsen cambios sustanciales a la normatividad actual, pues dijo “nosotros no queremos legislaciones de letra muerta; queremos que realmente hagan avanzar las cosas. Lo que nos importa no es solamente la producción de la ley, sino la acción de la ley para cambiar las cosas”.
Repatriación inaceptable
Pablo Ceriani, representante de Naciones Unidas para la Protección de los Derechos de los Trabajadores Migratorios y Miembros de sus Familias, solicitó dimensionar la magnitud de los problemas y desafíos que a nivel mundial los Estados miembros de la ONU deberían atender en materia de protección a personas migrantes, pues recordó que hay “miles y miles de personas que fallecen, que sufren graves accidentes, que desaparecen, que son secuestradas, que son víctima de diferentes tipos de violencia, de delitos en diferentes regiones”.
El funcionario recalcó que en particular las niñas y adolescentes enfrentan enormes desafíos en los : “las estadísticas dan cuenta del número creciente, año tras año, desde que sus familias o sus padres son separados de ellas a través de la deportación que priorizan algunos países al sancionar la migración irregular antes que proteger la vida familiar y el futuro de las hijas y los hijos”.
Otras decenas más de migrantes ilegales son privadas de su libertad sin haber cometido ningún tipo de delito más que escapar de la violencia, buscar una vida digna para sí y para sus familias, o un futuro con dignidad, derechos e igualdad.
La senadora Angélica de la Peña, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Senado, sostuvo que es grave que nuestro país continúe con políticas como la de repatriación de menores a sus lugares de origen, pues ellos salen de sus comunidades tratando de dejar atrás la violencia que se vive ahí.
“No podemos seguir haciéndole caso al gobierno de Estados Unidos que, para evitar la bronca de crisis humanitaria que tuvieron con decenas de miles de niños en años pasados, ahora obliga a México a que detenga a todos esos niños y niñas en la frontera de México. Eso es inaceptable”, sentenció la legisladora.


