Por: Enrique Legorreta
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La flora y fauna del mundo es tan necesaria como respirar. Ambos representan recursos naturales renovables de gran importancia. De la flora provienen gran parte de los alimentos y medicamentos, así como la materia prima para la industria textil, maderera, entre otras. De la fauna provienen alimentos, ingresos económicos y distintos medios de exportación.
Recientemente se publicó un estudio de la Universidad de Bristol, en Inglaterra, el cual señala se pudo comprobar que las flores tienen un sofisticado sistema de comunicación con el que emiten señales eléctricas como si fuera un letrero de neón, gracias esto las abejas saben que encontraran una buena cantidad de néctar.
Los resultados de la investigación publicada fueron retomados por la revista Science Express, donde se recalca que las flores suelen producir colores brillantes y fragancias seductoras para atraer a sus polinizadores, emitiendo señales eléctricas que comunican información a los insectos.
El profesor Daniel Robert, uno de los investigadores perteneciente al área de ciencias biológicas de la universidad, indica que las plantas están generalmente cargadas negativamente y emiten campos eléctricos débiles, pero las abejas adquieren una carga positiva, de hasta 200 voltios, mientras vuelan por el aire.
Para llegar a esta conclusión, colocaron electrodos en los tallos de unas petunias para demostrar que cuando una abeja se posa en esta flor, el potencial eléctrico de la planta cambia y permanece así durante varios minutos.
Los investigadores señalaron que no conocen bien cómo las abejas detectan los campos eléctricos, pero especulan que los insectos perciben la fuerza electrostática, al igual que el pelo de un ser humano es atraído por la pantalla de un televisor antiguo.


