(27 de enero, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- Casi 20 días han transcurrido desde que Mario Andrés López Peña dejó su hogar y se despidió de su madre Ernestina Peña Duarte. Desde ese día ella no se ha detenido en la búsqueda del joven, sin embargo, su ausencia tensa aún más a la señora, luego que esta se perpetrara al ser detenido por la Policía Municipal de Guasave en la colonia Estero en Juan José Ríos, versa la información obtenida por Revolución TRESPUNTOCERO.
El 8 de enero Mario Andrés fue detenido por elementos de la policía, esto lo demuestra la hoja de presentación y parte informativo para ingreso a Barandilla, el motivo de dicha detención fue “darse a la fuga”.
Motivo que es completamente errado, porque según el testimonio de familiares y testigos que han corroborado a este medio, el joven de oficio jornalero, fue arrestado por tres patrullas de la Municipal de Guasave, quienes en un escandaloso operativo se detuvieron en las calles 10 y 16 de Septiembre en la colonia Estero y persiguieron a Mario Andrés, quien al ver que sin motivo alguno disparaban contra él intento refugiarse en una casa.
Las patrullas rodearon dicha propiedad, y siguieron disparando, para después entrar por él de forma violenta y al lograr su captura -en la calle y a ante la vista de varias personas-comenzaron a golpearlo en distintas partes del cuerpo.
Al enterarse de los hechos, la familia fue en la búsqueda a la Barandilla donde se enteraron que Mario Andrés estuvo ahí detenido, según información aportada a Revolución TRESPUNTOCERO, junto con otra persona que también se encontraba en igual situación jurídica que el joven, pero al otro detenido sí le habían asegurado un arma de fuego.
Los familiares de Mario Andrés ya no lo pudieron volver a ver, ya que según los elementos policiacos, el joven ya había quedado en libertad, porque no encontraron suficientes pruebas para mantenerlo detenido.
Incluso a su madre le mostraron un documento donde supuestamente, el joven había firmado su salida, la cual tomaron ellos como una prueba de su ‘versión’. Sin embargo nadie más volvió a ver a Mario Andrés desde aquel día.
Los hechos anteriormente descritos, también fueron narrados a la Comisión Estatal de Derechos Humanos, donde la familia de Mario interpuso una denuncia, la cual precedió el expediente CEDH/VIII/VZN/AHO/
En el documento la familia señaló como los principales responsables de la desaparición forzada de Mario Andrés a los agentes de Guasave. La búsqueda desde ese día ha sido constante y uno de los argumentos es que dicha firma mostrada por agentes, no es la del joven.
A su vez, señalan que es una mentira tan mal construida que la hoja que le mostraron a su madre donde se ‘comprueba’ la orden de salida, es un pedazo de hoja de libreta a mano, donde la caligrafía no coincide con la letra de Mario Andrés, además de ser un documento “altamente informal”.
Durante los últimos dos años las desapariciones forzadas en Sinaloa se han intensificado y día con día las familias de las víctimas aseguran que cada vez más los elementos de la Policía Municipal tienen relación cercana con este tipo de delitos, en donde casi siempre ya conocían a las personas desaparecidas y tuvieron algún percance con ellas.
Lo anterior ha sido respaldado por investigaciones de la Procuraduría General de la República, que han dado a conocer que un 90 % de en las desapariciones forzadas en dicha entidad, está involucrada la policía municipal.
Por su parte, Mirna Nereyda Medina Quiñónez, fundadora y representante del grupo Desaparecidos de El Fuerte, también conocido como ‘Las Rastreadoras’, ha afirmado a Revolución TRESPUNTOCERO que 9 de cada 10 policías estuvieron involucrados en desapariciones forzadas.
Como lo dio a conocer el medio, en meses pasados, ella fue víctima de amenazas de un ex policía quien le exigió que abandonara la búsqueda y el seguimiento de los casos de 120 personas desaparecidas forzadamente.
“La violencia de los narcotraficantes solamente ha sido superada por la de los policías municipales. De unos años a la fecha, se sienten con el poder de detener, torturar y desaparecer a los civiles que se le atraviesan en su camino, sin explicación alguna.
La flexibilidad de los requisitos para ingresar a esta dependencia ha facilitado que cualquiera pueda formar parte de ésta, sin que se demuestre si la persona es confiable o no, principalmente porque porta un arma con el que puede hacer lo que él desee. Y estamos dándonos cuenta que ponen a cuidarnos a los delincuentes, escudados bajo el disfraz de ‘buen ciudadano’ al servicio de la justicia, cuando solamente quiere delinquir”, asegura Clemente Robles, médico quien hace poco más de un mes fue víctima de un levantón, por parte de dichos elementos.
Robles caminaba un fin de semana hacia su casa, cuando aproximadamente a las 8 de la noche la policía lo detuvo y le dijo “estás borracho vamos a tener que llevarte”, “yo les argumenté que regresaba de mi trabajo, que no había bebido y que si me detenían iba a ser un delito grave, el cual pensaba denunciar”, comenta el médico.
“Si te pones en ese plan vamos a tener que desaparecerte, a nosotros no vas a afectarnos con tus pendejadas, aquí mandamos nosotros no tu pendeja ley”, se les escuchó decir a los elementos quienes ya tenían las manos encima de Robles y comenzaron a golpearlo, él pidió lo soltaran y a cambio les daría lo que llevaba de dinero.
“Si queremos no te dejamos, igual nos quedamos con lo que traigas”, dijeron. Le dieron algunas vueltas y después lo aventaron de la patrulla en movimiento. “Hoy los de secuestros exprés son los policías, no hay nadie quien los detenga, no hay ley que sea más importante que ellos, porque cuando se logra denunciar, son protegidos y hasta represalias hay contra los ciudadanos”, asegura Robles.
Según investigaciones realizadas sobre la seguridad en la entidad, testimonios de policías municipales dan a conocer que dentro de la dependencia hay policías que regresaron de Estados Unidos por haber cometido algún delito, otros que tuvieron nexos con el narcomenudeo y el robo con violencia. Sin que a la hora de ser admitidos hayan sido investigados.
En cuanto al caso de Mario Andrés su familia teme ya no poder volver a verlo, ya que si la policía fue capaz de detenerlo en forma violenta e imputarle un delito que nada tenía que ver con él, pudo incluso ocasionarle un daño mortal.


