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Sordomudos levantados y desaparecidos, posibles víctimas de homicidio por parte de los Zetas

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(28 de enero, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- En 2012 familia, sociedad civil y la comunidad sorda en México dio inicio a una intensa búsqueda de cinco hombres sordos procedentes de la Ciudad de México, que fueron secuestrados en un crucero en Piedras Negras, Coahuila, un jueves 23 de febrero del 2012.

El grupo de hombres se dedicaba a la venta de estampas religiosas, calendarios y plumas. Aquel día desaparecieron alrededor de las 18:30 horas de la avenida Román Cepeda y Bulevar República, en la colonia 24 de Agosto, donde según testigos, fueron levantados.

El último contacto, por medio de mensaje de texto, fue un jueves, entre Jorge Espinosa Salgado (uno de los cinco desaparecidos) y su esposa que vivía en el DF, sin embargo, ellos nunca regresaron al hotel Miranda, donde se hospedaban.

Un día antes de los hechos, los jóvenes se presentaron ante las autoridades correspondientes a pedir consentimiento para vender en las calles, sin embargo el permiso les fue negado. Pero fueron invitados por otras dos personas sordas, para vender en un crucero en Piedras Negras, Coahuila.

Uno de los jóvenes que invitó a participar en la forma de trabajo, Manuel Adrián González Mancera, también fue levantado y desaparecido. Según informes de las autoridades, el grupo de sordos fue transportado por una chica sordomuda, en su auto particular dejándolos, al filo de las cinco de la tarde.

Se pusieron de acuerdo en que regresaría por el grupo alrededor de las 7 de la noche, esperando que ellos hubieran obtenido ya las ganancias necesarias. Cuando la encargada de recogerlos llegó no los pudo localizar en ningún punto, pero una persona que conocía a los jóvenes informó lo que pudo ver aquel día.

“La camioneta se detuvo y de inmediato bajaron hombres encapuchados, con ropa oscura y agarraron a los muchachos, los subieron por la fuerza y violentamente, ya cuando los tenían arriba se arrancaron a gran velocidad.

No habíamos visto algo así, por lo que pensamos que estaban relacionados con el narcotráfico y había sido un ajuste de cuentas, por eso se los llevaron en esa manera, pero estábamos equivocados. Por algunos años la falta de interés en el caso por parte de las autoridades hizo que pensáramos que estaban desaparecidos y tal vez podrían volver o igual y estaban muertos, pero bajo las circunstancias que ahora conocemos, aún a medias”, comenta el testigo a Revolución TRESPUNTOCERO.

Luego de un año transcurrido de la desaparición forzada del grupo de hombres por integrantes de la delincuencia organizada en un crucero de la ciudad de Piedras Negras, las autoridades de la Sub Procuraduría para la Investigación y Búsqueda de Personas no Localizadas en Coahuila, aseguraron que no habían podido localizarlos y tampoco tenían líneas de investigación certeras.

La declaración más contundente, en 2013, fue la de Juan José Yáñez Arreola, subprocurador para la Investigación y Búsqueda de Personas no Localizadas en Coahuila, quien dijo que uno de los cinco sordomudos, habría sido visto con vida en el estado de Baja California, en aquel momento dijo “existen fuertes indicios de que uno de los desaparecidos se encuentre incluso laborando como comerciante ambulante en aquella entidad”. El caso poco a poco se fue quedando en el olvido, pese a la presión de los interesados en obtener justicia y a los muchachos con vida.

“Fue este enero cuando reafirmamos lo que vivimos, Coahuila es un campo de exterminio, implementado por los narco-delincuentes y supuestos elementos de seguridad, que ha convertido a la sociedad civil en su principal enemigo.

Para nadie de los habitantes de Piedras Negras es un secreto que son los Zetas, quienes controlan la plaza aquí, roban, secuestran, levantan y desaparecen pero no sabíamos, tampoco imaginábamos qué pasaba después que dejábamos de saber del paradero de nuestros familiares, amigos y conocidos, ahora sabemos que entre otras cosas, fueron usados como ‘falsos reos’ para luego asesinarlos”, comenta a Revolución TRESPUNTOCERO Gustavo Mendoza, activista y abogado penalista.

Desde 2012 se dio a conocer que los penales de Coahuila y principalmente los de Piedras Negras se encontraban en manos de los reclusos, quienes incluso podían salir entrar de las cárceles, ante la falta de gobernabilidad y de readaptación. Por lo cual mantenía el quinto lugar entre las 10 entidades peor evaluadas en su sistema penitenciario, según la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH). En ese mismo año 130 internos se dieron a la fuga.

“Las pruebas estuvieron ahí todo el tiempo, las autoridades no podrían estar ciegas, eran cómplices, en aquel momento, los reos que se dieron a la fuga del penal de Piedras Negras no solo salieron por la puerta grande, sino que fueron ayudados por Los Zetas, según informes de la Secretaría de Seguridad Pública.

Fue el procurador General de Justicia de Coahuila, Homero Ramos, quien reafirmó dicha declaración y aseguró que los reos huyeron en dos autobuses que ya los esperaban en la entrada”, comenta Mendoza.

Así, entre 2010 y 2012 Los Zetas perpetraron un sin número de desapariciones forzadas, como las del grupo de los cinco hombres sordomudos, a quienes llevaban a los penales para ser los sustitutos de los reos, a quienes liberaban momentánea o definitivamente para combatir a los otros cárteles que buscaban quedarse con la plaza de Coahuila y Tamaulipas.

Después, en caso que los reos volvieran a las celdas, los sustitutos eran asesinados. Principalmente el Centro de Reinserción Social de Piedras Negras se convirtió en un campo de trabajo en el cual los internos, según una investigación basada en información de la Subprocuraduría de Investigación y Búsqueda de Personas No Localizadas de la Procuraduría General de Justicia de Coahuila, elaboraban indumentaria y alteraban vehículos para esconder droga y armas de uso de Los Zetas.

Dicha investigación da a conocer que en la prisión, Los Zetas torturaron, asesinaron y desaparecieron los cuerpos de integrantes del grupo, enemigos, policías o sociedad civil. Entre ellos el grupo de los 5 hombres sordomudos también fueron víctimas de acciones como esas dentro del penal.

Lo anterior fue constatado por Juan José Yáñez Arreola, quien declaró a los medios “el caso de los cinco sordomudos desaparecidos en Piedras Negras desembocó en una prisión estatal ubicada en la ciudad de Piedras Negras, donde asesinaron e incineraron personas de manera sistemática en el interior. Entre las víctimas se encuentran personas ajenas al mundo criminal como los vendedores sordos”.

Ante dichas declaraciones, el Centro Diocesano para los Derechos Humanos asegura que “nuevamente constata el desdén, la falta de seriedad, profesionalismo y respeto del Subprocurador de Personas No Localizadas de la Procuraduría de Coahuila, Juan José Yáñez Arreola.

Puesto que el Centro de Derechos Humanos, que representa a las víctimas y familiares del caso los cinco sordomudos, en ningún momento de la revisión trimestral de la averiguación previa, hemos sido informados de ninguna prueba o indicio que apuntale este dicho. No obstante, de existirlo, las familias tienen todo el derecho a enterarse de manera directa y no por un medio de comunicación, y el señor Yáñez está obligado a cuidar la reserva de la investigación y seguir los protocolos de atención psicológica para comunicarlo a las familias”.

Aseverando que Yáñez Arreola incurre en violaciones al artículo 85 del Código de Procedimientos Penales de Coahuila y al artículo 206 de la Ley de Procuración de Justicia de Coahuila.

Hasta este momento no ha habido un nuevo pronunciamiento sobre el hecho, por parte de las autoridades, Mientras tanto, el Centro de Derechos Humanos demanda al Gobierno del estado, ofrecer una disculpa a los familiares del caso por exhibir declaraciones de manera irresponsable e indolente y establecer mecanismos de no repetición congruentes con los derechos de las víctimas.

Además se pide que se permita revisar junto con los familiares el expediente del caso de los cinco sordomudos para explicarles los medios de convicción, que sostienen, fueron victimados dentro de la cárcel de Piedras Negras.

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