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Edomex y Guerrero las principales zonas mortales para médicos y pasantes: violaciones sexuales, homicidios y secuestros

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(15 de febrero, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- Ella es pasante de medicina y estuvo a punto de ser víctima de abuso sexual, asegura. “No denuncié porque no sufrí violación, pero tampoco lo hice porque no tengo a quién culpar; eran hombres con el rostro cubierto y tenían armas, no sé quiénes son y cómo identificarlos.

Entraron por la madrugada, estaban derribando la puerta a patadas y mis compañeros y yo teníamos miedo. Se llevaron nuestras pertenencias y a uno de ellos le quitaron hasta los zapatos, nos golpearon a todos, aunque ni pusimos resistencia. A mí me tocaron distintas partes del cuerpo, pero solamente eso. Hablamos con la gente de ahí después, nos dijeron que sí ha habido violaciones, pasantes muertos, asaltos y mucha violencia, algunos incluso han dejado las prácticas porque no se ha accedido a cambiarlos de clínica y denunciar a las policías locales es una apuesta de muerte, porque ellos son cómplices de lo que sucede en las clínicas rurales del Estado de México”, asegura a Revolución TRESPUNTOCERO Sofía, quien prefirió cambiar su nombre por seguridad.

Según información de la Federación Nacional de Colegios Médicos de México, de 2008 a agosto de 2014, se contabilizaron 3 mil 174 denuncias de agresiones a médicos, principalmente en clínicas rurales, donde resalta la extorsión, amenazas y secuestros; además de violaciones sexuales y homicidios.

En 2015, la Comisión Permanente del Congreso de la Unión dio a conocer que, según resultados de una investigación, 75% de los médicos pasantes y prestadores de servicio social de medicina en nueve estados del país habían padecido extorsión (presencial y telefónica), asalto a mano armada, robo de vehículo y violencia física, reafirmando que es en las zonas rurales donde ser perpetraron en mayor medida dichos delitos.

Las entidades donde existe mayor violencia en contra de los médicos y pasantes de dicha profesión son: Estado de México, Guerrero, Morelos, Veracruz e Hidalgo.

Según el estudio “Agresiones hacia los médicos durante el servicio social”, en poder de este medio, “en México, durante los últimos años ha aumentado la cantidad de casos que informan sobre médicos agredidos e incluso asesinados en las comunidades rurales donde realizaban sus actividades profesionales correspondientes al periodo del servicio social.

Los casos más graves y lamentables ocurrieron principalmente cuando estos profesionistas se encontraban solos o en pequeños grupos, durante la noche, en condiciones que claramente potencian el anonimato de los agresores y la vulnerabilidad de los médicos. Dichas condiciones han sido identificadas como factores que aumentan el riesgo de sufrir eventos de violencia en el trabajo”.

“Enfermeras, médicos y pasantes de esta profesión a diario están siendo amenazados y perseguidos por bandas delincuenciales de zonas donde el narcotráfico es quien tiene controlada la plaza. Pero las agresiones no quedan en golpes, robos o abusos sexuales; algunos son raptados, no se pide rescate, porque los quieren para que trabajen con ellos.

Algunas bandas tienen heridos resultado de sus enfrentamientos, necesitan un médico, muchas veces los dejan ir, realizan el servicio y finalizando son liberados, pero otros más son víctimas de homicidio porque no quieren que hable, porque no hizo bien el trabajo o porque así lo decidieron. Todo porque no existe protección. Por eso es que las clases más vulnerables se quedan desprotegidas, porque si los gobiernos no garantizan la vida de los médicos, ellos no pueden volver y la población queda desamparada”, afirma la médico humanista Angélica Martínez, defensora de los derechos de los médicos, quien realiza una recopilación de casos relacionados con agresiones al gremio, el cual se publicará en formato de libro y que contendrá las narraciones de víctimas.

Martínez dio a conocer a Revolución TRESPUNTOCERO el caso de un joven pasante de medicina que trabajó durante algunos meses en Estado de México y asegura que, durante el tiempo que permaneció en la zona, fue víctima de extorsión por parte de policías quienes le advirtieron que de no pagar una ‘cuota’, ya no sería ‘intocable’ y serían ellos quienes les darían aviso a las bandas de delincuentes para que lo ‘ficharan’ y padeciera cualquier tipo de agresiones.

“Por un golpe de suerte pudo salir de ahí, pero ese tipo de traumas los acompañan a cualquier lugar que vayan de la zona rural, son regiones catalogadas como ‘pruebas de vida y muerte’, la falta de protección, siendo las policías cómplices de los criminales, es lo que provoca que los jóvenes tengan pánico de brindar sus servicios en aquellas zonas. Las familias hacen citas con personal administrativo de las escuelas para pedir que sus hijos no sean enviados ahí. Ese es el grado de inseguridad y desprotección que se padece en el país, nadie está volteando a ver las agresiones y homicidios de médicos.

Eruviel Ávila cumple con el papel de ciego y mudo, no se ocupa de las mujeres, de los profesionistas, de la población en general, ni siquiera por disimulo. Estamos frente a un protector de la violencia y benefactor de las violaciones a derechos humanos por parte de sus policías”, afirma Martínez.

El médico Luis Ruiz, miembro del Colegio de Médicos comenta a Revolución TRESPUNTOCERO que la violencia se encuentra presente en todas las regiones rurales del país; sin embargo, al Estado de México solamente se le puede igualar con Guerrero, en donde el año pasado fueron cerrados poco más de 16 centros de salud a consecuencia de la inseguridad: “no es que las autoridades lo hayan hecho, simplemente pasó porque ya no volvieron los médicos, es así como Tierra Caliente, la Sierra y la Montaña de Guerrero se quedaron sin atención médica”, detalla.

El galeno asegura que “ejercer la medicina en el Estado de México y Guerrero, es enfrentarse a riesgos mortales, sin exageración; las pruebas se encuentran en las cifras, que respaldan que médicos, paramédicos y personal de salud ha sido violentado incluso por las mismas autoridades relacionadas con el narcotráfico”.

Lo anterior se relaciona con un caso de secuestro y asesinato que el año pasado se suscitó en Guerrero y que respalda las declaraciones del médico.

Carlos Berrospe Sánchez, médico; el paramédico, Arturo Sánchez y un menor de edad de nombre José Manuel Carranza, quienes trabajan en el Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas de Arcelia Guerrero, fueron las víctimas.

El 21 de septiembre pasado se reportó a la base de rescate que había varios civiles privados de la vida en la comunidad de “Las Mesas” y que se necesitaba ayuda de la Unidad de Rescate para levantar los cadáveres y trasladarlos a su base.

Acudió Carlos Berrospe, acompañado de las otras dos personas. Se trasladaron a la Sierra de San Miguel Totolapan, tras recibir el reporte. Fueron secuestrados al llegar al lugar donde los cuerpos se encontraban y durante algunos días, no se supo de su paradero. Finalmente, un video en internet dio cuenta de ellos.

Los tres fueron golpeados por un grupo de hombres pertenecientes a una banda delincuencial. Así falleció Berrospe; sin embargo, durante su cautiverio y aún con vida, el doctor declaró que el motivo por el cual asistieron fue porque los obligó el Ministerio Público y aseguró que ni los policías federales, ni municipales quisieron apoyarlos para ir por los cadáveres. Los dejaron desprotegidos.

Estuvieron 16 días secuestrados y solamente obtuvieron su liberación dos de ellos después que familiares pagaran cien mil pesos como rescate, cantidad que fue reunida por sus familias de escasos recursos, con la ayuda de sociedad civil, pues ninguna autoridad cooperó. Berrospe falleció el tres de octubre; tres días antes de la liberación de sus compañeros.

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