(17 de febrero, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- En octubre pasado, la Secretaria de Seguridad Pública Municipal presentó a María Guadalupe Pereda Moreno, de 19 años como presunta responsable del homicidio del abogado Carlos Balderas de 34 años, la forma en que las autoridades explicaron los hechos a los medios, fue dando a entender que se trató de un homicidio calificado, donde hubo dolo.
La versión de los testigos fue que ambos eran pareja sentimental, él la amenazó en la vía pública con una pistola tipo escuadra, pero ella lo logró desarmar y después le disparó. Ayer María Guadalupe Pereda Moreno, acusada del asesinato, ha sido condenada por autoridades, parte de la sociedad civil y medios de comunicación, sin que se haya tomado en cuenta, por ninguno de los sectores, la violencia intrafamiliar de la que era víctima la joven estudiante de derecho.
Durante los últimos meses, grupos de activistas han pronunciado su apoyo a la joven, aseverando que la juez que lleva el caso no ha tomado en cuenta la violencia física, psicológica y económica que la joven padecía. “No es como tal un justificante único, pero todos estos tipos de agresiones detonaron el hecho, ella actuó en legítima defensa, y por supervivencia, ni siquiera pensó en matarlo, el accionar del arma no fue intencional, principalmente para una persona que se encontraba en shock.
Actualmente la Red Mesa de Mujeres mantiene asumida la defensa de María Guadalupe Pereda Moreno, y como distintas organizaciones, ellos también aseveran que el caso describe perfectamente la violencia de género pues hay antecedentes legítimos que ella mantenía una relación con el abogado desde que era menor de edad, y durante ese tiempo padeció violencia de distintos tipos. Lo que derivó en la reacción de un ser humano que lucha por sobrevivir, y es eso precisamente lo que hoy la mantiene en la cárcel”, expresó a Revolución TRESPUNTOCERO la abogada Gloria Cervantes, activista y analista del caso.
Por su parte la defensa de Pereda, ha asegurado que “dado que este sujeto la estaba golpeando, la había dejado inconsciente cuando fue a cerrar la puerta y en ese momento esta mujer pudo defenderse. Entonces aquí hay una discriminación por parte de las autoridades jurisdiccionales y un caso de violencia contra las mujeres”.
Dentro de las próximas acciones se encuentra la interposición de un amparo, donde se solicité que se deje sin efectos la vinculación a proceso dictada el pasado 21 de octubre por la juez de Garantía, Yira Celida Ochoa Contreras, o bien que se vuelva a llevar esta etapa pero atendiendo a los estándares internacionales en materia de defensa de los derechos humanos de las mujeres y tomando en cuenta el contexto de violencia que viven.
Así la Red ha explicado que en México, la violencia física ha derivado en muchos casos en la muerte de las mujeres. En este caso, esta joven logró defenderse, repeler el ataque y desafortunadamente terminó en la muerte del agresor; pero no fue por voluntad, ni por responsabilidad de ella que los hechos hayan terminado en esta situación.
Estos hechos han dado pie a que poco más de 200 cartas personalizadas fueran enviadas a la jueza Yira Celia Ochoa Contreras, adscrita al Distrito Judicial Bravos, donde se argumenta que a María Guadalupe Pereda, se le está juzgando por homicidio simple, no considerando el contexto de violencia contra la mujer. Fue una cuestión de autodefensa y legítima defensa de la vida.
La Red Mesa de Mujeres, en conjunto con la organización Casa Amiga, dieron a conocer que la joven lleva cuatro meses en prisión, el juicio en proceso y aún no se dicta sentencia. En estos momentos son ocho buffetes jurídicos los que están coadyuvando con la Fiscalía en contra de Pereda Moreno.
“Este tipo de actos son otros que se suman a los hechos perpetrados en el Campo Algodonero, que viene a demostrar que el historial de violencia contra la mujer se sigue manteniendo y crece, principalmente por la cultura machista de las autoridades, sean hombres o mujeres, porque no es una cuestión de lucha feminista, sino de igualdad entre humanos, la justicia debe ser igual para él, como para ella, enfocarse en el escenario poniendo sobre la mesa los elementos jurídicos legales y dejando de lado los prejuicios, solamente así llegaría la justicia para la joven quien tiene elementos sobrados para demostrar que no existió dolo”, afirma Cervantes.
Por su parte la antropóloga social Liz Moreno, especialista en violencia de género, asegura que “por lo general es la mujer quien fallece en este tipo de riñas, las autoridades lo ven ya como una violencia natural, entonces la justicia se estanca, porque el patrón es que ella muere, y no porque alguno de los dos merezca más la vida que el otro, pero al observar la manera en que buscan bloquear la justicia a la joven y a su vez castigarla con una enorme condena, sabemos que cuando un hombre muere, cualquier detalle sirve para hundir a la mujer.
Es decir, nula perspectiva de género, en este país si la mujer no es víctima de feminicidio, será acusada de muerte y condenada, porque en ningún momento puede tener las mismas oportunidades de defensa. Tanto es así que nunca se analizó el bloqueo mental que tuvo ante la escena de la muerte, como cualquier otro ser humano la tendría, sin embargo, ella fue quien dio aviso a las autoridades y solicitó la atención médica para Carlos, consciente de que había actuado en legítima defensa de su vida, no tenía por qué huir, creyó que tenía a la justicia de su lado”.
Por su parte, Carla G. quien conoce a Pereda, asegura a Revolución TRESPUNTOCERO que seguirán manifestándose en contra de aquellos que buscan castigar a una mujer por defender su derecho a la vida. “Ahora no sólo la defendemos a ella, sino también a toda aquella mujer que en el intento de salvarse, es condenada, este hecho debe ver una resolución de libertad para que siente un precedente, donde todos sean juzgados de manera equilibrada.
Esta situación sigue evidenciando que ser mujer en Chihuahua implica el hecho que posiblemente mañana estés muerta en una fosa común, asesinada y violada en la carretera, en un campo algodonero, por tu pareja o en la cárcel. María Guadalupe es inocente, no es un dicho, es una afirmación que mantiene elementos que la respaldan, pero la Fiscalía ha sido cruel e injusta para con ella, ha buscado cómo atacarla, no cómo juzgarla, esto se refleja en la manera en que la tratan y la condenan sin analizar a profundidad los argumentos de su defensa, por el contrario tienen más de tres abogados tratando de hundirla en prisión”.
De las principales fallas de la Fiscalía, se ha señalado que resaltan, la omisión del estudio de criminalística de campo en el asesinato de Balderas; además a María Guadalupe no le practicaron la prueba de Rodizonato de sodio.
Por lo que dichos elementos de prueba no se expusieron delante de la juez, que eran parte fundamental para confirmar o desechar la responsabilidad de la joven en los hechos que conforman el caso.
A esto se le suma que la acusada dio a conocer que el disparo fue durante un forcejeo, sin embargo, el Ministerio Público no lo dio a conocer y tampoco la forma del disparo en el cuerpo y el estallido en éste, lo cual determinaría la manera en que se llevó a cabo.
María Guadalupe también declaró que su ex pareja la golpeaba constantemente cuando llegaba drogado, lo cual lograba al consumir marihuana y cocaína, aspecto que tampoco fue tomado en cuenta en la decisión de la Juez, ni se investigó la veracidad de las palabras de la joven.


