(16 de abril, 2016. RevoluciónTRESPUNTOCERO).- Misael Zamora Baldomero dice que si pudiera regalarle algo a la madre Tierra sería darle más vida, no sólo plantando árboles -que ya lo hace-, sino impidiendo que la humanidad destruya el ecosistema. La solución, explica el protector de bosques, es prevenir, denunciar a quien tala y los ilícitos; aunque eso implique encarcelamiento o la muerte.
En entrevista con Revolución TRESPUNTOCERO, Misael cuenta que el alzar la voz contra los ecocidas le ha traído a su familia amenazas, persecución, secuestro, encarcelamiento e incluso, las represalias le arrebataron a un tío, y a su hermano Aldo.
En su natal San Juan Atzingo, en el municipio de Ocuilan de Artega, Estado de México, al hombre de origen indígena lo intentaron asesinar en 2007, pero sobrevivió, a pesar de recibir un balazo en un pulmón; sin embargo, su hermano Aldo no tuvo oportunidad.
Misael recuerda que identificó a los agresores, de nombre y lugar de residencia, pero el crimen quedó impune. Luego vino la persecución hacia su padre Ildefonso Zamora, quien se encuentra preso desde noviembre de 2015, por cargos de un supuesto robo que se habría suscitado en 2012. Organizaciones civiles han denunciado que ese caso está plagado de irregularidades y de fabricación de pruebas.
“Tras el asesinato de mi hermano se hizo mucha presión pública en contra de las autoridades que estaban coludidas, en este caso eran jueces. Muchos dejaron de recibir su parte económica que les daban los taladores que les dejan trabajar, en segunda, muchos fueron despedidos. Esto provocó un coraje de las autoridades hacia mi padre, un rencor que no se cesado. Y hoy lo tienen en la cárcel”, narra Zamora.
Y es que custodiar el bosque no es tarea fácil, sobre todo si los talamontes cuentan con las autoridades como escudo, refiere Misael, a quien hace tres años quisieron secuestrarlo en el perímetro que resguarda.
“El gobierno (federal) ni siquiera pone los ojos en las personas que cuidan los bosques. Tendría que apoyarlos y brindarles protección, pero en lugar de eso amenaza, intimida, hostiga e inventar crímenes”, opina.
Mikel Soto, integrante de la organización Greenpeace, cuenta a Revolución TRESPUNTOCERO, que de 1991 a 2006 el crimen relacionado con la explotación de los bosques, cobró la vida de 30 inspectores de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA).
“Lo pueden hacer, pueden asesinar, porque hay impunidad. Y otra razón, es que los inspectores no tienen facultades para ir armados. Entonces ellos son presas. Son amagados, secuestrados o linchados por los taladores ilegales”, refiere Soto.
Soto explica que cerca del 50 por ciento de la madera que se comercializa en México es de origen ilegal, y para dar protección, este mercado se vale de las autoridades, “sobre todo de las municipales”.
Desde principios de año, el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh) y Greenpeace México han exigido al gobernador mexiquense Eruviel Ávila Villegas, la inmediata liberación de Ildefonso Zamora, activista ambiental, ya que la detención se llevó a cabo sin pruebas y se trata de una represalia por defender los bosques.
En 2004, Ildefonso denuncio la tala en el municipio de Ocuilan de Artega. Gracias a su lucha, dos años después las autoridades del Estado de México liberaron 46 órdenes de aprehensión.
Desde entonces los taladores de la zona han atacado a la familia Zamora Baldomero.
Mikel Soto explica que la acusación contra Ildefonso se apoya en pruebas y testimonios fabricados, y dice que es absurdo que se le acuse de un robo a una casa que se cometió en 2012 y tres años después lo detengan.
Misael Zamora responde que su padre es inocente y que confía en que se le retiren todos los falsos señalamientos, porque el lugar de Ildefonso es el bosque.
“El prevenir y cuidar el bosque no lo hacemos por una obligación. Es nuestro gusto. Es lo que nos dejaron nuestros antepasados. Son enseñanzas de décadas, décadas, transmitida a niños y jóvenes. Esta actividad la hacemos por tradición y por costumbre. Hoy es lamentable que vemos zonas afectadas, no por un incendio, sino porque fueron taladas. Y yo, cuido el bosque porque mi padre me lo enseñó, porque nos aporta agua, aire, no sólo madera, y sobre todo, cuido el bosque porque mi hermano dio su vida, y lo mínimo que puedo hacer, es seguir con esa lucha”, dice Moisés.
Existe una petición para exigir la libertad de Ildefonso Zamora. Al firmar la iniciativa, automáticamente se envía un mensaje al Gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila Villegas, donde detalla por qué los cargos de Ildefonso deben desecharse, además de “reconocer su labor en defensa de los bosques, restituir su libertad y garantizar su seguridad y la de su familia”.


